21-07-2026, 09:21 PM
El chico se repuso rápidamente prometiendo convertirse en un buen recluta y comenzó a relatar más detalladamente su historia. Al parecer su hermana mayor y él vivían de recoger y vender carbón, eran huérfanos y nadie se estaba haciendo cargo. Hablaría al respecto con el gobierno para crear una comisión de asuntos sociales para que estas cosas no pasaran. Aquellos niños necesitaban ayuda, y no era de recibo que estuviesen abandonados a su suerte de aquella manera.
"Mientras sigan pasando cosas así no podremos dar el trabajo por concluido en esta isla..."
Por lo que decía el chiquillo, un hombre de aspecto extraño, había ofrecido un trabajo durante un mes a la muchacha, y esta, ante la suma de dinero que debieron ofrecerle, la chica decidió arriesgarse, y, al menos, con buen criterio, le advirtió al chico que si tardaba les buscase a ellos. Decía que al menos podía llevarles hasta la mina donde recogían carbón. Podría ser un buen punto de partida para empezar a investigar, pero era una pista demasiado pobre. No obstante, tampoco tenían otra alternativa para empezar. Kisuke reflexionó unos instantes, pensando en el tipo que decía. No terminaba de comprender la descripción como tal, y el nombre que les dijo era totalmente absurdo. Ambas cosas eran claros indicadores de que ese tipo era bastante sospechoso.
-Mmmm... ¿no sabes algo más concreto sobre ese tipo?¿Algún rasgo característico para que podamos identificarlo?
El muchacho le pasó un retrato hecho por él mismo, según decía, muy bueno de la muchacha. La verdad el chiquillo tenía talento para dibujar y asintió cuando Panda resaltó ese detalle sobre las habilidades del muchacho. También señaló que ir de vacío a peinar la montaña sería una tarea demasiado titánica para ellos dos solos, por lo que ir a la mina cada vez parecía más claro como punto de partida. Había algo que le escamaba al antiguo pescador, pero no sabría decir que era. Todo parecía señalar hacia la dichosa mina.
-Bien... Empezaremos por la mina... No obstante, primero dad un buen almuerzo al chico y dadle un baño y ropa limpia y nueva.
Quería que el muchacho primero tuviese ropa limpia y el estómago lleno antes de ir para allá. Dio estas instrucciones al soldado que había acompañado al chico y le sonrió al muchacho. Le apenaba de corazón la situación de esos chicos, y, si ellos estaban en aquella tesitura, seguramente, habría más gente así, y quería acabar con esas circunstancias.
-Tranquilo chico... Haremos todo lo posible para que estés de nuevo con tu hermana...
"Mientras sigan pasando cosas así no podremos dar el trabajo por concluido en esta isla..."
Por lo que decía el chiquillo, un hombre de aspecto extraño, había ofrecido un trabajo durante un mes a la muchacha, y esta, ante la suma de dinero que debieron ofrecerle, la chica decidió arriesgarse, y, al menos, con buen criterio, le advirtió al chico que si tardaba les buscase a ellos. Decía que al menos podía llevarles hasta la mina donde recogían carbón. Podría ser un buen punto de partida para empezar a investigar, pero era una pista demasiado pobre. No obstante, tampoco tenían otra alternativa para empezar. Kisuke reflexionó unos instantes, pensando en el tipo que decía. No terminaba de comprender la descripción como tal, y el nombre que les dijo era totalmente absurdo. Ambas cosas eran claros indicadores de que ese tipo era bastante sospechoso.
-Mmmm... ¿no sabes algo más concreto sobre ese tipo?¿Algún rasgo característico para que podamos identificarlo?
El muchacho le pasó un retrato hecho por él mismo, según decía, muy bueno de la muchacha. La verdad el chiquillo tenía talento para dibujar y asintió cuando Panda resaltó ese detalle sobre las habilidades del muchacho. También señaló que ir de vacío a peinar la montaña sería una tarea demasiado titánica para ellos dos solos, por lo que ir a la mina cada vez parecía más claro como punto de partida. Había algo que le escamaba al antiguo pescador, pero no sabría decir que era. Todo parecía señalar hacia la dichosa mina.
-Bien... Empezaremos por la mina... No obstante, primero dad un buen almuerzo al chico y dadle un baño y ropa limpia y nueva.
Quería que el muchacho primero tuviese ropa limpia y el estómago lleno antes de ir para allá. Dio estas instrucciones al soldado que había acompañado al chico y le sonrió al muchacho. Le apenaba de corazón la situación de esos chicos, y, si ellos estaban en aquella tesitura, seguramente, habría más gente así, y quería acabar con esas circunstancias.
-Tranquilo chico... Haremos todo lo posible para que estés de nuevo con tu hermana...
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