02-08-2026, 07:11 PM
Siempre la lluvia le animaba, era una especie de limpieza el alma que le caía sobre el cuerpo y sentía como si le lavara los pecados, las cicatrices desaparecían y sentía que ya no le ardían, aunque desde hace años estaban curadas. Caminaba en la lluvia, creyendo que nadie la notaba, arrebujada en su gruesa capa de plumas y piel sintética, no era impermeable, pero sí que le mantenía seca casi toda. Claro, le gustaba mojarse en la lluvia, pero no era una imbécil que se mojaría por que le gustaba a costa de resfriarse.
Entro en la primera taberna que vio, colgó su gran capa y coloco su guitarra al lado de la mesa, una bien al fondo, escondida en la nada y escudada en las sombras se sentó a mirar unas notas. Las notas que se robó en su última aventura, tenía algunos datos de ciertas personas que necesitaba encontrar, personas malvadas, de aquellas que matan por dinero o simplemente por crueldad. Alzo la mano para llamar al mesero, y en la barra vio como se sentaba alguien, parecía ser… ¿No?... claro que no, el cabello rojo como una bandera de guerra, le pareció que era el, pero nah había un montón de pelirrojos en el mundo.
—Queso, pan aceitunas y algo de beber, necesito algo… grog o ron, tienes ron? También quiero algo dulce, algo con crema quizás. Tienes?— Necesitaba concentrarse y llevaba casi un par de días sin comer como la gente, también tenia los pies húmedos por lo que decidió quitarse las botas y secarlos cerca de la chimenea, se levantó, con sus zapatos en la mano y los dejo cerca mientras miraba las llamas danzantes crepitar intentando ver en ellas la danza incesante de la destrucción. Sus ojos reflejando cada una de las palpitaciones del calor, se apoyó en la piedra y levantando un pie, poniendo su planta cerca esperaba la comida.
Era delicioso el calor y sobre todo porque frente a la chimenea había una alfombra de pelo de oso, reconfortante tibio y delicioso al tacto de los pies descalzos.
Entro en la primera taberna que vio, colgó su gran capa y coloco su guitarra al lado de la mesa, una bien al fondo, escondida en la nada y escudada en las sombras se sentó a mirar unas notas. Las notas que se robó en su última aventura, tenía algunos datos de ciertas personas que necesitaba encontrar, personas malvadas, de aquellas que matan por dinero o simplemente por crueldad. Alzo la mano para llamar al mesero, y en la barra vio como se sentaba alguien, parecía ser… ¿No?... claro que no, el cabello rojo como una bandera de guerra, le pareció que era el, pero nah había un montón de pelirrojos en el mundo.
—Queso, pan aceitunas y algo de beber, necesito algo… grog o ron, tienes ron? También quiero algo dulce, algo con crema quizás. Tienes?— Necesitaba concentrarse y llevaba casi un par de días sin comer como la gente, también tenia los pies húmedos por lo que decidió quitarse las botas y secarlos cerca de la chimenea, se levantó, con sus zapatos en la mano y los dejo cerca mientras miraba las llamas danzantes crepitar intentando ver en ellas la danza incesante de la destrucción. Sus ojos reflejando cada una de las palpitaciones del calor, se apoyó en la piedra y levantando un pie, poniendo su planta cerca esperaba la comida.
Era delicioso el calor y sobre todo porque frente a la chimenea había una alfombra de pelo de oso, reconfortante tibio y delicioso al tacto de los pies descalzos.

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