[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
El hombre de ojos rojos resultó ser el vice capitán de aquella tripulación tan dicharachera. Me resultó chocante su actitud. No por ser descortés, ni mucho menos, sino por lo diferente que me resultaba su comportamiento al del resto de miembros. Alguien deberá aportar algo de cordura, pensé. Asentí y repetí mi característico gesto con el sombrero. Estaba descargando de responsabilidad el hecho de haber rechazado la bebida. También supe que debía dejar de hacer ese gesto hasta que el efecto del alcohol me abandonase. Apreté los ojos con fuerza, pestañeé varias veces e intenté estabilizar mi mirada.


Nuestra improvisada celebración había sido premonitoria. Tras un intercambio de golpes potentes entre Uker y Runin, y tras la demostración de lo invulnerables que pueden ser los usuarios de frutas de tipo logia gracias a su intangibilidad, el combate llegó a su fin. El Dirigente interrumpió la lucha. Su voz resonó por todo el estadio. Había anunciado un equipo ganador; la pareja (sentimental o no) formada por nuestro cocinero y Onizuka Jin. Pero ese no fue el único anuncio que hizo el presentador. Uno de los participantes recibió una mención de honor por su aportación a aquel combate. Uker había sido designado como el combatiente con una participación más destacada. Los Piratas de la Sepultura brillaban al fin. Mis brazos se fueron al cielo con el anuncio. Me dejé caer sobre el asiento de la grada y golpeé repetidas veces con mis pies en el suelo. Miré a Kiyoshi, coloque el dedo índice sobre mis labios y chisté recalcando el silencio que previamente había ordenado él.

Tras él, apareció un hombre en el centro de la arena. Su aspecto no era el de un guerrero, al menos no en esa época. Aunque el Dirigente lo anunció como uno de los pilares de Shandora. Su discurso fue breve y no tuvo nada reseñable, excepto porque fue él quien dió paso al emperador Zarutsuki. El mink descendió de los cielos para caer frente al trono que aún permanecía vacío.

—No sé quién es el gordo calvo, pero el que acaba de llegar es el emperador Zarutsuki. También es un Shichibukai. Uno de esos piratas que traicionó a la piratería. ¿O eran marines que traicionaban la marinería? —el alcohol opacaba mis pensamientos —. No sabía yo que los minks podían pertenecer al Ouka Shichibukai. Tal vez yo pueda ser uno también. Cuando estoy acabe, le preguntaré donde hay que ir a rellenar el formulario de acceso.

Busqué con la mirada otra botella que llevarme al hocico. Por suerte, las que vi a mí alrededor estaban vacías. Me encogí de hombros y me preparé para disfrutar del espectáculo de la final. El primero en descender de la grada fue el hombre con el poder de Rosse. Ese marine que había superado a todos en la prueba de velocidad, como era de esperar. Sea cual fuese su contrincante, no lo iba a tener nada fácil. Yo había visto de lo que era capaz alguien con los poderes de aquella fruta y lo que se padecía al estar cerca cuando hacían uso de ellos. En realidad, sería más correcto decir que  lo había sentido. La única vez que Rosse arremetió contra un enemigo estando yo a su lado, quedé cegado por el destello. Siempre pensé que aquel poder era ideal para Rosse; brillar con tanta fuerza que deslumbrarse a cualquiera.

Me giré a mirar a mis compañeros en la grada. Debía haber estado absorto en mis pensamientos, o quizá fue la neblina que el alcohol había extendido por mi mente, puesto que no me había percatado de cuando había llegado Uker con nosotros. Él había llevado el nombre de los piratas de la Sepultura a lo alto. No por nada fue el hombre más buscado de nuestro mar. Miré hacia él, levanté mi pulgar y dibujé una amplia sonrisa.

—Bien hecho, Uker. Dejaste en buen lugar a los Sepultura. Y además, me hiciste ganar una apuesta.

Mi gesto se torció. Me di cuenta que con la actuación de Uker en el combate, tal vez había perdido la apuesta también con él. Y también había sacado menos puntos que Eros. Intenté mantener la sonrisa y el gesto con el pulgar hacia arriba intentando que nadie pensase en la apuesta, aunque sabía que mi gesto se encarecía cada vez más.

—Eh tú... Señor... Pantano —dije dirigiéndome a Jin, intentando desviar la atención hacia él —. Tú también tuviste un gran papel. ¿Fue por eso del poder para hacer trampas? Quiero decir, el Haki.

Los nervios no suelen atacar a los borrachos. No era este mi caso. No soportaba la idea de que mis compañeros descubrieses que había perdido la apuesta con ellos. Deberle dinero a los amigos era algo feo, pero las apuestas con el capitán Ryota me habían dejado sin blanca. ¿O no era así?



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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Varoganchin - 04-08-2026, 08:23 AM

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