[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
#8
[personajeinvalido=3941]

Kibai apretó los dientes a medida que El Dirigente iba anunciando los diferentes resultados, hasta terminar bajando la cabeza. Maldita sea, aquello había sido un completo fracaso, pero el mink aceptó el resultado con deportividad y cierta resignación. Al fin y al cabo, había tratado de medirse en algo para lo que no había entrenado nunca demasiado, y al menos había salido a la palestra.

Miró de reojo a Kiyoshi, encogiendose de hombros con una sonrisa bastante vacía.

— Lo siento, Kiyoshi, de veras me hubiese gustado poder haber competido algo más a tu lado de nuevo. Me apenará que la siguiente ocasión puede que no tengamos al Emperador del cielo y a sus Custodios para poner paz entre nosotros. Mucha suerte en tu prueba. De veras.

El mink soltó todo el aire en un suspiro y se dispuso a dirigirse hacia las gradas, levantando una mano a los seguramente escasos espectadores a los que les habría importado su eliminación, cuando un susurro llegó a sus oídos.

— Kibai, Kibai —

El marine se giró de vuelta, al ver como Bai se le acercaba, haciendole gestos hacia su cabeza y flexionando su torneado brazo, antes de dirigir la mirada hacia Raimei y su propio espadón, murmurando una serie de palabras ininteligibles para el mink, pero que sin duda tenían un tono amable. Kibai amplió su sonrisa, esta vez bastante más sincera, alzando la mirada hacia los tres metros de altura de la birkaniana, antes de asentir y golpearse el pecho a la altura del corazón con el puño, extendiendo luego el pulgar hacia arriba en dirección a Bai.

— No te preocupes, estaré bien. Dales caña.

Pasando por delante del resto de cubículos, el mink hizo un gesto de ánimo a los marines que aún quedaban en concurso arrugando con fuerza la nariz y conteniendo la respiración al pasar por delante del cubículo dónde un enorme Bucaneer rubio se encontraba, pues un intenso olor a col podrida flotaba en el ambiente. Apurando el paso, cruzño los últimos cubículos antes de llegar junto a la estructura de madera que bordeaba el estadio.

De un salto, Kibai abandonó la arena, aterrizando suavemente sobre las gradas. Viendo el conjunto de todos los eliminados, el mink no pudo sino soltar una sonora carcajada. Aparte de Yuuki, la birkaniana de su equipo en la arena, todos los demás, tanto la mujer de cabeza completamente rapada que se había encontrado en la torre de piedra de los Cabos Gemelos como Uker, ahora de los sepultura y testigo del incidente con Sohem en Little Garden, así como el propio Kibai y Barald, que había sido eliminado junto con él en la prueba del Bastión, lucían sus respectivas espadas al cinto.

— Vaya, vaya, no tengo pruebas ni tampoco dudas de que a su Alteza el Emperador no le gustan demasiado los espadachines, nos han eliminado a casi todos, menuda escabechina! — dijo el mink tratando de quitarle hierro (nunca mejor dicho) al asunto. Lo cierto era que, estando como estaban en un lugar en el que la neutralidad era tan abiertamente obligatoria, aquello se prestaba sobremanera para conocer mejor a aquella gente. Quien sabe, puede que algún día fuese útil.

Recuperando uno de los cuencos de dátiles rellenos de su morral, Kibai lo alzó en ambas direcciones.

— A alguno le apetece? Están de vicio, os lo garantizo. Ojalá hubese comprado más pero no contaba con tener que estar ya en las gradas, pero sentíos libres de agarrar un par, yo invito. Por cierto, y el desubicado que se fue corriendo en la otra dirección, dónde demonios se ha metido?

Tras bajar de nuevo el cuenco, Kibai se puso en pie, hinchando el poderoso pecho para soltar un fuerte rugido.

— VAMOS KIYOSHI, QUE ES SON MOSCAS, ESO COMPARADO CON UN GYOJIN BELUGA NO ES NADA. MACHÁCALOS!

La Caja de Pandora
[Imagen: gvCFAP2.png]


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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Kibai - 23-07-2026, 05:54 PM

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