[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
La mano se apretaba con la del contrario, firme y seguro, agradeciendo en silencio su compañía que, hasta entonces, no se había dado cuenta, pero sí que le resultó necesario. —¿En serio tienes que pedirles una noche libre? Pensaba que eras tú quien llevaba y cuidaba de ellos. Estoy seguro de que con decirles que estás con tu novio será suficiente. Tengo tantas cosas de las que quiero hablarte, tantas cosas que quiero hacer contigo, tantas cosas que... — Apretó la mano del varón, con firmeza. Sí, muchas, muchísimas cosas, más de las que llegó a creer nunca antes. —Ah, cierto, Yuuki... Sí, hay que contarla también, por si vuelve. Parecía de mal humor cuando nos vio juntos. — Cómo olvidar la amenaza, y el incómodo y molesto tirón de orejas que le había dado inicialmente. Pensó entonces en su compañero cuando lo mencionó, en un inicio confundido, luego recordando a qué se refería con la palabra “campeón”. —¿Uker? Claro, él también estaba incluído, y la chica que estaba con ella cuando nos fuimos. Podemos pedir que los pongan en recipientes para poder trasladarlos mejor... Y así no nos comemos tanto la cabeza. El mink no lo conozco, pero el resto sí. El de pelo azul y largo es Eros Focalor, el tirador es Kiyoshi Maeda, y la persona con quien peleé se llama Uker Rackham.

De paso los nombraría, aprovechando que no estaba su presencia y, con todos ya contados, no habría problemas con carnes, o vegetales, o fuera lo que fuere que necesitaran. Abrió la boca para hacer la petición y, una vez más, Tezca se le adelantó. Había contado con todos, menos aparentemente con la pobre muchacha. —Nueve. Nueve normales y dos picantes. — Corrigió, recordando a la joven Hoshino. —Yo pago. — Aclaró, elevando su diestra calmadamente. Quien atendía al otro lado comenzó a anotar.

—¡Parece que son un gran grupo! ¿Cómo los desea?

—Si es posible que sea individual, en recipientes, estaría bien. — El hombre al otro lado, tomó nota.

—¡Tranquilo! No es el único por aquí que pide para llevar, así que tenemos recipientes de aluminio para que puedan trasladarlos. Tardaremos un poco, pero en unos minutos estará listo. Puede pagar más tarde. — Eso era un alivio, eso significaba que no tendría que cargar con nada extra, o al menos no tomar demasiado consigo. Eso lo volvió a hacer enfocar a Tezca, apretando su mano.

—Claro, vamos yendo a por vino, y tomemos algo de camino.

Ahora le apetecía alcohol, y no por motivos negativos, sino como celebración. Se dejó llevar, ahora ya más acostumbrado a que el propio Tezca fuera el que siempre lograba arrastrarlo. Los ojos exploraban entre la gente y los puestos para comprar. —¿Légance? ¿Cómo es eso? — La atención estaba volcada por completo en el varón a su lado, sonriéndole cálidamente. Estaba satisfecho y agradecido por su compañía. —Siempre has sido de viajar, incluso en los Blues lo hacías. — Recordaba sus encuentros, teniendo que ir de una isla a otra, pero siempre habían sido motivos laborales... —Te ha atraído toda la vida viajar, ¿no es así?

La tienda de vinos, allí estaba. Contempló la colección, una gran selección, para gustos más o menos refinados. Algunos más caros, otros más baratos. ¿Qué elegiría? Por supuesto, no se quedaría solo con una sola botella, ni tampoco barata. —Compraré unas cuantas, pero sh. — Elevó su diestra hacia sus labios, guiñando un ojo. —Nosotros nos quedaremos los más exclusivos para cuando estemos a solas. — ¿Cómo iba a pasarlo desapercibido? Fácil. No había conocido la habilidad de guardarse una katana en su cuerpo por gracia divina. —Confía en mí, me gustará más celebrar en privado solo contigo. — Por ello, terminó eligiendo cuatro selecciones de vinos distintas. Una de ellas, algo local, queriendo probar cómo sería algo proveniente del cielo, otros dos de alta exclusividad y, la última, vino de buena calidad con la que pudiera compartir no solo con Tezca, sino también con el resto. El pago fue efectuado sin problemas, menos mal que allí la moneda de cambio también eran los Berries. Una vez terminó y caminaban de regreso por esas salchipapas, tomó los tres primeros vinos que eligió, extendiendo su brazo izquierdo y permitió que, lentamente, el objeto fuera consumido en su propio cuerpo, de forma lenta, con los tres vinos, del mismo modo que había hecho con la katana, dejando a la vista solo el último. Contempló de reojo a Tezca, con aire divertido, y le guiñó el ojo de vuelta. 

—Nuestro secretito, ¿de acuerdo?

Una vez de vuelta al puesto de las salchipapas, habían sido repartidas en algunas bolsas distintas, en recipientes que iban acompañados de palillos por cada uno, para que así cada uno pudiera disfrutarlo de forma individual. Después de pagarlo, tomó las bolsas, extendiendo un par de ellas a Tezca, hasta que lo escuchó una vez más. Suspiró, no con desgana, sino diversión. —Puedo cargar con todos si quieres, no me molesta. Quédate solo con dos bolsas, y yo cargo el resto además del vino.

Uno, porque el resto ya estaban dentro de su cuerpo, ocultos, escondidos hasta que a él le apeteciera sacar esas botellas exclusivas. Admitía que tenía ganas de probarlas, pero las prisas siempre eran malas. Prosiguió su camino hasta las gradas, con su Kenbunshoku podría encontrarlos fácilmente, en caso al menos de que se hubieran separado.

[***]

No tardaron en llegar de vuelta al punto donde se encontraba la gente, viendo que ya se encontraban todos, excepto la propia Yuuki, quien no parecía dar señales de aparecer. ¿Quizás se hubiera ido a dar una vuelta? Podría buscarla, pero si estaba sola, probablemente querría estar sola. Elevó las bolsas, acercándose hacia Barald. —Oye. — Habló, acercándose al hombre de ojos rojos, extendiéndole algunas de las bolsas. —Invito yo, esto es para ti y el resto de vuestra tripulación, Barald. — Buscó a Tezca con la mirada. —¿Te encargas de repartirlos? Yo voy a darles el resto a los otros.

Se acercó, en esta ocasión, a Eros, elevando algunas de las bolsas con las que cargaba. —También os he comprado a vosotros. Podéis comerlo, o tirarlo, como queráis, pero ya que estáis acompañando, pensé que era buena idea invitaros a comer algo... Y la comida hará que bajes un poco el alcohol y tu borrachera. — De dentro de las bolsas, sin embargo, sacó uno de los recipientes, acercándose ahora a Miyori, entregándoselo. —También compré uno para usted, Señorita Hoshino. Llevamos ya un rato aquí y seguro comer algo no le vendrá mal.

Una vez terminó, se acercó de nuevo a Tezca, retirando la botella de vino que había estado cargando, y comenzó a destaparlo, buscando una copa reciclable que había comprado también para poder servirse, al fin, la primera y bien merecida bebida en su organismo. Se dio cuenta de que el combate parecía haber comenzado, ¿cómo lo estarían haciendo? Miró la arena de reojo, con interés, los recordaba a ambos rápidos, veloces, especialmente por la prueba de velocidad en la que había participado.

Cajita de Tabaco
[Imagen: bTjgVIr.png]


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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Onizuka Jin - 06-08-2026, 07:52 AM

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