27-07-2026, 02:28 AM
[personajeinvalido=3941]
Los halagos del público ¿No son hermosos? Sabía que no había quedado en el lugar más alto que pude quedar y sin embargo ¿El número cinco no parecía brillar más cuando llevaba mi nombre? Regresé con mi equipo, poco a poco regresando los golems a la nada. —¡Muy bien! ¿Vieron el estilo? Soy un deleite, lo sé. Aprovéchenme. — Acomodé mis lentes, bajándolos ligeramente al puente de mi nariz para dedicarle un guiño al buccaneer. La voz del dirigente inundó el lugar, comenzando a hablar: Las actividades de los actuales juegos no habían terminado pero lo que continuaba era un combate, un 2 vs 2 de cooperación entre equipos y por supuesto, aún el ultimo numero en la lista del dirigente ¡El equipo 5 pelearía! Con el equipo 9, el equipo de… Runin, en contra del equipo de Jin y el equipo de Barald.
Una pequeña risa salió de mis labios ¿Pelea mahana? La verdad es que eso podría ser increíblemente interesante pero no eran los únicos miembros de su equipo sin duda y en mi increíblemente no viciada visión, eran los más interesantes y fuertes. “Bueno, babies... ¿who is gonna fight?” Observé al buccaneer una vez más un tanto pensativo ¿Podría ofrecerme? Desde Barnaby no había peleado a golpes con nadie, además que era muy pronto para usar la carta maestra que era su lindo servidor. La conversación y debate nos llevaba a un punto en concreto: que el grandote peleara, de seguro iba a imponer. Intenté mirar a los alrededores para captar algo de información conforme harían los demás equipos, pero el ruido no me dejaba. —¿Entonces que vaya el grandote? — La emoción del hombre era contagiosa, asintiendo.
Zanjado ese tema, era momento de divertirse.
Por ahí de las gradas, observé a los alrededores buscando a algún mahana, a Jin o a Hyakinthos y su amiga Miyori, entrecerré los ojos entre el mar de concursantes que reconocía por el simple hecho de haberlos visto, caminé por la zona, hasta que un cabello negro conocido resaltó, caminando a este hasta apoyarme, pasando mi brazo por sus hombros. —Ah, que destino ¿Qué tiene que hacer un chico para que le inviten una bebida? — Una sonrisa coqueta se plantaba en mi rostro mientras mi mano se deslizaba a la suya para tomarla. —Buen trabajo, tu equipo es bastante fuerte, la verdad fue… encantador verte participar, Jin. —La distancia comenzaba a cerrarse entre los dos, tal vez por mi propio accionar o por el del mayor, inclinándome hasta sentir su respiración como en otros familiares momentos.
Alrededor todos parecían ocupados en sus propios asuntos y por supuesto yo también estaba ocupado en los míos ¿Tan siquiera podía ser culpado? Habían pasado dos largos años y yo solo era un hombre. Terminé por sellar sus labios contra los míos en un suave beso sin esperar mucho más antes de separarme, sentí el cosquilleo que dejaban sus labios contra los míos y supe que seguir tan cerca suyo terminara con mi cordura. —Debería aprovechar el tiempo y encontrarme con el resto de mis amigos antes que… nos vuelvan a sentar o el concierto inicie ¡hasta más tarde, yakuza! —Me despedí con la mano ¿la bebida? Olvidada por completo, el gran Tezca Norova no necesitaba nada de tomar. Al menos ya no.
Renunciando a la comida, con la perturbadora imagen del hombre rubio y gordo con el que e habían confundido que lograba quitarme el apetito, busqué con la mirada a alguno o algunos de mi tripulación entre las gradas hasta que di con la morena super ganadora de fuerza, el casi medio super ganador de fuerza, el espadachín y la tiradora ¿Dios los hace y nosotros nos juntamos? A un lado de otra tripulación que me había parecido ver. —pero que desempeño… No volveré a tomar tu shampoo sin pedirlo antes ¿Qué haré si me pegas al rostro? ¡De esto vivo! — Hablé con la morena, mientras una sonrisa se sostenía en mis labios. —Yo confío en que mi representante se las va a poner muuuy difícil, ya ganamos, prometo compartir mi deseo con ustedes si me endosan el barco ¿ya vieron al grandote? — Intenté localizar a Ubbe pero mejor regresé a observar a mis compañeros de tripulación. —Yo tampoco estaré en los combates, capi ¿me entiendes? Esos chicos querían impresionarme así que… les dejé el trabajo, hay que confiar en las nuevas generaciones. —
Si, claro, supero honesto. Por supuesto que eso pasó.
Miré al pelinegro, acercándome para poner mi brazo sobre sus hombros. —Me pareció ver algunas viejas amistades de nuestros días de cazadores de pejelagartos, amigo. Ya sabes, perros del gobierno… ah, hay uno en mi equipo ¿pueden creerlo? Aunque… es un buen perro. — Soltando al pelinegro señalé a la pelirrosa, terminándome por sentar en el primer lugar libre que viera cerca de ellos, estirándome. —¡Que fácil es disparar! Deberías prestarme esas pistolas, Yuuki. En fin ¿Vamos por algo de tomar? Comienzo a tener sed. — Miré más allá, a la tripulación Sepultura que parecía estar sentada cerca de ellos. —¡Oigan! ¿Quieren ir por algo de tomar también? —
Los halagos del público ¿No son hermosos? Sabía que no había quedado en el lugar más alto que pude quedar y sin embargo ¿El número cinco no parecía brillar más cuando llevaba mi nombre? Regresé con mi equipo, poco a poco regresando los golems a la nada. —¡Muy bien! ¿Vieron el estilo? Soy un deleite, lo sé. Aprovéchenme. — Acomodé mis lentes, bajándolos ligeramente al puente de mi nariz para dedicarle un guiño al buccaneer. La voz del dirigente inundó el lugar, comenzando a hablar: Las actividades de los actuales juegos no habían terminado pero lo que continuaba era un combate, un 2 vs 2 de cooperación entre equipos y por supuesto, aún el ultimo numero en la lista del dirigente ¡El equipo 5 pelearía! Con el equipo 9, el equipo de… Runin, en contra del equipo de Jin y el equipo de Barald.
Una pequeña risa salió de mis labios ¿Pelea mahana? La verdad es que eso podría ser increíblemente interesante pero no eran los únicos miembros de su equipo sin duda y en mi increíblemente no viciada visión, eran los más interesantes y fuertes. “Bueno, babies... ¿who is gonna fight?” Observé al buccaneer una vez más un tanto pensativo ¿Podría ofrecerme? Desde Barnaby no había peleado a golpes con nadie, además que era muy pronto para usar la carta maestra que era su lindo servidor. La conversación y debate nos llevaba a un punto en concreto: que el grandote peleara, de seguro iba a imponer. Intenté mirar a los alrededores para captar algo de información conforme harían los demás equipos, pero el ruido no me dejaba. —¿Entonces que vaya el grandote? — La emoción del hombre era contagiosa, asintiendo.

—Destrózalos ¿Me entiendes? —
Zanjado ese tema, era momento de divertirse.
Por ahí de las gradas, observé a los alrededores buscando a algún mahana, a Jin o a Hyakinthos y su amiga Miyori, entrecerré los ojos entre el mar de concursantes que reconocía por el simple hecho de haberlos visto, caminé por la zona, hasta que un cabello negro conocido resaltó, caminando a este hasta apoyarme, pasando mi brazo por sus hombros. —Ah, que destino ¿Qué tiene que hacer un chico para que le inviten una bebida? — Una sonrisa coqueta se plantaba en mi rostro mientras mi mano se deslizaba a la suya para tomarla. —Buen trabajo, tu equipo es bastante fuerte, la verdad fue… encantador verte participar, Jin. —La distancia comenzaba a cerrarse entre los dos, tal vez por mi propio accionar o por el del mayor, inclinándome hasta sentir su respiración como en otros familiares momentos.
Alrededor todos parecían ocupados en sus propios asuntos y por supuesto yo también estaba ocupado en los míos ¿Tan siquiera podía ser culpado? Habían pasado dos largos años y yo solo era un hombre. Terminé por sellar sus labios contra los míos en un suave beso sin esperar mucho más antes de separarme, sentí el cosquilleo que dejaban sus labios contra los míos y supe que seguir tan cerca suyo terminara con mi cordura. —Debería aprovechar el tiempo y encontrarme con el resto de mis amigos antes que… nos vuelvan a sentar o el concierto inicie ¡hasta más tarde, yakuza! —Me despedí con la mano ¿la bebida? Olvidada por completo, el gran Tezca Norova no necesitaba nada de tomar. Al menos ya no.
Renunciando a la comida, con la perturbadora imagen del hombre rubio y gordo con el que e habían confundido que lograba quitarme el apetito, busqué con la mirada a alguno o algunos de mi tripulación entre las gradas hasta que di con la morena super ganadora de fuerza, el casi medio super ganador de fuerza, el espadachín y la tiradora ¿Dios los hace y nosotros nos juntamos? A un lado de otra tripulación que me había parecido ver. —pero que desempeño… No volveré a tomar tu shampoo sin pedirlo antes ¿Qué haré si me pegas al rostro? ¡De esto vivo! — Hablé con la morena, mientras una sonrisa se sostenía en mis labios. —Yo confío en que mi representante se las va a poner muuuy difícil, ya ganamos, prometo compartir mi deseo con ustedes si me endosan el barco ¿ya vieron al grandote? — Intenté localizar a Ubbe pero mejor regresé a observar a mis compañeros de tripulación. —Yo tampoco estaré en los combates, capi ¿me entiendes? Esos chicos querían impresionarme así que… les dejé el trabajo, hay que confiar en las nuevas generaciones. —
Si, claro, supero honesto. Por supuesto que eso pasó.
Miré al pelinegro, acercándome para poner mi brazo sobre sus hombros. —Me pareció ver algunas viejas amistades de nuestros días de cazadores de pejelagartos, amigo. Ya sabes, perros del gobierno… ah, hay uno en mi equipo ¿pueden creerlo? Aunque… es un buen perro. — Soltando al pelinegro señalé a la pelirrosa, terminándome por sentar en el primer lugar libre que viera cerca de ellos, estirándome. —¡Que fácil es disparar! Deberías prestarme esas pistolas, Yuuki. En fin ¿Vamos por algo de tomar? Comienzo a tener sed. — Miré más allá, a la tripulación Sepultura que parecía estar sentada cerca de ellos. —¡Oigan! ¿Quieren ir por algo de tomar también? —
Contrato confidencial: Tezca Norova

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