07-08-2026, 02:35 AM
Los gritos de aquel tipo resonaron en mis oidos, los cuales no pude evitar taparmelos para no sentirme aturdido. Parece que nadie en esta isla tiene la capacidad de modular la voz. Estamos casi que besándonos la cara, no entiendo para que grita. Que fastidio.
— Eh… Creo que se esta equivocando de persona… No lo conozco… —dije directo al grano, y con mucha sinceridad.
Aunque hace dos semanas creo que fue el incidente en el que empecé a tomar una botella de vino solo en mi cuarto y termine despertando en una acera del pueblo. No recuerdo que hice en el medio de eso. Creo que no volveré a tomar alcohol. Pero igual no quiero tener esta conversación, de hecho justo ahora no quiero tener ninguna conversación, solo dormir, pero no dejan.
Apreté los dientes, mientras empezaba a sentir como una sensación de náuseas. Supongo que por el esfuerzo de tener que socializar. Lo mejor era cortar esta situación e irme a un espacio aún más aislado y distante a descansar tranquilo. Detesto ser el centro de atención y estar aquí parado me expone a los chismes de la gente. Ya saben como dice el dicho “pueblo chico infierno grande”. La gente va a decir que ando por allí de estafador, no es algo conveniente. Que fastidio.
— Tsk. Qué pesadilla... —murmuré entre dientes, llevándome la mano izquierda a la cabeza para rascarmela al no saber que mas hacer.
Para colmo, el viejo este cargaba el uniforme de la maldita marina y como cosa rara pretendía decirme que hacer, amenazarme y apuntarme con su arma. ¿Cárcel? ¿Golpes? Qué flojera.
La idea de defenderme y moverme más de la cuenta no estaba en mis planes. Uy no.
— Ah... —exhalé un suspiro largo, dejando caer los hombros con desgana.
— Oye, calvo... ¿Te das cuenta de como te ves amenazando a un niño? —dije con voz perezosa sin mirarlo a los ojos porque no me gustaba el contacto visual con desconocidos—. Primero, baja la voz. Segundo, ¿cincuenta mil berries? Yo ni te conozco, estas loco. ¿Porqué le pediría dinero a un desconocido? No vengas a estafarme. Si tanto te urge el dinero, búscate un trabajo de verdad en lugar de venir a arruinarme el día. Tsk
Y tercero... Uaah —hice una pausa, bostezando—. Ya se me olvidó lo que iba a decir.
— Eh… Creo que se esta equivocando de persona… No lo conozco… —dije directo al grano, y con mucha sinceridad.
Aunque hace dos semanas creo que fue el incidente en el que empecé a tomar una botella de vino solo en mi cuarto y termine despertando en una acera del pueblo. No recuerdo que hice en el medio de eso. Creo que no volveré a tomar alcohol. Pero igual no quiero tener esta conversación, de hecho justo ahora no quiero tener ninguna conversación, solo dormir, pero no dejan.
Apreté los dientes, mientras empezaba a sentir como una sensación de náuseas. Supongo que por el esfuerzo de tener que socializar. Lo mejor era cortar esta situación e irme a un espacio aún más aislado y distante a descansar tranquilo. Detesto ser el centro de atención y estar aquí parado me expone a los chismes de la gente. Ya saben como dice el dicho “pueblo chico infierno grande”. La gente va a decir que ando por allí de estafador, no es algo conveniente. Que fastidio.
— Tsk. Qué pesadilla... —murmuré entre dientes, llevándome la mano izquierda a la cabeza para rascarmela al no saber que mas hacer.
Para colmo, el viejo este cargaba el uniforme de la maldita marina y como cosa rara pretendía decirme que hacer, amenazarme y apuntarme con su arma. ¿Cárcel? ¿Golpes? Qué flojera.
La idea de defenderme y moverme más de la cuenta no estaba en mis planes. Uy no.
— Ah... —exhalé un suspiro largo, dejando caer los hombros con desgana.
— Oye, calvo... ¿Te das cuenta de como te ves amenazando a un niño? —dije con voz perezosa sin mirarlo a los ojos porque no me gustaba el contacto visual con desconocidos—. Primero, baja la voz. Segundo, ¿cincuenta mil berries? Yo ni te conozco, estas loco. ¿Porqué le pediría dinero a un desconocido? No vengas a estafarme. Si tanto te urge el dinero, búscate un trabajo de verdad en lugar de venir a arruinarme el día. Tsk
Y tercero... Uaah —hice una pausa, bostezando—. Ya se me olvidó lo que iba a decir.
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