09-08-2026, 03:19 AM
Gaki no se queda quieto. Manigoldo lo subestima y, preso de su arrogancia, falla su primer intento de ataque. Sin embargo, si algo le ha dado la edad es experiencia peleando. Bien, no tiene talento, es débil, digamos las cosas como son. Si se le compara con el pirata, el otro tiene un potencial infinito si nos ponemos a comparar. El techo de Manigoldo es el piso de Gaki. En el fondo, el marine lo sabe, y probablemente eso haga crecer un pequeño resentimiento hacia su adversario. Pero ya podremos hablar de ello más adelante. No nos vayamos por las ramas.
En cuanto Manigoldo opta por iniciar el salto que lo acercará el último metro que necesita para efectuar su ofensiva, Gaki decide rodearlo, pasando por su costado para alcanzar su espalda y situarse en un punto ciego. Lamentablemente para él, ha cometido un fallo de cálculos. Pasa demasiado cerca de él, desde el costado izquierdo, casi que rozando cuerpo con cuerpo. Por este motivo, y porque en todo momento no ha apartado los ojos del cuerpo de Gaki, pudiendo seguir su movimiento, es que el tajo en vez de ir hacia el frente en descenso, va hacia el lado, impactando en Gaki, igualmente en su hombro.
Cuando el marine cae de nuevo en el piso, Gaki busca golpear. Manigoldo, entendiendo por el claro sonido de sus pisadas, que se ha detenido en su retaguardia, intenta girar para tratar de defenderse. Lo malo es que la diferencia de velocidades entre ambos es bastante, por lo que antes de que el calvo pudiese ponerse de frente, el puñetazo del pirata ya ha dado efecto en él. Eso sí, como se estaba girando, en vez de darle en la zona lumbar como intentó, el impacto da en la zona de las costillas, muy cerca del abdomen en donde tiene una vieja herida de guerra. Un golpe ahí pudo haber sido brutal.
— ¡Te mueves como una rata, Gaki! — Es la forma que tiene de decir que es un muchacho rápido, pues cómo no, quedó impresionado al ver la forma en que se mueve. — Pero ni creas que un patético golpe como ese me hará algo. No me iré de aquí sin tu cuerpo hecho pedazos. ¡Te haré pagar por el dinero que me robaste! — El hecho de que su contraparte no se canse de negar este hecho que realmente ocurrió, solo le enfurece más. Aunque gane o pierda la pelea, necesitará un médico de lo mal que se ve su cabeza producto de la ira.
En cuanto a sus posiciones, solo los separa un metro de distancia, ambos frente a frente. Manigoldo sigue sosteniendo su espada de la empuñadura con ambas manos, manteniéndola al frente de su pecho, con el filo hacia arriba, preparado para atacar en cuanto sea el momento.
Ahora, más atrás de Gaki, y tapado por su cuerpo para que Manigoldo no lo vea, se encuentra Pochito ya muy cerca de romper las cuerdas que componen su atadura con la piedra filosa que encontró. Su rostro está repleto de sudor, y sus manos también, debido al nerviosismo producido. Aunque intenta concentrarse en su labor de escape, los ojos se desvían hacia el enfrentamiento que ya comenzó, pudiendo ver el corte que hizo el marine en el hombre que admira. Esto solo hace revivir sus más profundos miedos, volviéndolo un poco torpe e inseguro. A pesar de eso, sigue adelante. Si Gaki no se rinde, Pochito tampoco. — Espérame, Gaki… Pronto te ayudaré…
Ronda 4/6
En cuanto Manigoldo opta por iniciar el salto que lo acercará el último metro que necesita para efectuar su ofensiva, Gaki decide rodearlo, pasando por su costado para alcanzar su espalda y situarse en un punto ciego. Lamentablemente para él, ha cometido un fallo de cálculos. Pasa demasiado cerca de él, desde el costado izquierdo, casi que rozando cuerpo con cuerpo. Por este motivo, y porque en todo momento no ha apartado los ojos del cuerpo de Gaki, pudiendo seguir su movimiento, es que el tajo en vez de ir hacia el frente en descenso, va hacia el lado, impactando en Gaki, igualmente en su hombro.
Cuando el marine cae de nuevo en el piso, Gaki busca golpear. Manigoldo, entendiendo por el claro sonido de sus pisadas, que se ha detenido en su retaguardia, intenta girar para tratar de defenderse. Lo malo es que la diferencia de velocidades entre ambos es bastante, por lo que antes de que el calvo pudiese ponerse de frente, el puñetazo del pirata ya ha dado efecto en él. Eso sí, como se estaba girando, en vez de darle en la zona lumbar como intentó, el impacto da en la zona de las costillas, muy cerca del abdomen en donde tiene una vieja herida de guerra. Un golpe ahí pudo haber sido brutal.
— ¡Te mueves como una rata, Gaki! — Es la forma que tiene de decir que es un muchacho rápido, pues cómo no, quedó impresionado al ver la forma en que se mueve. — Pero ni creas que un patético golpe como ese me hará algo. No me iré de aquí sin tu cuerpo hecho pedazos. ¡Te haré pagar por el dinero que me robaste! — El hecho de que su contraparte no se canse de negar este hecho que realmente ocurrió, solo le enfurece más. Aunque gane o pierda la pelea, necesitará un médico de lo mal que se ve su cabeza producto de la ira.
En cuanto a sus posiciones, solo los separa un metro de distancia, ambos frente a frente. Manigoldo sigue sosteniendo su espada de la empuñadura con ambas manos, manteniéndola al frente de su pecho, con el filo hacia arriba, preparado para atacar en cuanto sea el momento.
Ahora, más atrás de Gaki, y tapado por su cuerpo para que Manigoldo no lo vea, se encuentra Pochito ya muy cerca de romper las cuerdas que componen su atadura con la piedra filosa que encontró. Su rostro está repleto de sudor, y sus manos también, debido al nerviosismo producido. Aunque intenta concentrarse en su labor de escape, los ojos se desvían hacia el enfrentamiento que ya comenzó, pudiendo ver el corte que hizo el marine en el hombre que admira. Esto solo hace revivir sus más profundos miedos, volviéndolo un poco torpe e inseguro. A pesar de eso, sigue adelante. Si Gaki no se rinde, Pochito tampoco. — Espérame, Gaki… Pronto te ayudaré…
OFF ROL
Ronda 4/6
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso
