25-07-2026, 12:29 AM
Los pelos de aquel ser se erizaron de un momento a otro y, para cuando se quiso dar cuenta, su cabeza había volteado hacia el final del túnel en el que se encontraba, un entramado complejo de calles subterráneas perfectamente conectadas y comunicadas que hacían que cualquier sonido llegase a todos lados, gracias al rebote contra las paredes. Sus ojos saltones y azabaches tintados por la oscuridad que lo rodeaba se inyectaron en sangre, su hocico se activó y comenzó a moverse al son de sus más primarios instintos, escaneando sus alrededores hasta que notó mediante su poderoso olfato la presencia y ubicación de tres extraños en sus cloacas.
Aquella gran rata se alzó sobre sus dos patas y su cola repiqueteó en el suelo varias veces de forma sonora, casi como si fuese un látigo. Fácilmente el animal, claramente el alfa, podría medir entre dos y tres metros de alto, sin contar su enorme cola. Sus fauces se abrieron se par en par, furioso por la intromisión en su territorio.
Aquel gutural sonido recorrió de nuevo aquellos largos túneles hasta llegar a la ubicación de Kai. Las ratas, de menor tamaño y aun así considerable, dejaron de hacer lo que estuviesen haciendo y se pusieron alertas al unísono, como si aquello se tratase de una mente colmena. Todas se alzaron sobre sus dos patas y repitieron el olfateo de su líder para ubicar los intrusos. De un momento a otro todas se dispersaron a destiempo colándose en túneles adyacentes, a través de rejillas e incluso zambulléndose en aquel río contaminado de heces y más. La líder por otro lado, se dirigió rápidamente, y de forma directa, por la ruta más corta hacia el trío.
Mientras, del otro lado, el peliblanco levantó la cabeza, poniéndose en alerta ante el rugido lejano que acababa de escuchar. - Hostias, no me jodas. ¿Un tigre, un león? Es como cuando os escucho aplaudir por las noches, pero más tirando de pecho *burp* - Salió un eructo en cuanto recordó lo asqueroso que era aquel recuerdo.
A sus oídos, con mucho retraso y gracias al eco llegaron los incontables golpecitos de muchas patas acercándose, y por todos lados, no sabía hacia donde mirar o de donde venía lo que suponía sería un bicho peligroso. Aunque de entre todos había un sonido que destacaba, el correr a cuatro patas de un animal no solo rápido, también extremadamente pesado. Tornó su cabeza hacia la derecha y en aquella esquina, una gran sombra confusa proyectada gracias a la tenue luz de la lámpara.
Aquella gran rata se alzó sobre sus dos patas y su cola repiqueteó en el suelo varias veces de forma sonora, casi como si fuese un látigo. Fácilmente el animal, claramente el alfa, podría medir entre dos y tres metros de alto, sin contar su enorme cola. Sus fauces se abrieron se par en par, furioso por la intromisión en su territorio.
- ¡AAAAGHRRR! -
Aquel gutural sonido recorrió de nuevo aquellos largos túneles hasta llegar a la ubicación de Kai. Las ratas, de menor tamaño y aun así considerable, dejaron de hacer lo que estuviesen haciendo y se pusieron alertas al unísono, como si aquello se tratase de una mente colmena. Todas se alzaron sobre sus dos patas y repitieron el olfateo de su líder para ubicar los intrusos. De un momento a otro todas se dispersaron a destiempo colándose en túneles adyacentes, a través de rejillas e incluso zambulléndose en aquel río contaminado de heces y más. La líder por otro lado, se dirigió rápidamente, y de forma directa, por la ruta más corta hacia el trío.
Mientras, del otro lado, el peliblanco levantó la cabeza, poniéndose en alerta ante el rugido lejano que acababa de escuchar. - Hostias, no me jodas. ¿Un tigre, un león? Es como cuando os escucho aplaudir por las noches, pero más tirando de pecho *burp* - Salió un eructo en cuanto recordó lo asqueroso que era aquel recuerdo.
A sus oídos, con mucho retraso y gracias al eco llegaron los incontables golpecitos de muchas patas acercándose, y por todos lados, no sabía hacia donde mirar o de donde venía lo que suponía sería un bicho peligroso. Aunque de entre todos había un sonido que destacaba, el correr a cuatro patas de un animal no solo rápido, también extremadamente pesado. Tornó su cabeza hacia la derecha y en aquella esquina, una gran sombra confusa proyectada gracias a la tenue luz de la lámpara.
- Mierda -
- Mierda -
- Mierda -
Dijeron los tres al unísono.
