[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
#34
Como lo había pronosticado, Kiyoshi fue el vencedor en su prueba.

Eso no lo ponía feliz, para nada. Veía en cada victoria que él no estaba en ese lado, que a él le había faltado fuerza, valor dentro del mundo en el que vivían. Su enojo con sus compañeros de tripulación mermaba muy lentamente, poco a poco entendiendo que al fin y al cabo ellos eran buenos en esas cosas y él simplemente tuvo mala suerte.

Quien sí se le acercó en ese momento fue el otro espadachín con el que había compartido grupo, Barald Kane. No respondió a su saludo o presentación, no hizo un amago de saludarlo o de aceptar sus palabras con unas propias, simplemente respondió de la manera más seca posible. - Ambas -. Se refería a la pregunta del contrario sobre su situación metal. Al fin y al cabo, hasta ahora no tenía pruebas de que los equipos se hayan elegido a dedo, fue pura suerte que terminaran juntos con esos otros dos, pero lo que tampoco podía negarse era que claramente no había sido capaz de superar esa barrera que se le puso en frente.

Como todo, se trataba de una mezcla de factores, pero estos factores estaban, de nuevo, jugando en su contra. Los había sobrepasado en los Cabos Gemelos, pero desde que ingresó al Grand Line no existía nada que lo hiciera crecer o incluso demostrara que esa gran recompensa por su cabeza estaba justificada.

El otro hombre siguió hablando, ahora sobre el camino que ambos compartían en su estilo de combate. Podía entender a lo que se refería, pero no podía compartirlo. - Mi espada no es capaz de guiarme por el camino que mi mente quiere recorrer -. Se le había enseñado que luchar para dañar no era lo correcto, que ese odio lo volvería ciego a lo importante y que en algún momento la hoja de su espada iba a terminar hiriendo a alguien querido si seguía por ese camino. Su mente le decía otra cosa, lo llenaba de rabia y le dejaba en claro que cada vez que practicaba esos movimientos defensivos estuvo desaprovechando tiempo que podría haber servido para aumentar su fuerza.

Lo miró, por fin, extrañado en cuanto el otro mencionó que tomara por un momento su arma. No podía ser de esos loquitos que decían ser capaces de escuchar a sus espadas, ¿verdad? Viendo que incluso sin responderle el otro aún mantenía la oferta, suspiró y tomó la katana por el mango, levantándola y sosteniéndola, analizándola más que imprimiendo en ella sus deseos o emociones. Incluso él podía notar que era un buen arma, antes de que el contrario agregara el comentario contando de la vez que la consiguió.

Sin decir una palabra más, le devolvió el arma en cuanto este volvió a extender su mano, momento en el que llegó alguien que no deseaba ver en ese momento.

- Pensé que la respuesta era obvia. Perdí -. No adornó la situación con una gran explicación, no se detuvo a explicarles a sus compañeros sus ideas o pensamientos. En ese momento, en ese lugar, él no era más que una basura, peor que cualquiera ahí. Si su equipo seguía compitiendo o no poco le importaba, al fin y al cabo tuvo que ser la rata que se sacrificara por culpa del resto. - Ya que los otros dos pudieron hacer un buen trabajo en sus pruebas, pueden ir a pelear sin problemas, no veo el porque me necesitarían -. Incluso si su razonamiento era lógico para él, no abandonaba en ningún momento el enojo en su voz o en su rostro, pues obviamente no estaba hablando su cerebro en ese momento.

Eros tomó la palabra, lo cual tampoco fue bueno para el cocinero de la tripulación. ¿Sus objetivos reales? Si ni siquiera podía superar a toda esta gente, ¿cómo podía aspirar a controlar a la muerte? Los discursos cargados de esperanzas poco servían si la realidad le había golpeado con la fuerza suficiente como para tenerlo derrotado en una banca.

Y no, si hubieran ido como tripulación tampoco creía haber ganado en su prueba correspondiente. De nuevo se encontraba enfadado con todo alrededor.

Y todavía faltaba más.

Primero fue el propio Barald, pero luego incluso llegó el propio marine pelirrojo a decirlo. Necesitaban que combatiera, cosa que, por raro que parezca, no le trajo alivio. - Pensé que te había ido bien en tu prueba, marine -. No sabía su nombre, así que se limitó a mencionar esa última frase como si le estuviera escupiendo. - Hace unos meses querías cazarme. ¿Ahora me necesitas porque te falta fuerza? -. Lo observó, solo un momento más, pero su cabeza decide que al menos por ahora hará caso. Dejó que el marine se fuera sin hablarle de nuevo, asumiendo que algunos podrían pensar que se había vuelto loco.

¿Por qué le haría caso a un marine? ¿Porque aceptó que sería mejor para el combate? ¿Porque todavía veía una posibilidad de demostrar su fuerza? Todas esas teorías se iban por un caño al ver cómo sus dientes volvían a rechinar en el interior de su boca y sus manos se apretaban formando puños que amenazaban con volver a hacer sangrar sus palmas.

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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Rackham Uker - 27-07-2026, 05:36 AM

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