15-07-2026, 08:31 PM
—Todo este público. Este gran escenario... Sin duda a Rosse le hubiese encantado brillar aquí
Porque eso era lo que buscaban los piratas del Cabaret; brillar. Convertir el mundo en su escenario y dar el mejor espectáculo. Los piratas de la Sepultura teníamos ahora otro leit motiv diferente.
Me mantenía sentado en las gradas. Observaba la multitud. Había un sinfín de espectadores. Supuse que entre aquel gentío se encontrarían también otros participantes, los cuales hubiesen sido dirigidos hacia las gradas igual que nosotros. Me pareció reconocer alguna figura en la lejanía. Incluso pude distinguir lo que parecía un grupo de marines uniformados. Por lo visto, aquel evento estaría lleno de enemigos de todo tipo
—Si te refieres a si hubiésemos sido capaces de enfrentar al Custodio, creo que no nos hubiese resultado un gran obstáculo. Menos aún estando los cuatro —me incliné hacia Uker, mi mano a un lado de mi boca, como si buscase que el sonido solo llegará a mis amigos—. Pero eso nos habría traído más problemas. Los Custodios no son la guardia de más alto nivel aquí. Las historias cuentan grandes gestas de otro grupo llamado los Primarcas. Además, podríamos molestar al propio Zarutsuki. Creo que hicimos bien en mantener el orden.
Volví a echar un vistazo a las gradas. Calé mi sombrero algo más tirando del ala frontal hacia abajo. Sí yo podía reconocer algunos rostros entre la multitud, seguro que habría gente que había visto mi cartel de recompensa. Prefería seguir oculto entre tanta gente, aunque fuera solo por un corto periodo de tiempo. De pronto, una estela de polvo cruzó sobre nuestras cabezas para aterrizar sobre la pista donde aparentemente se celebrarían los juegos. De entre el polvo surgió una risa. Tan solo pide vislumbrar la figura que se dibujaba. Una nube descendió y el individuo saltó sobre ella. Comenzó a hablar, dando inicio a la presentación de los juegos. Se presentó. El dirigente. La gente contestó a coro. Parecía ser un tipo querido en aquella ciudad. Continuó hablando sobre la participación en los juegos y hubo algo que me sobresaltó.
—¿Separados? —mis ojos bien abiertos, mi mirada hacia mis compañeros—. ¿Significa eso que hoy seremos rivales?
Me amargaba la idea de enfrentarme a ellos. Pensaba ayudar a mis amigos en todo lo posible para alzarnos con la victoria aquí. Ahora se suponía que debía trastabillarlos. El dirigente comenzó a anunciar la composición de los distintos equipos. Fui escuchando como mis compañeros eran llamados. También escuché alguno que otro nombre que conocía de los periódicos. Stroud Nanashi, un marine de renombre. También los piratas Hanu Mahana que habían compartido la ruta hasta aquella ciudad con nosotros. Algún nombre que me resultaba familiar, pero no lograba recordar de dónde. Sin embargo, de entre todos ellos, hubo uno que provocó que un escalofrío recorriese mi espalda, sacudiendo todo mi cuerpo, erizando cada uno de los vellos de mi pelaje. Sigurd, el carnicero de Whisky Peak. Un hombre sobre el cual los periódicos narraban cosas terribles. Sin duda, sería el pirata con la mayor recompensa entre los presentes.
—¿Hyakhintos? ¿Zhang Guolao? ¿De qué conozco esos nombres? —dije rascando mi mentón—. Como sea. Espero que todos demos lo mejor de nosotros.
Bajé hacia el cubículo número ocho, el que pertenecía al equipo que me había sido asignado. Fui a toda velocidad, pues ya había visto como se las gastaban los guardias con aquellos que no cumplían sus expectativas de formalidad. Llegué por el lado reservado al cubículo para el grupo 1. Recorrí el frente de cada uno revisando a mis rivales, intentando no demostrar el temor que me producían alguno de ellos. Llegué a mí cubículo. Subí de un salto.
—Varo Ganchin, un placer.
Asentí sujetando el ala de mi sombrero. Apreté la mano con la que sujetaba el hatillo. No sabía si podía confiar en aquella gente, pero durante los próximos minutos, ellos serían mis compañeros. Estaba listo para los juegos.
Antología
