06-12-2023, 05:22 PM
Hace 3 meses
Por fin había conseguido salir de aquel bucle, no es que se sintiese muchísimo mejor, pero había sido capaz de llegar hasta el baño. Se lavó la cara, mirándose en el espejo. A pesar de llevar tres días en la cama, no había sido capaz de conciliar el sueño, las ojeras le llegaban hasta el suelo y, definitivamente, necesitaba un café para mantenerse despierto.
Se maquilló los ojos rápidamente, se vistió con su habitual camisa y se enfundó las botas, mientras Omi le olisqueaba contento. Acercó su mano al pequeño hurón y este se subió en ella, siguiendo su camino hasta el cuello de Gideon. Por último cogió su katana y salió de la habitación mientras se encendía el primer cigarrillo del día.
Se dispuso a desayunar en la taberna más cercana y mientras se bebía el café fijó la vista en un cartel que tenían clavado en uno de los corchos. La recompensa era baja y la cara de aquel pirata no llamaba demasiado la atención. Se terminó su desayuno y se acercó al cartel, arrancándolo y llevándoselo consigo.
Se acercó a la barra de la taberna y el barman le saludó.
— ¿Cuánto por el desayuno? —dijo con tranquilidad— Además, podría decirme si sabe algo de este pirata, me gustaría tener unas palabras con él.
El hombre le respondió a sus preguntas. El pirata, Monty Kane, había llegado hacía pocos días a la ciudad y su barco, más bien una barcucha, estaba atracada en el puerto. Le había dicho también que solía estar borracho como una cuba en la entrada del puerto. No era prácticamente una amenaza, pero se había labrado nombre suficiente como para tener una pequeña recompensa. A Gideon le escaseaban las monedas y quizás deshacerse de escoria le subiría los ánimos.
Por lo tanto, fumándose otro cigarrillo, se dirigió hacia el puerto y allí, por supuesto encontró a Kane. Estaba tirado en el suelo, así que se acercó a él y este le habló.
— Eh tú, ¿qué miras? —más que hablar, balbuceaba entre hipidos—. ¿Quieres pelea?
Gideon no soltó ni una sola palabra, el tan solo mirarle con ese gorro y esas barbas de pirata le hizo recordar lo que más odiaba. Desenvainó su katana, aunque realmente no planeaba matarlo, no era algo que disfrutara en demasía. Y, para su sorpresa, Kane hizo lo mismo. Su espada estaba algo oxidada y doblada, pero la blandía con valor. Le duró poco, pues en un par de encuentros, Gideon consiguió deshacerse de ella, quedando tirada en el suelo. Se acercó a Kane y con un rápido movimiento del brazo le noqueó de un codazo en la nariz. Le dejó inconsciente en el suelo y le ató las manos en la espalda.
Sus ánimos no habían mejorado, pero saldría del cuartel de la marina con los bolsillos llenos y eso significaba estar un día más cerca de su sueño.
