03-08-2026, 03:54 AM
(Última modificación: 03-08-2026, 04:27 AM por Maki D. Zen'in.)
Había perdido de vista a su hermana y al doc, pero suponía que este era un lugar bastante seguro para ellos y sus locuras en rosa. El nivel de seguridad era tal que podía ver a los galante…. Estúpidos marines interactuando e incluso bebiendo vino y otros brebajes a la par con peligrosos Piratas. ¿Por qué? Maki sabia que ellos eran peligrosos, había visto sus carteles y cada uno de ellos tenía muchísima más recompensa que ella. Lo que decía que si querían podrían partirla a la mitad de un solo movimiento. Solo debía ser rápida y letal. No iba a esperar a que un Pirata o un marine borracho de maldad se lanzara con ella para apartarla de sus sueños. No. Se juro que nunca más pasaría lo que le paso con el imbécil gigante de Little Garden primero atacar y después ver las placas de identificación de la víctima. Quizás mandar flores si se pasaba a la viuda, basta de la Maki buena onda. Basta de dar pena. Penso mientras bebía otra cerveza y miraba como su hermana ya no estaba en su campo de visión. El combate seguía y podía ver como aparentemente le partían la cabeza a los Chocoboys. Era de esperarse, con su jueguito raro el asalariado parecía llevar la ventaja y claro el cocinero pegaba como un ferrocarril descarrilado.
Cuando cayó sobre el grupo de los Piratas de la Musa de Bronce, Maki sintió como estaba enredada con todos en una mezcolanza de piernas brazos pipas y jarras de vino, la gente grito cuidado, y advertencias de una calva cayendo desde las gradas altas, el anciano pareció contener el desastre, Maki salvo su cerveza, pero no su honra, el Mink escandalizado estaba según la Ebrimaki al borde del desmayo y la subida de presión. Un par de espectadores habían resultado con daño colateral. Una tontería de pantalones manchados zapatos arruinados, pero nada que una pasada por la tintorería no resolviese.
Miro entre su vergüenza como aparecía el gato de antes, el leopardo, era mas o menos amable, no como el resto de escoria uniformada. Bueno el pelirrojo también, aunque no tuviera alma era de los pocos que parecía separar su extremo fanatismo de una situación controlada de santuario. —Kibai?— Ese era el nombre del Mink Leopardo o era otra de las palabras que quería decir “Que onda gato de dos metros como ha estado tu familia y amigos, aquí me ha besado una horrenda calva y no se como echarla o demandarla que me dices tu?” Las cosas del idioma eran un misterio para Maki que solo podía hablar tres idiomas, El de la espada, mal español y algo de ingles que le enseñaron en la Marina el con acento y el sin acento.
Cuando volvió su atención a los demás cerca de ella vio como uno de esos cuervos que le parecía que había visto otra vez, aunque le parecían todos iguales se ofreció a limpiar el vino, y claro era incomodo… puso una pierna sobre una de los asientos… —Claro… si no te molesta, es desagradable tener tanto vino dulce encima— Dijo mientras vio a la dulce Bai dormida ahí en las gradas. ¿Debería quedarse a cuidarla? Mierda. Al menos estaba con sus amigos el zoológico al completo, burro, monos, cuervo y gato. Maki estiro la mano ante la petición del gigante oscuro… —Basta… ¿Autógrafo? Cuando no huela a taberna... ahora mismo firmaría con vino, además… mira anota mi número, te lo diré una vez porque no tengo donde anotar ahora mismo. Se lo ha llevado mi médico, el doctor caramelo. Así que usa la tela para… … … por dios es eso una erección? No me obligues a comprobar si eso es una espada o un problema médico.— Mencionó Maki visiblemente incómoda pero acercándose al Lunarian y dándole el numero al oído. Esperaba que tuviera buena memoria o que al menos lo recordase. Ahora… ahora tenia urgencia de ir al baño. Miro una ultima vez a la Musa de bronce… —Lo siento Maese Burro, no ha sido mi intensión causar alboroto, ahí en su brazo tiene mi número, quizás podamos reunirnos algún día entre nuestras tripulaciones. Somos las Valar, artistas y comerciantes. No somos Guerreras al menos cuando nos lo permiten, por ello siento que seriamos buenos aliados.— Dijo dando una reverencia no sin antes dedicarle una sonrisa y una última mirada al Lunarian.
Volvió su vista al coliseo. Había sin duda terminado todo. Se alzaba como gran ganador Rackham Uker. No se sorprendía para nada, un animal acorralado siempre era más peligroso que uno confiado. Incluso una rata podía matar a un león si este cometía un solo error. Si, si se lo propone con la suficiente voluntad… el puño de Maki se apretó y se encamino lentamente a los baños. Con su suerte seguro alguien le asaltaba en el camino.
Al final todo había salido terriblemente mal. Solo quería saludar a la birkaniana de bronce. En el camino consiguió un baño de vino, un admirador gigantesco, un número de Den Den Mushi menos y ahora tenía unas insoportables ganas de encontrar un baño. Maki suspiró. Los planes nunca sobrevivían demasiado tiempo cerca de ella.
El ultimo vistazo antes de marcharse. Qué bien dormía la Musa... ojalá el resto del mundo aprendiera a dejarla tranquila.
Cuando cayó sobre el grupo de los Piratas de la Musa de Bronce, Maki sintió como estaba enredada con todos en una mezcolanza de piernas brazos pipas y jarras de vino, la gente grito cuidado, y advertencias de una calva cayendo desde las gradas altas, el anciano pareció contener el desastre, Maki salvo su cerveza, pero no su honra, el Mink escandalizado estaba según la Ebrimaki al borde del desmayo y la subida de presión. Un par de espectadores habían resultado con daño colateral. Una tontería de pantalones manchados zapatos arruinados, pero nada que una pasada por la tintorería no resolviese.
Miro entre su vergüenza como aparecía el gato de antes, el leopardo, era mas o menos amable, no como el resto de escoria uniformada. Bueno el pelirrojo también, aunque no tuviera alma era de los pocos que parecía separar su extremo fanatismo de una situación controlada de santuario. —Kibai?— Ese era el nombre del Mink Leopardo o era otra de las palabras que quería decir “Que onda gato de dos metros como ha estado tu familia y amigos, aquí me ha besado una horrenda calva y no se como echarla o demandarla que me dices tu?” Las cosas del idioma eran un misterio para Maki que solo podía hablar tres idiomas, El de la espada, mal español y algo de ingles que le enseñaron en la Marina el con acento y el sin acento.
Cuando volvió su atención a los demás cerca de ella vio como uno de esos cuervos que le parecía que había visto otra vez, aunque le parecían todos iguales se ofreció a limpiar el vino, y claro era incomodo… puso una pierna sobre una de los asientos… —Claro… si no te molesta, es desagradable tener tanto vino dulce encima— Dijo mientras vio a la dulce Bai dormida ahí en las gradas. ¿Debería quedarse a cuidarla? Mierda. Al menos estaba con sus amigos el zoológico al completo, burro, monos, cuervo y gato. Maki estiro la mano ante la petición del gigante oscuro… —Basta… ¿Autógrafo? Cuando no huela a taberna... ahora mismo firmaría con vino, además… mira anota mi número, te lo diré una vez porque no tengo donde anotar ahora mismo. Se lo ha llevado mi médico, el doctor caramelo. Así que usa la tela para… … … por dios es eso una erección? No me obligues a comprobar si eso es una espada o un problema médico.— Mencionó Maki visiblemente incómoda pero acercándose al Lunarian y dándole el numero al oído. Esperaba que tuviera buena memoria o que al menos lo recordase. Ahora… ahora tenia urgencia de ir al baño. Miro una ultima vez a la Musa de bronce… —Lo siento Maese Burro, no ha sido mi intensión causar alboroto, ahí en su brazo tiene mi número, quizás podamos reunirnos algún día entre nuestras tripulaciones. Somos las Valar, artistas y comerciantes. No somos Guerreras al menos cuando nos lo permiten, por ello siento que seriamos buenos aliados.— Dijo dando una reverencia no sin antes dedicarle una sonrisa y una última mirada al Lunarian.
Volvió su vista al coliseo. Había sin duda terminado todo. Se alzaba como gran ganador Rackham Uker. No se sorprendía para nada, un animal acorralado siempre era más peligroso que uno confiado. Incluso una rata podía matar a un león si este cometía un solo error. Si, si se lo propone con la suficiente voluntad… el puño de Maki se apretó y se encamino lentamente a los baños. Con su suerte seguro alguien le asaltaba en el camino.
Al final todo había salido terriblemente mal. Solo quería saludar a la birkaniana de bronce. En el camino consiguió un baño de vino, un admirador gigantesco, un número de Den Den Mushi menos y ahora tenía unas insoportables ganas de encontrar un baño. Maki suspiró. Los planes nunca sobrevivían demasiado tiempo cerca de ella.
El ultimo vistazo antes de marcharse. Qué bien dormía la Musa... ojalá el resto del mundo aprendiera a dejarla tranquila.
Play Me!

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