09-08-2026, 06:49 PM
La escena era más digna de un espectáculo de comedia que de una clase de lengua. Alex se había tomado las órdenes de Nine muy en serio desde el principio, aunque acabara interpretándolas a su manera.
—¡RAAAAAAHAHAHAHA! Una sopa ahora estaría genial, grandullón.
Suspendido en el aire, con lágrimas en los ojos y las manos sobre su propio vientre, el lunarian no podía evitar reírse de la situación. En ello no existía ni un atisbo de burla. Simplemente le parecía cómico ver a un gigante hacer flexiones por iniciativa propia mientras intentaba mezclar las palabras que sabía cómo podía. Nine todavía no le había ordenado hacer ninguna flexión y, sin embargo, ya llevaba más de las que podía contar.
—Podría estar así toda la noche mientras la Luna aún Arde, pero creo que alguien debería poner un poco de orden.
Con la intención de ponerse serio, el lunarian se secó las lágrimas, irguió el cuerpo y se cruzó de brazos.
—¡Muy bien! Aprecio mucho tu entusiasmo y, además, tu vocabulario ha mejorado mucho desde nuestra última clase. ¡Te felicito!
Nine levantó la mano derecha con el pulgar en alto como signo de aprobación.
Seguidamente, alzó aún más la misma mano, esta vez levantando el dedo índice a modo de advertencia.
—En vez de hablar a lo loco, podríamos probar con preguntas simples. Yo te pregunto y tú me respondes. Pero recuerda, no hagas flexiones si yo no te lo ordeno.
A continuación, comenzó una batería de preguntas, empezando por las más sencillas y aumentando el nivel de dificultad cada vez que Nine veía que Alex comenzaba a sentirse cómodo.
—¿De dónde eres? ¿Qué te gusta comer aparte de sopa? ¿Qué ves a tu alrededor ahora mismo? Cuéntame algo de tu pasado que no sepa.
El lunarian pretendía castigar al gigante con cada error, aunque antes se aseguraría de corregirlo y explicarle dónde se había equivocado.
—¡RAAAAAAHAHAHAHA! Una sopa ahora estaría genial, grandullón.
Suspendido en el aire, con lágrimas en los ojos y las manos sobre su propio vientre, el lunarian no podía evitar reírse de la situación. En ello no existía ni un atisbo de burla. Simplemente le parecía cómico ver a un gigante hacer flexiones por iniciativa propia mientras intentaba mezclar las palabras que sabía cómo podía. Nine todavía no le había ordenado hacer ninguna flexión y, sin embargo, ya llevaba más de las que podía contar.
—Podría estar así toda la noche mientras la Luna aún Arde, pero creo que alguien debería poner un poco de orden.
Con la intención de ponerse serio, el lunarian se secó las lágrimas, irguió el cuerpo y se cruzó de brazos.
—¡Muy bien! Aprecio mucho tu entusiasmo y, además, tu vocabulario ha mejorado mucho desde nuestra última clase. ¡Te felicito!
Nine levantó la mano derecha con el pulgar en alto como signo de aprobación.
Seguidamente, alzó aún más la misma mano, esta vez levantando el dedo índice a modo de advertencia.
—En vez de hablar a lo loco, podríamos probar con preguntas simples. Yo te pregunto y tú me respondes. Pero recuerda, no hagas flexiones si yo no te lo ordeno.
A continuación, comenzó una batería de preguntas, empezando por las más sencillas y aumentando el nivel de dificultad cada vez que Nine veía que Alex comenzaba a sentirse cómodo.
—¿De dónde eres? ¿Qué te gusta comer aparte de sopa? ¿Qué ves a tu alrededor ahora mismo? Cuéntame algo de tu pasado que no sepa.
El lunarian pretendía castigar al gigante con cada error, aunque antes se aseguraría de corregirlo y explicarle dónde se había equivocado.
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