03-08-2026, 04:57 AM
El Dirigente no tardó en anunciar el veredicto tras la sobresaliente actuación de los cuatro participantes, todos habían demostrado una fuerza y un talento admirable, haciendo de la decisión algo difícil, sin embargo, los vencedores fueron finalmente el joven de cabellera azabache capaz de manipular el barro, Inuzuka Jin y el diestro espadachín de excepcional destreza culinaria, Uker.
Asentí levemente mientras me unía a los aplausos de la multitud, alegrándome sinceramente por el triunfo de ambos aunque no pude evitar sentir una satisfacción especial por Uker, después de todo, aquel cocinero había demostrado que sus habilidades iban mucho más allá de la cocina. Los cuatro habían dado lo mejor de ellos en el combate y eso era digno de admirar y festejar, por lo que no me estrañó que el ambiente se viera envuelto en vítores, risas y celebraciones llenas de emoción, pero… me tomó por sorpresa que Kiyoshi se acercara para propinarle un fuerte golpe a Eros, haciéndome parpadear con sorpresa, poco después al observar sus expresiones tranquilas comprendí enseguida que no se trataba de una pelea sino de una peculiar forma de festejar entre ellos, estaban felices por la victoria de su amigo, compañero.
Antes de que los festejos terminarán de envolver el ambiente, Varo mencionó algo que logró captar por completo mi atención, mencionó un tema específico sobre un concepto que jamás había escuchado antes, y poco después Eros retomó la misma pregunta, como si diera por hecho que yo conocía la respuesta. No pude evitar fruncir ligeramente el ceño, confundida por aquella palabra que me era ajena, incliné apenas la cabeza, y tras un breve instante de silencio, terminé por admitir mi desconocimiento — ¿Haki?... ¿Qué es eso?
Mientras un nuevo anfitrión tomaba el centro de la arena para presentar a otros personajes de gran importancia para los habitantes de Shandora, y para aquellos familiarizados con su cultura, aproveché el momento para intentar abrir el frasco de mermelada, sin embargo la tapa metálica parecía estar completamente atascada, obligándome a hacer más esfuerzo del esperado, fue justo en ese momento cuando volvieron hacer aquella referencia sentimental que me vinculaba con el chico sepulturero, provocándome otro pequeño sonrojo que intenté ignorar desviando la atención hacia el frasco entre mis manos, y con tal nerviosismo logré abrirlo, procedí a colocar el tarro en el espacio de la grada entre Eros y yo, acompañando de unas galletas redondas, tomé una de ellas y con la cucharita de madera unté una generosa cantidad de mermelada sobre la superficie antes de extenderla hacia él, recordando que había mencionado que quería probarla. Luego hice otra para mí, y disfruté del dulce sabor mientras continuamos observando la presentación de los finalistas.
En lo que comía la galleta con mermelada, el capitán de los sepultura hizo mención de una idea un poco curiosa sobre autómatas contra luchadores, ¿Porque pensaría en algo así? — Sería interesante de ver, supongo… — expresé en lo que miraba como Ryota se ponía en pie para dirigirse ahora hacia la arena, evidentemente para apoyar a su pareja, que aunque no había salido victoriosa en el combate, se llevó el respeto de la mayoría de los espectadores.
Ahora el ganador de la semifinal pasaba a formar parte de su tripulación, de manera natural comenzó a acercarse a cada uno de sus compañeros y a quienes se encontraban presentes, intercambiando algunas cuantas palabras cortas, posteriormente se dirigió hacia la chaqueta que Eros había estado cuidando, buscando entre sus pertenencias hasta encontrar un pañuelo para limpiar su katana. Observé aquel pequeño gesto en silencio, y con tan solo verlo pude notar algunas cosas sobre él, un joven bastante reservados, alguien que parecía medir sus palabras y mantener una actitud tranquila, en cierto modo me recordó a Kiyoshi aunque habia una diferencia evidente entre ambos, Kiyoshi es más… ¿gruñon?
Antes de que la gran final de los juegos diera comienzo, entre las nubes flotantes que cubrían el cielo, los vítores de los espectadores y el resonar de la trompetas anunciando una llegada tan esperada por el público, apareció la figura del proclamado Dios de Skypiea, el dios Zarutsuki. Mis ojos se abrieron con absoluto asombro al contemplar su presencia, ¿Acaso era una especie de dios primate?, su apariencia era tan peculiar como imponente pero lo que más llamó mi atención fue la sensación que transmitía, no solo parecía poseer una fuerza extraordinaria sino también una sabiduría profunda.
Sentí cómo alguien tomaba asiento a mi lado y al girar ligeramente la mirada descubrí que se trataba del espadachín cocinero de los sepultura, por un instante pensé que quizás se había acercada por la mermelada y las galletas así que desvié la mirada hacia el tarro con la intención de prepararle algunas y ofrecérselas, pero antes de que pudiera hacerlo, él comenzó a entablar conversación conmigo, haciendo que mi atención regresará nuevamente hacia él, lo observé con curiosidad.
A decir verdad no esperaba que alguien me hablara sobre mi cartel de recompensa, tal referencia me hizo sentir algo incomoda por lo que baje la mirada y mi diestra se posaba nerviosa en mi rodilla jugando con la tela de mi vestido, siempre había rechazado la idea de que no merecía tener un wanted pero ahora habían pecados sobre mis hombros que deseaba borrar, y eso dolía… sin embargo, la conversación escaló por otra rama.
“Hoshino Zeiren, ese era el nombre de mi tío según mi padre. ¿Acaso tiene algo que ver contigo?”
Me quedé en silencio durante un largo minuto, procesando cada una de sus palabras, incluso casi por instinto me incliné ligeramente hacia el lado contrario buscando un poco más de distancia mientras intentaba ordenar mis pensamientos, me detuve al notar que estaba a punto de chocar contra Eros y que de seguir moviéndome terminaría tirando al suelo el tarro de mermelada. Me incorporé lentamente en mi posición de antes aunque mi mente seguía completamente atrapada ante esa confesión.
¿Su tío?, ¿mencionado por su padre?, aquellas palabras se repetían una y otra vez en mi cabeza, mi expresión cambió ligeramente cuando comenzó a enumerar los rasgos físicos de aquel linaje al que yo pertenecía pero él carecía completamente de ellas, a excepción de sus ojos que particularmente eran idénticos a los míos.
— Hoshino Zeiren…. — repetí ese nombre con algo de vacilación en mi tono de voz, me parecía curioso que alguien conociera su nombre en tierras tan lejanas de los blues. — Es mi padre.
— ¿Has dicho que es tu tío?, es imposible, la familia de mi padre está… — mis palabras se quedaron a medias, debido a que recordé la historia que se me fue contada, la trágica historia que ocurrió en Flevance junto a la pandemia cultivada en la ciudad blanca. La historia de la cuál mi padre habia perdido a su único hermano. — ¿Eres el hijo de… Seren?, ¿Hoshino Seren?
Ni siquiera me había percatado de la llegada de las demás personas, ni del saludo del segundo ganador de la semifinal, en ese momento solo había dudas acaparando mi cabeza.
Asentí levemente mientras me unía a los aplausos de la multitud, alegrándome sinceramente por el triunfo de ambos aunque no pude evitar sentir una satisfacción especial por Uker, después de todo, aquel cocinero había demostrado que sus habilidades iban mucho más allá de la cocina. Los cuatro habían dado lo mejor de ellos en el combate y eso era digno de admirar y festejar, por lo que no me estrañó que el ambiente se viera envuelto en vítores, risas y celebraciones llenas de emoción, pero… me tomó por sorpresa que Kiyoshi se acercara para propinarle un fuerte golpe a Eros, haciéndome parpadear con sorpresa, poco después al observar sus expresiones tranquilas comprendí enseguida que no se trataba de una pelea sino de una peculiar forma de festejar entre ellos, estaban felices por la victoria de su amigo, compañero.
Antes de que los festejos terminarán de envolver el ambiente, Varo mencionó algo que logró captar por completo mi atención, mencionó un tema específico sobre un concepto que jamás había escuchado antes, y poco después Eros retomó la misma pregunta, como si diera por hecho que yo conocía la respuesta. No pude evitar fruncir ligeramente el ceño, confundida por aquella palabra que me era ajena, incliné apenas la cabeza, y tras un breve instante de silencio, terminé por admitir mi desconocimiento — ¿Haki?... ¿Qué es eso?
Mientras un nuevo anfitrión tomaba el centro de la arena para presentar a otros personajes de gran importancia para los habitantes de Shandora, y para aquellos familiarizados con su cultura, aproveché el momento para intentar abrir el frasco de mermelada, sin embargo la tapa metálica parecía estar completamente atascada, obligándome a hacer más esfuerzo del esperado, fue justo en ese momento cuando volvieron hacer aquella referencia sentimental que me vinculaba con el chico sepulturero, provocándome otro pequeño sonrojo que intenté ignorar desviando la atención hacia el frasco entre mis manos, y con tal nerviosismo logré abrirlo, procedí a colocar el tarro en el espacio de la grada entre Eros y yo, acompañando de unas galletas redondas, tomé una de ellas y con la cucharita de madera unté una generosa cantidad de mermelada sobre la superficie antes de extenderla hacia él, recordando que había mencionado que quería probarla. Luego hice otra para mí, y disfruté del dulce sabor mientras continuamos observando la presentación de los finalistas.
En lo que comía la galleta con mermelada, el capitán de los sepultura hizo mención de una idea un poco curiosa sobre autómatas contra luchadores, ¿Porque pensaría en algo así? — Sería interesante de ver, supongo… — expresé en lo que miraba como Ryota se ponía en pie para dirigirse ahora hacia la arena, evidentemente para apoyar a su pareja, que aunque no había salido victoriosa en el combate, se llevó el respeto de la mayoría de los espectadores.
Ahora el ganador de la semifinal pasaba a formar parte de su tripulación, de manera natural comenzó a acercarse a cada uno de sus compañeros y a quienes se encontraban presentes, intercambiando algunas cuantas palabras cortas, posteriormente se dirigió hacia la chaqueta que Eros había estado cuidando, buscando entre sus pertenencias hasta encontrar un pañuelo para limpiar su katana. Observé aquel pequeño gesto en silencio, y con tan solo verlo pude notar algunas cosas sobre él, un joven bastante reservados, alguien que parecía medir sus palabras y mantener una actitud tranquila, en cierto modo me recordó a Kiyoshi aunque habia una diferencia evidente entre ambos, Kiyoshi es más… ¿gruñon?
Antes de que la gran final de los juegos diera comienzo, entre las nubes flotantes que cubrían el cielo, los vítores de los espectadores y el resonar de la trompetas anunciando una llegada tan esperada por el público, apareció la figura del proclamado Dios de Skypiea, el dios Zarutsuki. Mis ojos se abrieron con absoluto asombro al contemplar su presencia, ¿Acaso era una especie de dios primate?, su apariencia era tan peculiar como imponente pero lo que más llamó mi atención fue la sensación que transmitía, no solo parecía poseer una fuerza extraordinaria sino también una sabiduría profunda.
Sentí cómo alguien tomaba asiento a mi lado y al girar ligeramente la mirada descubrí que se trataba del espadachín cocinero de los sepultura, por un instante pensé que quizás se había acercada por la mermelada y las galletas así que desvié la mirada hacia el tarro con la intención de prepararle algunas y ofrecérselas, pero antes de que pudiera hacerlo, él comenzó a entablar conversación conmigo, haciendo que mi atención regresará nuevamente hacia él, lo observé con curiosidad.
A decir verdad no esperaba que alguien me hablara sobre mi cartel de recompensa, tal referencia me hizo sentir algo incomoda por lo que baje la mirada y mi diestra se posaba nerviosa en mi rodilla jugando con la tela de mi vestido, siempre había rechazado la idea de que no merecía tener un wanted pero ahora habían pecados sobre mis hombros que deseaba borrar, y eso dolía… sin embargo, la conversación escaló por otra rama.
“Hoshino Zeiren, ese era el nombre de mi tío según mi padre. ¿Acaso tiene algo que ver contigo?”
Me quedé en silencio durante un largo minuto, procesando cada una de sus palabras, incluso casi por instinto me incliné ligeramente hacia el lado contrario buscando un poco más de distancia mientras intentaba ordenar mis pensamientos, me detuve al notar que estaba a punto de chocar contra Eros y que de seguir moviéndome terminaría tirando al suelo el tarro de mermelada. Me incorporé lentamente en mi posición de antes aunque mi mente seguía completamente atrapada ante esa confesión.
¿Su tío?, ¿mencionado por su padre?, aquellas palabras se repetían una y otra vez en mi cabeza, mi expresión cambió ligeramente cuando comenzó a enumerar los rasgos físicos de aquel linaje al que yo pertenecía pero él carecía completamente de ellas, a excepción de sus ojos que particularmente eran idénticos a los míos.
— Hoshino Zeiren…. — repetí ese nombre con algo de vacilación en mi tono de voz, me parecía curioso que alguien conociera su nombre en tierras tan lejanas de los blues. — Es mi padre.
— ¿Has dicho que es tu tío?, es imposible, la familia de mi padre está… — mis palabras se quedaron a medias, debido a que recordé la historia que se me fue contada, la trágica historia que ocurrió en Flevance junto a la pandemia cultivada en la ciudad blanca. La historia de la cuál mi padre habia perdido a su único hermano. — ¿Eres el hijo de… Seren?, ¿Hoshino Seren?
Ni siquiera me había percatado de la llegada de las demás personas, ni del saludo del segundo ganador de la semifinal, en ese momento solo había dudas acaparando mi cabeza.
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