20-07-2026, 08:13 AM
(Última modificación: 20-07-2026, 08:31 AM por Varoganchin.
Razón: Eliminación Karma Trauma por no estar ya bajo efecto terror
)
El Mord resultó ser un personaje peculiar. Lejos de los modales que se le atribuían a la nobleza, su comportamiento era de lo más cercano. No supe si aquello era una careta o la manera de ganarse a sus compañeros de equipo. Quizá, aquello se debía a que acababa de llegar a aquella isla desde el mar azul y, al igual que nosotros, no estaba informado de las costumbres de aquel reino. O tal vez, simplemente era que la nobleza de estas islas no se comportaba como la de allá abajo. Como sea, agradecí su comportamiento, pues por mucho que hubiese leído acerca de los nobles y sus modales, no estaba acostumbrado a relacionarme con ellos.
—Sí, Uker es mi compañero. Un gran tipo. Y el mejor cocinero.
Me sorprendió ver qué todos allí parecían conocer a nuestro navegante. Recordaba los nombres de Zhang y Hyákinthos de la conversación con Uker. Ellos dos eran gente en la que confiaba mi amigo. Ahora Heras también decía conocerlo, aunque no podía confiar en si fueron amigos o enemigos en otra vida. O sí ahora aquella condición se mantendría. Preferí ser cautos al respecto y no desvelar más.
El entorno se enfrió. Observé a un lado, luego al otro. No parecía estar corriendo el viento. El descenso de la temperatura surgió como de la nada, como si la fuente de frío se hallase cerca. Algo que sin duda debía ser causa de una akuma no mi. Observé con cautela a mí alrededor. No parecía que ningún enemigo estuviera intentando atacarnos, pues no percibí ningún agravio a mis capacidades. Escuché las palabras de Zhang para descubrir que no solo conoció a Uker sino también a Rosse e incluso a Alana. Deseé preguntarle más acerca de ellos, si acaso sabía dónde se encontraban o si estaban bien. No tenía muchas esperanzas en cuanto a Rosse, pero tal vez Alana...
El Mord continuó con su peculiar jerga, con la cual parecía emitir arengas hacia nuestro equipo. Además, el tamaño del hombre se vio incrementado. Alcanzó una altura de unos veinticinco metros, algo digo de los gigantes de las leyendas. Y no fue lo único que había ganado en tamaño. De su entrepierna sobresalía un prominente bulto que proyectaba sombra más allá de sus pies. La imagen me horrorizó. ¿Cómo era alguien de su posición capaz de no comportarse en público? Sin embargo, no dije nada. Su cultura, sus costumbres, pensé. Di un salto para alcanzar su hombro, desde el cual poder divisar mejor no solo la arena sino también las gradas. Disfruté del cántico, original, que el Mord gigante dedicaba a nuestro compañero. Era una melodía peculiar, algo que no había escuchado antes. Tomé nota sobre los gustos musicales en Skypiea y aguardé al resultado de la prueba
La ganadora fue la chica sin modales de los Hanu Mahana. ¿Quién hubiera pensado qué, entre tanta bestia, ella sería la más temible? Eros consiguió un buen cuarto puesto, viendo las capacidades sobrehumanas de que disponían los otros participantes. Nuestro compañero demostró su fuerza y consiguió librarse de la eliminación. No fue el caso de Uker. Mi navegante, diestro en el uso de la espada, se vio penalizado por una prueba que solo valoraba la fuerza bruta, sin nada de destreza. Pensé como se sentiría. Él había venido aquí a brillar, a demostrar a todos su poder. Sin embargo, había sido apeado a la primera de cambio.
—Ánimo, Uker! Hiciste un gran papel frente a esos monstruos
El Dirigente volvió a tomar la palabra. Su explicación sobre la siguiente prueba fue detallada. Se trataría de una prueba de velocidad. Aquello era algo en lo que yo podría destacar, aunque viendo las bestias que habia allí... Tal vez deberíamos asegurar que ninguno de nosotros resultase eliminado. Aún quedaban dos pruebas. Bastión y Certeza.
—Antes de elegir quién irá en la siguiente prueba, debemos pensar en las que vienen por delante —miré a mis compañeros del grupo 8—. Yo soy rápido, pero si el nombre de las pruebas está relacionado con lo que miden, tal vez la prueba de certeza sea lo mío —acompañé mis últimas palabras señalando mi rifle con el pulgar por encima del hombro—. Mord Heras, ¿Cómo de rápido eres con tus alas? Los mink poseemos una habilidad que nos permite ser muy veloces.
Aguardé los razonamientos de mis compañeros hasta que tomamos una decisión. Sería el lunarian el que tomaría parte en esta prueba. Sin duda, creo que aquello aumentaba nuestras posibilidades de no acabar eliminados. Aunque nunca se podía asegurar, viendo las capacidades que habían mostrado los participantes de la primera prueba.
Eché un vistazo a las gradas. Los Mord, Pilebs y Scrum parecían disfrutar del espectáculo. No solo contestaban a coro algunas de las intervenciones del maestro de ceremonias, sino que también alentaban a los distintos integrantes de cada equipo, e incluso gozaban y se sorprendían con las demostraciones. Y eso era algo que nos podía dar una pequeña ventaja, en el caso de que el público influyese de alguna manera en los resultados de las pruebas.
—Vamos Mord Heras! Demuestra de qué están hechos los habitantes de Skypiea. Deja en buen lugar a los Mord!
Grité con pasión esperando que mi compañero comprendiese mis intenciones. Con la esperanza de encender al estadio en favor del participante del grupo 8. No es que me gustase hacer trampas o amañar resultados, pero si aquella ruleta podía tener repetidos los números a los que había apostado, nuestras oportunidades aumentarían. Un destello cortó mis pensamientos. El aire se sentía bloqueado en mis pulmones, como si estuviera congelado. ¿Sería acaso debido al frío que sentí antes? No, estoy era algo distinto. Mi pulso se aceleró tanto que mis latidos resonaban en mis oídos. Eso era lo mismo que veía cuando Rosse corría. Un chispazo y aparecía en otro sitio. ¿Podría ser que...?
—Ro... Rosse, ¿eres tú?
Mis brazos se sintieron pesados, como si no fuese capaz de levantarlos. Ahora era un calor intenso el que se extendía desde mi estómago. La clase de sensación que aparece cuando confirmas una certeza que te habías negado a aceptar. El participante de la prueba apareció. Un nuevo usuario de la Pika Pika no mi; Rosse había muerto.
Continué observando el resto de la prueba, como si aún pudiese procesar las imágenes que captaban mis ojos. Mis pensamientos estaban lejos, en el Crimson Stage, el primer escenario que nos había visto brillar. A Rosse, a Alana, a mí, a Eros... Aquello era el pasado, debía aceptarlo. Pero un pedazo de ese pasado aún estaba conmigo. Debía brillar por mi capitán. Los piratas de la Sepultura se merecían el mejor de mis esfuerzos. Apreté mis puños. Estaba ansioso por competir.
Antología
