07-08-2026, 04:39 AM
— Que hermoso cielo hace hoy —pensé mientras observaba a las gaviotas volar libremente por el cielo parado desde la entrada del puerto.
Como quisiera tener un par de alas yo también. La vista y la calma desde el cielo deben ser espectaculares. Bueno, excepto cuando hay tormentas, en esos casos prefiero estar tirado en mi cama y arropado hasta la cabeza.
Yo me encontraba aquí en el puerto porque estaba acompañando a mi padre que acababa de zarpar hacia la isla Karate, una isla que él solía visitar para ir a vender pescados. A pesar de que él ya se había ido decidí quedarme un rato más observando el mar.
Pensar en caminar todo el trecho hasta la casa me quitaba el aliento antes de incluso comenzar a caminar. Quizá en algún momento debería aprender algo de ingeniería y hacer algún tipo de dispositivo en el que me siente y me lleve a donde yo quiera sin necesidad de caminar. Eso sería maravilloso.
— Buah…—di un bostezo—. Nada más pienso estupideces. Yororororo
Me di vuelta y me disponía a caminar hasta mi hogar cuando de repente…
¡CLAC!
Una maldita piedra se estrelló de lleno contra mi frente. El golpe me sacudió la cabeza y fue lo suficientemente fuerte como para hacerme sangrar y provocar un chichote. Sin embargo, en el momento no me percaté de lo que me había golpeado.
— ¡Pero qué coño...! Tsk —dije llevando mi mano izquierda hacia el lugar donde me había golpeado la piedra.
Miré hacia el suelo y fue allí que vi la piedra que me acababa de golpear. Alguien me la habia lanzado. Sinceramente no se que tiene la gente de este lugar en contra mía. Si no es un problema, es otro.
— Tsk. ¿Quién ha sido el imbécil...? —dije.
Miré a mi alrededor buscando al responsable de haber arruinado ya mi dia tranquilo. ¿Seria algún niño jugando? ¿O de verdad sería alguien buscando problemas?
Como quisiera tener un par de alas yo también. La vista y la calma desde el cielo deben ser espectaculares. Bueno, excepto cuando hay tormentas, en esos casos prefiero estar tirado en mi cama y arropado hasta la cabeza.
Yo me encontraba aquí en el puerto porque estaba acompañando a mi padre que acababa de zarpar hacia la isla Karate, una isla que él solía visitar para ir a vender pescados. A pesar de que él ya se había ido decidí quedarme un rato más observando el mar.
Pensar en caminar todo el trecho hasta la casa me quitaba el aliento antes de incluso comenzar a caminar. Quizá en algún momento debería aprender algo de ingeniería y hacer algún tipo de dispositivo en el que me siente y me lleve a donde yo quiera sin necesidad de caminar. Eso sería maravilloso.
— Buah…—di un bostezo—. Nada más pienso estupideces. Yororororo
Me di vuelta y me disponía a caminar hasta mi hogar cuando de repente…
¡CLAC!
Una maldita piedra se estrelló de lleno contra mi frente. El golpe me sacudió la cabeza y fue lo suficientemente fuerte como para hacerme sangrar y provocar un chichote. Sin embargo, en el momento no me percaté de lo que me había golpeado.
— ¡Pero qué coño...! Tsk —dije llevando mi mano izquierda hacia el lugar donde me había golpeado la piedra.
Miré hacia el suelo y fue allí que vi la piedra que me acababa de golpear. Alguien me la habia lanzado. Sinceramente no se que tiene la gente de este lugar en contra mía. Si no es un problema, es otro.
— Tsk. ¿Quién ha sido el imbécil...? —dije.
Miré a mi alrededor buscando al responsable de haber arruinado ya mi dia tranquilo. ¿Seria algún niño jugando? ¿O de verdad sería alguien buscando problemas?
