[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
#95
Narrador / María Merlot



Gradas bajas.
Minutos Antes.
Creo que he visto un Lindo Gatito.

Yo también me alegro mucho de verte MM…

La voz del Kiwi de Tequila Maní la emocionó, él también la reconocía. Sino tuviera que ir por su Piruleta Visual le contaría todo lo que había hecho en esos casi dos años, con una velocidad mucho más rápida que la que ejecutó en las pruebas. El gatito no le haría daño, alguien que la invitará a comer algo que casi la mata, no podría ser mala persona, o más bien, animal. Le devolvió la sonrisa encantadora a sus palabras, asintiendo a sus vocablos sin interrumpirlo mientras su imagen, dentro de su cabeza, iba cobrando otra vez color: peludito, acolchadito, seriecito. El ¿abrazo? que le dio contra su bien formado y peludo pecho la hizo reírse y estuvo tentada a morderlo pero prefirió hablarle, saliendo su voz entrecorta mientras los labios al moverse asemejaban a un cálido beso contra este — Aaaaaa, thambhén the quhieuerho mhguchgeto Kihwih — le respondió como pudo para después dejarse acariciar la cabeza como hizo en antaño, buscando la familiaridad de las almohadillas en sus patitas.

¿Qué te has hecho en el pelo?

— ¿Es maravilloso verdad? — le respondió con los orbes ámbar brillando con una felicidad envidiable — Es Rosado Hyakinthos, lo mejor de lo mejor en colores de cabello — explicó moviendo la cabeza de un lado a otro haciendo danzar su larga melena para que el mink viera mejor su amado color — … pero aunque precioso, no es para todos. A mi hermana le dio alergia y la dejo calva… — lo musitó como si fuera un secreto, bajando un poco la voz — … hubieras visto como gruño cuando se despertó y encontró su cabello Rosado Hyakinthos… casi casi rompe el mástil, casi despierta al gigante, casi le da un infarto al miocardio… casi… casi… casi… bueno, casi no, la envié con los peces, y no respira debajo del agua… pero es que ella hizo sangrar a Algodón de Azúcar, y nadie — la voz divertida de pronto se tornó gélida y desprovista de emociones — … nadie toca a Algodón de Azúcar — la posesividad en aquella frase, resultaba fuera de lugar para el aura siempre angelical de la semi sirena — … luego hicimos las pases, nos abrazamos y desayunamos, nada picante… desde entonces, nadie tampoco toca a mi hermana, porque yo la quiero muchisimo  — la voz cantarina y alegre regreso dedicándole su deslumbrante sonrisa al mínino — … ¿Esconderme? ¡Claro! Pero solo mientras dure el juego, no me gustaría hacerte preocupar — bromeó antes de despedirse para buscar su artilugio chismoneitor 3000.



Gradas altas.
Marinando marinos marítimos.

El ambiente no disminuía la energía festiva. La emoción de vivir ese evento único la hacia sonreír, disfrutar de la libertad que otorgaba el cielo. Unos meses atrás cuando Fantasma decidió arrebatarle todo aquello que le prometió, tal vez se hubiera refugiado en su cabeza, dejado que los grillos la abrazaran y no ser más que un cascaron vacío. Ahora no, era distinto, esos dos años le abrieron los ojos a lo que su alma realmente deseaba, a las mieles de ser y hacer lo que quisiera, cuando quisiera, sin miedo o sumisión. La solida presencia de Hyakinthos, la protección inigualable de su hermana. Ningún cabello de su cabeza resultaría dañado. Jamás se sintió tan segura, el piso bajó sus pies nunca fue tan firme.

Un marine a la izquierda, un marine a la derecha, su cara en un wanted. ¿Miedo? Jamás, porque en esa multitud había una mujer pelona que la salvaría antes de siquiera ella preverlo. Por supuesto, María Merlot y Autopreservación no iban en la misma frase, entonces la sonrisa en sus labios y la agradable compañía temporal, la disfrutaría.

¿A que sí? Las cebras son geniales, tesoro.

Palabras fueron, palabras vinieron. Su mirada del moreno, al pelirrojo. Le gustaba socializar, y con el perfecto marine muchas cosas que hablar a lo que inconscientemente bajo la mirada a su mano, aquella que tenía dos anillos dorados. Dio un par de palmaditas a la cabeza de su Piruleta Visual y lo puso sobre su cabeza para que no se perdiera nada, porque posiblemente, entre tantas cosas, ella si necesitaría ayuda para recordar después.

No sabía que habías comido una fruta del diablo, he de reconocer que las cebras son animales que tienen cierto atractivo misterioso.

La atención de la joven se enfocó en el pelirrojo. Si, ella comió una horrible fruta que la maldijo y no le permitía nadar. Lo cierto es que tampoco pensó mucho en eso porque comenzó la semifinal — ¡VAMOS BOMBÓN! — animó a la morena de puños pesados. La verdad para la mestiza los enfrentamientos resultaban un espectáculo que no llamaba su atención, aunque no pudo evitar pensar en que ella hubiera aplicado lo de su Unnie: Golpear y nunca preguntar.

¿qué le pasó a su pelo?

Lo escuchó hablar sobre Bartolomiau, ella ladeo la cabeza pensando en que EL MACHO era reservado pero no sabía si eso implicaba timidez — ¡Reaccionó mal al tinte Rosado Algodón de Azúcar! Es débil, le falta resistencia — bromeo sonriéndole con encanto a su esposo de mentiras, verlo de nuevo la hizo recordar el foso, y más cuando agrego la acotación sobre el malestar general y el peluche indefenso. ¡Jamás un Peluche tan tierno dañaría a otros! En ese momento, mientras una sustancia color peculiar se desparramaba en la arena la mestiza pensó en la primera vez que conoció al marine y al peluche, en un hueco de la muerte dónde luego de acabar con un primo dorado loco… la animadversión de su hermano pudo haber salido a flote, y terminar lo que no hizo el gyojin reluciente.

De pronto sus palabras sobre las trenzas, fueron tomados por ambos. María parpadeó pensando que quizás la moda de las clinejas era más habitual de lo que pensaba. Miro el cabello negro, luego el precioso cabello rojizo. ¿Sería capaz de tocar a Bertram? Sonrió para si misma, la imagen que se formó en su cabeza, del perfecto marine pelirrojo que le recordaba a su padre fallecido y del cual pensaba él estaría orgulloso, la hizo huir de la posibilidad de trenzarlo con sus sucias manos  —  Cha Cha Chá primero… si, primero  —  dijó con una risita encantadora y algo nerviosa, levantándose para empezar el proceso. 

María primero acarició el cabello azabache, luego con delicadeza miro la cabeza, su forma y rasgos bonitos  — … si, definitivamente te ira mejor esto  — empezó a tejer mientras en la arena la pelea continuaba — ¿Me darías un mechón de tu cabello? — preguntó de pronto a uno de los miembros albinos de su barra, lo que el ángel encantado le regalo un mechón que la mestiza uso como decoración en el cabello de su nueva amiga, o era amigo, le daba igual, la verdad.

Mamasami? No…

Lo de antes… quisiera disculparme, pero… … … esas miradas. Me llenan de odio. Ya sabes como me miraba ese gato negro amigo de ustedes

La voz de su hermana, y su increíble presencia borracha apareció entre la multitud — ¡Unnie me encontraste! — sonrió la mestiza sin dejar de trenzar — … si, es Cha Cha Chá, estában en el mismo grupo del juego — dijó feliz tatareando e ignorando por esos momentos la pelea, hasta que la Valkiria Besado por el Sol dijo que alguien la vio feo, algo como un gato negro — ¡El que no disfrutaba de la música! — en eso, y por la molestia de que alguien tratara mal a su hermana tiro con mas fuerza del cabello negro — … lo siento, lo siento, lo siento… pero que mi hermana este quemada, no tenga cabello y sea masculina no le da derecho a verla feo. ¿Dónde está? Iré a exigirle una disculpa para mí, Unnie — la mestiza termino de trenzar para llevarse las manos a la cintura mientras miraba las gradas con indignación buscando a un gato negro malhumorado.

¡Yo también quiero!

Uno de los rubios de antes — ¡Bien! Solo hay que encontrar al gato negro del cubículo #3 y exigirle una disculpa… — se unió a las palabras del hombre entendiendo que la apoyaba en su cruzada para buscar al causante de hacer sentir mal a la iguana, y no porque deseará unas trenzas cof cof — ¡No se muevan! Ya regresamos con un gatito malo pidiendo redención — era la segunda vez que decía eso en el día, y aun no regresaba al primer punto dónde dijo que regresaría… eventualmente lo haría — ¡Vamos a buscarlo! No puede esconderse, es de día, es negro, se verá ¿Verdad?… — tomó la mano del marine rubio, uno que ignoró que se viera enfermo le desagradaban los rubios por su contraste de piel blanca y cabello color sol — ¿Ves algo, Manzanilla? Quizás sus bigotes le advirtieron que íbamos por él y se escondió. ¡Gato cobarde! Habrá que enseñarle modales.. — le preguntó al hombre sin soltarlo mientras con su mano libre formaba una visera para ver mejor, entonces lo localizó… al lado de Kiwi… muy cerca de Hyakinthos…

Paso tras paso descendió las gradas, dejando miradas y suspiros detrás de si. Su mirada ámbar estaba enfocada en el punto negro vestido igual que muchos ahí: un uniforme blanco.

Primero fue el Cha Cha Chá.
Segundo fue su Unnie.
Tercero… ¿Estaba molestando a Kiwi?

— ¡Tú! Maleante insensible de fabuloso pelaje oscuro — cuando estuvo frente a él... lo señalo y su expresión denotaba molestia pero eso no le restaba belleza a su semblante, como tampoco evitaba que su insulto sonará a un elogio… — Miau miauu miAuuu miauuU Miauuuuuuu Miau miauu miAuuu miauuU Miauuuuuuu Miau miauu miAuuu miauuU Miauuuuuuu Miau miauu miAuuu miauuU Miauuuuuuu Miau miauu miAuuu miauuU Miauuuuuuu Miau miauu miAuuu miauuU Miauuuuuuu Miau miauu miAuuu miauuU Miauuuuuuu Miau miauu miAuuu miauuU Miauuuuuuu ¿Como te atreves a meterte con mi Hermana? que este calva, quemada, borracha y frustrada porque no ha tenido sexo en meses, o porque el tinte color Hyakinthos le dio alergia y ya no puede verse increíble no te da derecho a insultarla. Te exijo una disculpa pública — le reprochó en idioma gatuno inventado por ella misma, pero aunque era inentendible no dejaba de sonar muy indignada como si ese mink hubiera hecho algo muy malo, tanto que los ángeles alrededor empezaron a murmurar sobre eso ¿Qué había hecho a una hermosa mujer? — … dile más cosas, Manzanilla… — le dijo al hombre rubio esperando ese apoyo que le prometió antes y la razón de porque lo trajo consigo. Los orbes ámbar se fijaron en el rubio, esperando su intervención mientras colocaba sus manos en la cintura impidiendo al gato negro ver la arena, arena que ella mismo estaba ignorando en ese momento. Sumado a eso, el Den Den Visual, seguía sobre su cabeza haciendo lo suyo.




ESQUIZO ESQUIZO MERLOT
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]


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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Maria Merlot - 01-08-2026, 07:01 PM

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