[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
Moja terminó de ver el primer encontronazo entre el águila y el de la luz. En la grada, Kibai parecía que ya se había aburrido de su asiento y, tras hacerle un gesto con la mano, le soltó aquello de que había que hacer piña con el resto de la Marina y se marchó escurriéndose entre los bancos. Moja dudó un segundo, con la jarra casi vacía apretada en la mano. Juntarse con los piratas había sido un error, de eso no cabía duda; volver con su división era lo correcto, la doctrina marcial lo exigía. Se pasó una mano por la nuca para alisarse el pelaje erizado, dio un salto corto desde el banco y empezó a seguir a Kibai a una distancia prudencial, zigzagueando entre los locales y los vendedores de pinchos.

Sin embargo, cuando por fin llegó a la zona donde se agrupaban los marines, Moja se frenó en seco. Lo que vio le dejó las orejas completamente caídas de la impresión. No era una formación táctica. No era un corro de soldados analizando la pelea en silencio. Era un auténtico circo.

Kibai estaba en pie, sin el abrigo, agitándolo en el aire como si fuera una bufanda en una taberna barata y cantando a pleno pulmón una canción sobre cajones pintados de azul y blanco. Pero eso no era lo peor: el mismísimo Capitán Enji, oficial superior y figura de respeto, se había quitado también la chaqueta y estaba encima de la baranda, enseñando su propio trasero blanco al público mientras berreaba como un descosido. Y por si la escena no fuera suficientemente dantesca, el gyojin-tortuga Juan Sebastián estaba haciendo de sombrero encima de la cabeza del Capitán Enji, zarandeándose de lado a lado y gritando rimas contra los piratas, a pesar de que el pobre animal acababa de ver cómo sus palomitas se desparramaban trágicamente por el suelo.

La muchacha de la 75, Nyra, tampoco se quedaba atrás, agitando su pañuelo y cantando cancioncillas sobre estrellas que más brillan. Incluso el arquero pelirrojo, Bertram, acababa de llegar con trenzas en la cabeza —trenzas, por amor del mar—, y lejos de imponer orden, les animaba con una jarra de hidromiel en la mano soltando aquello de "ánimo animadoras".

Solo el soldado raso Kael parecía compartir el mismo nivel de espanto, paralizado y con cara de querer que se lo tragara la tierra ante el lamentable espectáculo de su Capitán.

Moja sintió cómo el bochorno le volvía a subir por las mejillas. Había escapado de maullar con una pirata rosada para acabar en la peña de animación más ridícula de todo el Grand Line. Se reajustó la gorra blanca de la Marina hasta ocultarse los ojos casi por completo, tragando saliva.

-Madre del amor hermoso...- masculló por lo bajo, frotándose el puente de la nariz con dos dedos. -Qué falta de decoro, qué absoluta falta de disciplina...-

No dijo nada más. Si se acercaba demasiado, temía que alguno de esos locos lo enganchara para cantar también. Dio un par de pasos cautelosos hacia el lateral derecho de la grada, separándose un poco del epicentro del desastre. Encontró un hueco vacío junto a un poste de madera, se sentó de medio lado intentando hacerse lo más pequeño y discreto posible, y cruzó los brazos sobre el pecho. Si alguien le dirigía la palabra, contestaría con un gruñido afirmativo o negativo; de lo contrario, su único plan era pasar inadvertido, vigilar el combate y rogar a los ancestros que ninguno de los Custodios los echara del estadio a patadas por escándalo público.

Información
*Pienso*  -Hablo-  Narro
[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]


Mensajes en este tema
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Moja - 07-08-2026, 10:13 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 3 invitado(s)