06-08-2026, 10:23 AM
Leyenda (Guía de color)
Tras el sobresalto generado por aquellas palabras del parcheado demonio, cerré nuevamente los ojos para concentrarme en volver negro ese trozo de papel. Seguí las indicaciones del cornudo. No tenía ni la más mínima idea de coser, la verdad, pero trataba de hacer tal y como este me decía, visualizar el Haki desbordando y atraparlo, como si de una segunda piel se tratase.
Definitivamente, visualizar no era para nada lo mío. Podía pensar en jugadas, a varios turnos vista, pero aquello distaba mucho de visualizar algo. Las cosas que imaginaba no eran más que ideas en mi cabeza, frases flotantes sin ninguna forma definida. De vez en cuando pensaba en aquel tema, en como la gente se supone que cierra los ojos y visualiza cosas como un hermoso lago, rodeado de naturaleza y casas de colores llamativos, o un camino entre montañas, con paisajes nevados y llenos de vida. Pero no, yo era completamente incapaz de eso. ¿Acaso es que estaba haciendo algo mal? Definitivamente, era una remota posibilidad, pero, si ese fuera el caso, ¿en qué estaba fallando?
Me distraje con mis pensamientos, dejando de lado lo que estaba haciendo. Sentí entonces como el trozo de papel se resbalaba de mis dedos. Inconscientemente, lo agarré con fuerza, abriendo levemente mis ojos para asegurarme de que no se había caído. Por un momento, un fugaz instante, pude ver como aquello que tenía entre mis manos recuperaba su color original - Eh, eh, eh, eh, eh, EH. Lo he visto, ¡lo he visto! He visto como se ha puesto de color negro - exclamé, nervioso, agitando levemente el trozo de papel - Espera, espera. Tengo que pensar ahora cómo lo he hecho, y quedarme con eso - solté el trozo de papel, llevándome las manos a la cabeza, apoyando los pulgares en los laterales de mi cara mientras el resto de dedos se posicionaban en mi frente, tapando mis ojos los cuales volví a cerrar para concentrarme. De alguna forma lo había logrado, pero el problema era que no sabía cómo. Había aprendido por experiencia propia que esos momentos espontáneos había que aprovecharlos sin perder un instante, porque de no hacerlo el aprendizaje sería notablemente más lento.
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