[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte III)
#5
[personajeinvalido=3941]

Y la Prueba de Céfiro daba comienzo. Con los ánimos conjuntos del equipo 9 hacia su representante para esa precisa prueba, María Merlot, el hombre trajeado pensaba en que podrían tener la oportunidad de ganar aquella contienda. Ciertamente, y aunque no supiera muy bien por qué, se sentía extrañamente cómodo con ellas a pesar de ser piratas. Le trataban bien, tanto a él como al señorito Omi, y hasta habían acordado - realmente sólo lo había confirmado la mestiza - comer los cuatro una vez terminaran los juegos. Una parte de su interior, de su corazón y alma, se sentía llena, con una calidez que hacía tiempo que no sentía. No al menos desde que la muerte de su mejor amigo, Gideon, lo había dejado completamente solo junto al pequeño hurón.

Quizás era esa simpatía tan genuina y natural por parte de las tres chicas lo que hacía sentir acogido al pluriempleado. La mestiza incluso se atrevió a confiar en sus compañeros, dejando en el cubículo todas sus pertenencias antes de partir hacia su prueba.- ¿E-es que no ha pensado en que a-alguno podríamos robarle? - pensó inmediatamente el hombrecillo. Hasta hizo que el pequeño mamífero se hiciera responsable de sus bienes materiales.- P-parece que te ves muy c-confiable, ¿v-verdad, señorito Omi? - le dijo con ternura a su mascota, quién resopló con orgullo ante el cargo que le había tocado.

Tras eso y después de sus chutes de ánimos, María Merlot se fue directa a observar - o chismosear - al resto de contrincantes. Kevin se limitó a mirarla como iba interactuando con total naturalidad con completos desconocidos, haciendo que el hombre afán de llegar a fin de mes suspirara.- P-personas c-como ellas son de las q-que no necesitan ni que la a-animen. - En parte, el desdichado hombre envidiaba a la gente fuerte de carácter, de espíritu y, sobre todo, con esa confianza tan absoluta en sí misma que le permitían mover cielo y tierra.

Los participantes de la carrera iban saliendo uno a uno, mostrando cada uno una habilidad más extravagante que la anterior, siendo el culmen un marine que, ¿se había transformado en luz? - U-una logia… ¿E-esa es..? - musitó, el joven Fojobs, intentando recordar el libro con las distintas frutas del diablo. No estaba del todo seguro, pero una fruta de esas características sólo podía ser una. Nuevamente, más frutas zoan, e incluso del tipo paramecia hicieron acto de presencia, haciendo que el cazarrecompensas se entusiasmara por las distintas habilidades que cada una de ellas ofrecían. Las frutas del diablo eran como los puestos de trabajo, había miles de ellas, cada una diferente a la otra, pero lo más probable es que sólo una de entre esas miles casara perfectamente contigo.

Llegó el turno, entonces, de María Merlot, quién se transformó en una cebra, con un pelazo precioso, todo había que decirlo.- ¡O-otra fruta del tipo zoan! - exclamó, en referencia al participante anterior, que se había transformado en un águila. Su compañera de equipo agarró un arma con la boca, y comenzó a galopar a toda velocidad hacia la línea de meta.- ¡V-VAMOS MARÍA M-MERLOT! - animaba Kevin a la mestiza-caballa (o caballa al cuadrado), quién realizó una buena carrera y, al final, terminó saludando al público, nuevamente, con esa naturalidad encantadora que parecía definirla.

Lo que le sorprendió, sin embargo, fue cuando la mestiza, en vez de dirigirse hacia su cubículo, fue directo al del equipo 6.- ¿Q-qué está h-haciendo M-María..? - se cuestionó el hombre del traje cuando vio que, ¿le había dado un beso a un marine? - ¡¡Q-QUÉEEEEEEEEEEEE!! - gritó, con las manos echadas a la cabeza, mientras sus ojos se salieron de sus cuencas, al mismo tiempo que su mandíbula se desencajaba por completo. ¿Acaso él no era un marine y ella una pirata? ¿En qué situación estaría poniendo al hombre de luz si resulta que está teniendo un romance con una mujer con recompensa por su cabeza? A ella al menos no parecía importarle en lo más mínimo pues, nada más volver, lo único que apostó fue que seguro que sus animales favoritos eran las cebras. Runin respondió al momento, declarando que, aunque le gustaban más las arañas, a alguna que otra cebra no le haría ascos. Terminó por decirle lo increíble que había estado en la prueba.- ¡S-sí! ¡H-has estado g-genial! - alabó genuinamente la actuación de la mestiza de pelos rosados.- E-en cuanto al animal… L-lo siento, el h-hurón e-es mi p-perdición. - titubeó, señalando al pequeño Omi con su índice izquierdo.- ¡A-ah! Y ha cuidado m-muy bien tus pertenencias. - añadió, causando que el pequeño hurón, asintiera con su cabecita orgulloso.

Eventualmente, los resultados saldrían, haciendo que María Merlot quedara tercera y, el marine al que le había dado un beso, en primer lugar, haciendo que tanto su equipo como el equipo nueve quedaran ahora mismo en tablas.- P-parece que e-está bastante i-igualada la competición… - pensó el intento de empresario, volviéndose a atar - por el momento - su corbata alrededor de su cuello.

Entonces, la siguiente prueba sería mencionada, la Prueba del Bastión, un juego caracterizado por medir la resistencia física y durabilidad del jugador, todo mediante un sistema intrincado de diales y den den mushi, tal y como había podido observar en las pruebas anteriores. Kevin, al escuchar las palabras de El Dirigente, suspiró. Sus ojos temblorosos se dirigieron hacia cada una de sus compañeras.- C-creo que es m-mi turno… - siendo todo pruebas de capacidades físicas hasta el momento, Kevin sentía que la que mejor podría dársele era la de resistencia. Puso su mano izquierda - con su palma mirando hacia el cielo - frente a su cuello, momento en el que el hurón se desenroscó de su cuello, hasta saltar a su mano. Seguidamente, se agachó, hincando su rodilla izquierda en el suelo, hasta dejarlo en el suelo, comenzando a correr entre María, Runin y Mahou de forma intermitente. El mamífero parecía confiar ya en ellas lo suficiente como para no sentirse amedrentado.- C-cuidad bien de é-él mientras t-tanto, ¿v-vale? -

Y tras eso, se dirigió a paso lento, y con cierta indecisión, hacia el lugar de la prueba, observando como otros participantes aguantan y resistían el chorro de aire a presión con absoluta soberanía, siendo hasta el momento los jugadores imbatibles una tortuga, un humano marine y un coloso pirata que debía ser de la raza de los buccaneer o de los semigigantes por su tamaño.- ¿C-cómo me voy a enfrentar a e-estas b-bestias? - de ninguna de las maneras, Kevin se veía ganando aquella disputa.

Una vez colocado frente al armatoste, sólamente debía decir las palabras mágicas que indicó el maestro de ceremonias.- E-es sólo un juego… -  Inspiró y expiró unas cuantas veces desde que se ubicó en el lugar indicado.- ¡Tsuki-Tsuki! - exclamó, cuando se vio decidido, empezando a notar como una corriente de aire salía disparada hacia él, a una presión cada vez mayor.


Conforme el tiempo y los segundos pasaban, su cuerpo empezaba a flaquear, notando como estaba apunto de ceder ante el chorro a presión.- E-es sólo un juego… - Se volvió a repetir en su cabeza, intentando quitarle peso al mero hecho de realizar una mala puntuación. Parecía que todas las veces que había sido explotado, a hacer trabajos forzados e inhumanos, con tal de ganarse unos pocos berries al bolsillo, no había fraguado tanto su cuerpo físico cómo pensaba.- E-es sólo un juego… - seguía repitiéndose, una y otra vez, casi que dándose por vencido, tirando la toalla con la excusa perfecta para que su equipo no lo mirara con vergüenza. Entonces, justamente, de pensar en sus compañeras, en lo bien que lo habían estado tratando, y en lo mucho que se habían volcado junto él por el equipo… De sólo pensar en la calidez de tener el respaldo de alguien… Ahí fue que se dio cuenta de que no era un simple juego.

No era ya por el deseo. Kevin era ingenuo, pero no lo suficiente como para saber que no existía ninguna habilidad capaz de conceder cualquier deseo. Nadie podía traerle de vuelta a la vida a Gideon, su mayor anhelo, y su mayor dolor. No, la única llama que le movía ahora mismo, que le quemaba por dentro, era el corresponder a las expectativas de aquellas personas que habían decidido depositar sus esperanzas en Kevin. Aquellas que habían decidido confiar en él. Sus compañeras del equipo 9.

- WUOOOOOOOOOOOOOOOOOOH -

Gritó y alzó la voz, como nunca antes había hecho, sintiendo como de sus flaquezas, sus músculos y fuerzas resurgían momentáneamente, haciendo que su cuerpo, momentáneamente, ganara algo más de rigidez, permitiéndole aumentar la durabilidad de la prueba aunque fuera un par de segundos más. Aguantó todo lo que pudo hasta que, su cuerpo, no pudo más, haciendo que la fuerte corriente de aire le empujara hacia atrás, cayendo al suelo mientras daba una voltereta hacia atrás, quedando sentado sobre la superficie durante un par de segundos, jadeando y cansado.

Estaba tan ofuscado en hacerlo bien, que ni siquiera era consciente de cómo lo había hecho. Apoyó ambas manos en el suelo y se levantó, lentamente, hasta empezar a dirigirse hacia su cubículo, sin mediar palabra. Una vez allí, miró con cierta dificultad a sus tres compañeras.- E-espero haberlo h-hecho bien… Y d-disculpad por a-adelantado… - Aprovechó para lamentarse en caso de haberlo hecho mal, momento en el que el pequeño hurón, saltó hacia él, quedando en su hombro izquierdo y empezando a lamerle su mejilla. Kevin desvió su mirada entonces hacia el pequeño mamífero, riendo nasalmente. Esa calidez, no quería no que volviera a esfumarse de su interior.

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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte III) - por Kevin Fojobs - 20-07-2026, 08:04 PM

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