04-08-2026, 06:37 PM
Rackham Uker indiscutiblemente… era sangre de mi sangre, una rama arraigada a ese viejo roble al que llamo familia.
Mi cabeza volvió a inclinarse, perdiendo la mirada en mis propias manos entrelazadas entre ellas, distraída en la tela de mi vestido que descansaba sobre mis rodillas. Lo escuchaba con suma atención, analizando cada una de sus palabras mientras intentaba comprender, o quizás imaginar, todo lo dicho. Uker no conocía nada sobre la familia que tiene en Baterilla, y no podía culparlo por ello, después de todo, yo tampoco sabía nada hasta apenas unos años atrás que él me habló por primera vez de su hermano y del trágico destino que sufrió lejos de South Blue, junto su familia.
Y, sin embargo, allí estaba él.
Sentado a mi lado se encontraba alguien quien creí… muerto.
Escucharle hablar sobre la forma en cómo sobrevivió, a pesar de ser ambiguo, imaginarlo completamente solo en una isla llena de peligros despertó en mí una sensación de impotencia, pensar que su destino pudo haber sido distinto si aquella carta hubiese llegado a tiempo… quizás su vida habría tomado un rumbo completamente diferente.
Y de cierta manera, una pequeña risa escapó de mis labios al escuchar sobre sus problemas con la Marina y las artimañas para evitar ser capturado, o simplemente lo imaginé, después de todo él es un pirata.
—- Supongo que ser piratas es algo de familia… — comenté con una sonrisa tenue, ahora mucho más tranquila, mientras dirigía mi mirada hacia quien, al parecer, era mi primo. — Tienes razón, ya hablaremos de esto en otro momento, pero… de verdad, me hace feliz saber que sobreviviste. — mi voz se volvió un poco más baja al pronunciar aquellas palabras, había entendido perfectamente que ese no era el momento para entrar en detalles, ni para abrir heridas que quizás aún seguían presentes, por ahora, lo único que importaba era saber que, pese a todo lo que él había perdido y enfrentado, él seguía allí.
Tras ese momento, mi atención volvió a dirigirse hacia la arena de combate, sonriendoles y asintiendo en señal de saludo a quienes se incorporaban al grupo, especialmente a la hermosa pareja, Runin y Ryota.
La ronda final estaba a punto de comenzar, entre los participantes reconocí al marine de pelo blanco, Shin Hasegawa, quien se preparaba para entrar en la contienda junto a su oponente, Barto, el joven de complexión musculosa, sobre su cabeza llevaba trenzado un mechón de cabello rosa que era el símbolo de la bendición de Merlot y junto a este, un mechón de cabello naranja que representaba la mía.
A ambos les deseé la mejor de las suertes.
Mi cabeza volvió a inclinarse, perdiendo la mirada en mis propias manos entrelazadas entre ellas, distraída en la tela de mi vestido que descansaba sobre mis rodillas. Lo escuchaba con suma atención, analizando cada una de sus palabras mientras intentaba comprender, o quizás imaginar, todo lo dicho. Uker no conocía nada sobre la familia que tiene en Baterilla, y no podía culparlo por ello, después de todo, yo tampoco sabía nada hasta apenas unos años atrás que él me habló por primera vez de su hermano y del trágico destino que sufrió lejos de South Blue, junto su familia.
Y, sin embargo, allí estaba él.
Sentado a mi lado se encontraba alguien quien creí… muerto.
Escucharle hablar sobre la forma en cómo sobrevivió, a pesar de ser ambiguo, imaginarlo completamente solo en una isla llena de peligros despertó en mí una sensación de impotencia, pensar que su destino pudo haber sido distinto si aquella carta hubiese llegado a tiempo… quizás su vida habría tomado un rumbo completamente diferente.
Y de cierta manera, una pequeña risa escapó de mis labios al escuchar sobre sus problemas con la Marina y las artimañas para evitar ser capturado, o simplemente lo imaginé, después de todo él es un pirata.
—- Supongo que ser piratas es algo de familia… — comenté con una sonrisa tenue, ahora mucho más tranquila, mientras dirigía mi mirada hacia quien, al parecer, era mi primo. — Tienes razón, ya hablaremos de esto en otro momento, pero… de verdad, me hace feliz saber que sobreviviste. — mi voz se volvió un poco más baja al pronunciar aquellas palabras, había entendido perfectamente que ese no era el momento para entrar en detalles, ni para abrir heridas que quizás aún seguían presentes, por ahora, lo único que importaba era saber que, pese a todo lo que él había perdido y enfrentado, él seguía allí.
Tras ese momento, mi atención volvió a dirigirse hacia la arena de combate, sonriendoles y asintiendo en señal de saludo a quienes se incorporaban al grupo, especialmente a la hermosa pareja, Runin y Ryota.
La ronda final estaba a punto de comenzar, entre los participantes reconocí al marine de pelo blanco, Shin Hasegawa, quien se preparaba para entrar en la contienda junto a su oponente, Barto, el joven de complexión musculosa, sobre su cabeza llevaba trenzado un mechón de cabello rosa que era el símbolo de la bendición de Merlot y junto a este, un mechón de cabello naranja que representaba la mía.
A ambos les deseé la mejor de las suertes.
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