Bajo un cielo escarlata | Pasado | Barald
#2

Y esta, es una de las tantas historias de un soñador surcador del mar, un mortal que escuchó a su yo interior gritar por un sueño y lejos de obviarlo por la presión de la vida adulta, decidió abrazarlo y acompañarlo en su viaje para conquistarlo todo. A día de hoy no hay día que no recuerde el porque realmente abandono su vida tal y como la conocía hacía unos cuantos años; para el recordar era lo único que le hacía sentirse bien después de todo, necesitaba escucharse a si mismo y volver a exponer las razones lógicas por las que, por seguridad, optó por desaparecer después de dejarlo todo bien controlado y recordar los motivos le hacían continuar su viaje por el mundo.

Los días estaban próximos a terminar en Matsuri y pronto sus ojos conocerían otros paisajes diferentes donde aventuras de lo más espontaneas y ridículas le estarían esperando ¿o es que esperabas que las aventuras de los Hanu Mahana fueran aburridas? aunque de momento, vivía su realidad de aquel momento. Había decidido salir a pasear tranquilo por Matsuri a aprovechar el clima veraniego que venía disfrutando desde que habían llegado a la isla. Era muy común que Barald se separara de su tripulación sin decir absolutamente nada a nadie, el tenía sus propias motivaciones e intereses que llevar a cabo en solitario, tanto para el bien de los suyos, como para el suyo propio, era de esa clase de tipos que no le importan lo que piensen de el.

Ahora era catalogado como un criminal con una recompensa de 125 millones, pero aquello no le importaba lo más mínimo. Le importaba tan poco que hoy incluso salía desarmado. Durante su tranquilo paseo, con ambas manos en los bolsillos, recordaba los pasos a seguir de su plan perfecto para robar el Goldreich y hacerse con una cantidad soberbia de dinero mientras miraba al cielo. Y si, eso iba a ocurrir en cuanto llegara a la siguiente isla.

[Imagen: adadsdasdas.jpg]
- Y así haré que no tengamos que preocuparnos por el dinero, tan solo ... seguiremos siendo Piratas. -

Y ahora dime ¿de que sirve tener millones y millones de berries si no tienes con quien disfrutarlos?

De entre todos los lugares que había visitado en Matsuri, quiso volver a visitar el mismo Joyland Park. Hacía un par de semanas había recorrido el parque junto a los matatas al completo disfrutando de una jornada de atracciones y demás situaciones cómicas como montar a Tocho Morocho en una montaña rusa o hacer que Tezca asustara a la gente que trabajaba en el pasaje del terror y no al contrario. Barald desde hacía poco tiempo había decidido documentar aquellos lugares mas icónicos que visitara con una cámara de fotos profesional que había adquirido hacia relativamente poco con la intención de enseñarle a Aurald algún día todos los sitios donde le hubiera gustado llevarla con el. Así que inició su ruta.

Empezó fotografiando las montañas rusas, la noria gigantesca, los juegos acuáticos, muchas de las atracciones que le gustaron, hasta que llego a una de las zonas de descanso del parque y decidió fotografiarlo. - Espera pero ... ¿que hacen esos niños? -  Fue entonces cuando a través de la lupa de la cámara vio a una mujer dando vueltas en uno de los columpios giratorios para niños, parecía atrapada y su cara era de estar pasándolo francamente mal. No pudo evitar fotografiarlo. Le resulto gracioso. Se acercó de inmediato para detenerlos. - Eh niños dan helados gratis ahí atras, correr, que se acaban -  - Uhh, gracias señor! CORREEEERRRRRRR!!! YO LO QUIEEERO DE CHOCOLATE CON MENTA!!! - Tras eso los seis niños empezaron a correr descabelladamente hacia el puesto de detrás, era mentira obviamente. Barald detuvo con su zurda aquella rueda sin quitarle el ojo de encima a la mujer, era probable que perdiera el equilibrio o que le vomitara, así que andaba atento. - Esto ... ¿estabas en apuros? no quise interferir porque pensé que era un juego pero me di cuenta de que tenias mala cara. 

Barald la vio ahora más de cerca y extendió su mano izquierda para ayudarla a bajar de aquel lugar. Ahora que podía verla mejor ... pensó en si la conocía de antes, o si la había visto en algún sitio pero no creía conocerla. - Los niños son crueles dahahahahahahaha ¿necesitas una bolsa? Toma. - El azabache la veía la cara de nauseas, de estar mareada por todas las vueltas que había dado. Con su mano derecha sacó una bolsa de su bolsillo para ponerla cerca de ella, realmente no sabía si queria vomitar o no pero su cara lo decía todo.


Cofre del tesoro

[Imagen: FIRMA.jpg]
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RE: Bajo Un Cielo Escarlata | Pasado | Barald - por Barald Kane - 01-08-2026, 07:43 PM

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