[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
#31
[personajeinvalido=3941]

Al final, la demostración de su potencial quedó ingratamente olvidada por todos los espectadores al saber que su grupo había quedado eliminado de la prueba por haber quedado en sexta posición. Claramente, la participación de sus compañeros no es que hubiera sido deficiente, pero dejaba expuesto a la vista de todos los presentes la clara actitud compartida por la mayoría de los presentes. Muchos buscaban fuerza, otros velocidad, y otros no eran buenos en ninguna de las dos fortalezas principales que se mostraron en las pruebas principales. Para los ojos de los juegos del cielo, dió la sensación de que las dos primeras pruebas eran las principales del evento, y el resto...donde habían quedado relegados el resto. 

Oh, pero no os confundáis. 

Es bastante útil ser el mejor en algo a lo que el resto no le presta atención, especialmente, si sabes aprovecharlo.

Fueron los ojos del azabache los que buscaron al resto de marines, ignorando la idea de seguir interactuando con sus compañeros de equipo. En primer lugar, seguir tratando con una pirata como Maki sin ser necesario no sería observado con buenos ojos por las figuras de mayor rango en la marina allí presentes. En segunda instancia, prefería centrar su atención en la gente que más atención atraía hacia él en aquel momento, las personas que se sentarían en las gradas y que, en circunstancias normales, no tendría la oportunidad de conocer si no fuera por la excepcionalidad de este evento.

Abandonaría los prejuicios hacia el Santo Enji, la duda en la confianza sobre el comandante tortuga, y el respeto a mantener una conversación con el joven Nanashi, para tratar de conseguir nuevos objetivos. ¿Cuáles? Ni siquiera él lo tenía claro.

Pero...es a eso a lo que se quiere dedicar ahora, ¿no? 

Es la hora...
de dar rienda suelta a nuevas máscaras.
Por supuesto, no debía dejar de lado las apariencias, y por ello tenía que tratar de, al menos, hacer un leve acercamiento a sus compañeros de división para, por lo menos, hacerles saber que estaba contento con los resultados obtenidos por cada uno de ellos. 

Fue entonces que no perdió un instante en acercarse hasta la compañera Humink, ignorando incluso el acercamiento indebido de su compañero de los juegos Masami, quién había tenido la inmensa osadía de tocarle el trasero, algo que ni siquiera la más locamente enamorada de las mujeres que habían caído presa de sus encantos se había atrevido nunca a llegar a hacer. Minutos atrás se le habría pasado por la cabeza la idea de ahorcar con una soga semejante acto, pero en aquel momento, su mente dejaba de lado esa clase de pensamientos para centrarse en nuevas facetas que aún tenía que desubrir.

Claramente, Nyra ya había demostrado desde el inicio de la travesía por las tierras celestiales que no se encontraba en el mejor de los estados, ocultando su malestar en lo profundo de su corazón, azotada por sentimientos que el azabache, si no preguntaba o encontraba en contexto, sería incapaz de entender. 

Sus iris no quisieron juzgar más de lo necesario, pero en ellos...veía más de lo que ella quería mostrarle incluso a él.

—Muy buen trabajo, compañera.—Felicitó tras alcanzarla con un comentario...¿sincero? En apariencia, al menos, así lo parecía, observándola a los ojos para comprobar cuanto tiempo podía mantener la mirada de él sobre ella..—Has dejado a nuestra división en un buen estándar. ¿Te enseñaron algo nuestros antiguos compañeros sobre como disparar? Porque la verdad, me dejas sorprendido.—No quiso mencionarlos más de lo necesario. Posiblemente, alguien tan sentimental como ella no aguantaría el recuerdo de buena manera.—Si te parece bien, me gustaría que me acompañases en las gradas cuando comiencen los combates. Hay al menos un par de cosas que me gustaría hablar contigo mientras aún estamos aquí en el coliseo.—Apartó la mirada, comenzando a retirarse para darle su espacio. Al fin y al cabo, ambos debían retirarse del lugar en la mayor brevedad posible. 

Y ahora, al siguiente que debía buscar era...

"No...creo que no es el momento."

Su luz dorada, su brillo incandescente...son demasiado más intensos para él ahora de lo que jamás ha llegado a sentir. No quiere evitarlo, pero...creo que es mejor que, por ahora, él tenga su espacio mientras aún está aprendiendo a colocar sus primeras máscaras por encima de su rostro. 

En su lugar, sencillamente, lo mejor sería acercarse hasta las gradas...y probar fortuna con el que parecía más capacitado para mantener una verdadera conversación.

No tardó tiempo en detectar como se acercaba hasta él. Aquel rubio comandante de la marina, alguien varios logros ovacionados en el periódico hacía tiempo atrás que atrajo la atención del soldado, buscando la oportunidad de entablar una pequeña charla que, al menos para el de menor rango, le permitiera entender cuál era su clave del éxito. No buscaba una mentoría, ni mucho menos un cercano. Comprender una entidad como la de un Nanashi quizás le permitiría comenzar a entender mejor lo que estaba a su alcance y lo que no, incluso fuera de su burbuja.

—Muchas gracias, Comandante, pero uno nunca puede sentirse como en casa rodeado de tantos criminales.—Había elegido aquellas palabras con cuidado. No porque las sintiera con especial intensidad, sino porque eran las que esperaba escuchar de un marine íntegro, algo que ya le había dejado demostrado, pero que podía amoldar con facilidad. Era una frase sencilla, segura y difícil de discutir. Si aquello era construir una máscara, el primer paso iba a consistir en comprobar si el mundo respondía de forma distinta cuando uno pronunciaba las palabras adecuadas.—Mi compañera vendrá cuando comiencen los combates, mientras que el comandante Hasegawa...bueno. Digamos que intuyo que es mejor que lo deje apartado hasta terminar lo que resta de tiempo en los juegos. 

"¿Mejor para mí, o para él?" Esa pregunta al menos, quedaría sin respuesta.  

Alzó una ceja cuestionando el comentario acerca de ese virus de veinticuatro horas. No entendía a que podía estar refiriéndose, pero en perspectiva, creo que ha llegado a observar ciertos patrones de malestar en varios de los presentes durante aquellas pruebas. ¿Una epidemia, quizás? Al menos, por el momento, a él no le había llegado a afectar de ninguna manera notoria, por lo que podía quedar tranquilo creyendo que, al menos en esas circunstancias, no había quedado afectado dentro de la misma.

...Claro que si era contagioso, ¿quién podría decirle a él si estaba seguro al lado de Stroud?

Bueno...la oportunidad de hablar con él valía más la pena que acabar enfermando por una tontería como esa.

—Mal momento para ser víctima de algo así. Se encuentra en uno de los equipos que deben aún participar en las peleas, ¿cree que podrá tomar parte?—Una pregunta estúpida, pero al mismo tiempo extremadamente necesaria para ese momento tan particular. No obstante, no parecía estar del todo atento a lo que el mayor de los dos comentaba. 

Siguiendo el trazo de su mirada tan solo encontró el escenario, sin poder vislumbrar exactamente el personal presente en el campo donde comenzaban a tocar aquella música tan variopinta y estrafalaria. Ante el sonido de una música tan falta de carisma para un oído entrenado como el suyo en las artes escénicas del mundo de la flora y la nata, el marine quedó enmudecido, a la espera de entender si el joven de rango superior volvería a centrar su atención en él, o si debía dejarlo ahondar en sus pensamientos, cesando toda la conversación

Por suerte, pareció llegar a darse cuenta de su error.


"El día que un Marine contempla una bandera pirata y no siente que tiene ante sí el fracaso o la Justicia, olvida por qué viste el uniforme...pero no se corte, ¿qué ve usted cuando mira ahí abajo, soldado Omuyaga?"


Ese hombre...parecía estar dispuesto a dar con la clave, una en la que los miembros de la marina debían pensar más de lo que él mismo incluso llegaba a vaticinar. Donde quiera que busque llegar a parar, había captado la atención del marine. Por mucho que estuviera jugando a encontrar su propio juego de identidades, parece que deberá dejarla de lado por un instante para unirse también a su partida, intrigado por la respuesta que incluso él mismo daría, en cuanto las palabras comenzasen a emerger de su garganta a través de sus labios.
 
—¿Qué es lo que veo?—Sus ojos recorrieron lentamente las gradas, tomando unos momentos en observar a aquellos grupos que conversaban entre risas, así como en el concierto en el centro del lugar.— El fruto de la negligencia convertido en oportunidades.—No hubo un señalamiento, no de primera instancia, así como tampoco una explicación sobre esas oportunidades. Observa los ojos del contrario buscando en ellos el interés hacia sus palabras, solo para seguir entregando su respuesta si sentía que no perdían el hilo.—¿Por qué todos ellos campan tan felizmente a sus anchas incluso cuando estas tierras poseen marines como nosotros para llevarlos hasta la celda más fría de Impel Down?—Incluso para él, casi parecía hacerle gracia la respuesta, tan cargada de ironía.—Porque saben que no podemos hacerles nada. Incluso si cometieran algún crimen, la jurisdicción de su encarcelamiento y castigo no pasa por nuestras manos. Nos ignoran, porque las leyes de estas tierras los protegen.—Un pensamiento fugaz le genera la idea de chasquear la lengua, algo que ignora por completo, sintiéndolo excesivo.—Desde fuera seguro que les parece que llevar el uniforme es una acción por gusto aquí arriba.


En todo aquel proceso de análisis, la mentalidad de ambos parecía entender ciertos aspectos del contrario con una gestión intelectual medida y entrenada, pero en cierto momento...comenzó a pensar en ser él quién estirase los límites del ajeno, probando su entereza.

Tapó sus labios con ambas manos, apoyando los codos sobre sus rodillas, mientras continua mirando al frente, observando el espectáculo sin prestar su atención al mismo.

—Aún así, como he dicho, se han convertido en oportunidades, fuentes de información sobre personajes de alto calibre que merecen una escolta hacia la celda más desoladora que pueda ser ofrecida. Ninguno de ellos espera ser detenido aquí. Por eso hablan, se relacionan, bajan la guardia, y revelan el nombre de sus aliados más cercanos, sus costumbres, rivalidades... Incluso aquellos que creen estar fingiendo acaban mostrando algo de sí mismos cuando dejan de sentirse perseguidos.—Un pensamiento fuera de su línea habitual, y que sin duda...podría llevarle a nuevas etapas de su ser.—Skypiea tendrá un emperador bajo el gobierno mundial, pero su influencia...choca con fuerza por encima de nuestras normas. 

Fue entonces cuando finalmente, decidió dar el paso, ese movimiento que definiría que tan cerca podría encontrarse de aquel superior...o que tan lejos estaba de entenderlos.

—Así que digame, comandante Nanashi. ¿Cómo cree que deberíamos nosotros proceder en este lugar, señor?

máscara de oportunidad
[Imagen: jGxJg3p.png]


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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Kael Omuyaga - 27-07-2026, 04:44 AM

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