T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos?
#14
Puedo sentir con la amplitud de su haki de observación que Kisuke regresaba por donde había venido. Tal y como estaban dispuestos los túneles, quizás habría podido facilitarle el trabajo haciendo un túnel directamente hacia él, pero no tenía claro si quería acudir directamente allí o investigar otro de los túneles por su cuenta en busca del hombre reloj. Ahora que habían encontrado un candelabro, parecía cada vez más plausible que lo que hubiera visto la muchacha fuera una persona disfrazada. Las intenciones que tuviera esta gente, sin embargo, continuaban siendo un misterio.

Aquel hombre que se había quedado dormido en lo que quizás fuera su puesto de trabajo se sobresaltó al escuchar la voz profunda de Bambú y se levantó casi al momento, recogiendo los candelabros que tenía a sus lados y poniéndose erguido. Se quedó completamente inmóvil en esa posición y Bambú hizo lo mismo, pero no dejó de mirarle a los ojos ni por un momento. Cinco largos minutos transcurrieron en los que ninguno de los dos pronunció palabra alguna. Bambú podía sentir que Kisuke estaba cada vez más cerca, llegaría en cualquier momento y estaría algo confuso sobre por qué de repente el silencio se había propagado por la estancia. Con su haki podría corroborar que Bambú estaba perfectamente, de todas formas, y que así lo estaba, aunque asustado, su excéntrico non-interlocutor. Fue entonces cuando aquel hombre emitió una maldición en un idioma desconocido para el panda, quizás proveniente del North Blue. Lamentablemente alegó que no sabía de qué le estaba hablando, que era increíble que no le dejasen dormir tranquilo y que él sólo era un candelabgro. Acto seguido, regresó a su anterior postura de inmovilidad total. Los brazos erguidos para sujetar sendos candelabros, uno a cada lado, y la mirada hacia el frente, como si el mink no existiera. Suspiró. Aquel hombre estaba asustado, podía sentirlo con claridad cristalina y tenía la inmensa suerte haberse encontrado con un Ailuropoda Communismus Melanoleuca especialmente paciente. —Escucha, mi comandante está a punto de llegar y de verdad que necesitamos que nos proporciones toda la información que puedas. —Empezó con claridad, sabía que aunque no se moviera podía escucharle y entenderle perfectamente. —Puedo notar que estás asustado, no te molestes en ocultarlo. Si me tienes miedo a mí, no te haré nada. Si le tienes miedo a otra persona me encargaré de que tampoco te haga nada. Pero necesito que seas sincero conmigo, porque si me mientes también lo sabré. —No dijo qué pasaría si eso sucedía, a veces la imaginación de un hombre es mucho más terrorífica que la realidad misma.

Kisuke estaba al caer, pronto sería su turno de lidiar con el extravagante candelabro francófono. —Ahí llega, el comandante Kageyama, creo que ya se escuchan sus pasos. —Anunció Bambú, que sentía el aura de Kisuke a punto de llegar a la estancia. —Mi consejo es que cooperes, hombre candelabro, el comandante Kageyama no está de un humor especialmente bueno. —Y guardó silencio, pues llegaba El Azote de Dimípalo.

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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - por Max D. Bambú - 29-07-2026, 10:51 AM

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