15-07-2026, 11:01 AM
¿Novio? ¡¿Novio?! El diluido recuerdo de aquella palabra hace mella en la fémina de mirada chocolate. ¿Habrá escuchado bien al encontrarse con el rubio y el conocido pelinegro? La grandeza del amplio océano se convierte en el pañuelo más pequeño cuando de piratería, heroísmo y negocios se trata. ¿No es así? Lamentable resulta el hecho de hervir en cólera, convirtiendo las palabras de Tezca, Jin y su hermanita Yuuki en borrosos fragmentos, a los que dará forma con el pasar del tiempo. Quizá cuando vuelva a encontrarlos.
¿Dónde se han metido? Alejados del grupo principal, ignoran el dolor que agobia al capitán de los Hanu Mahana. Los gritos alivian el afligido corazón de la amazona, quien mantiene la comisura de sus labios elevadas en una despampanante sonrisa. El pesar de su capitán empieza a mermar con el transcurso de los segundos.

—Fui piadosa, cariño, deberías estar agradecido por ello, fufufu.
¡Aquello ha sido desestresante! Al menos durante algunos minutos ¿Qué será del destino de Barald en cuanto sus manos lleguen a él? ¿Ryota se librará de la molestia de la fémina cada que recuerde lo acontecido frente al custodio? Ni siquiera Runin puede permitirse indagar en ello; en ocasiones tiende a ser tan abusiva como impulsiva.
El estridente sonido de una singular risa estalla en el escenario, envolviendo la arena en una ola de vibrantes emociones que resuenan entre la euforia, la expectación y la dicha. Incluso la amazona parece tan anonadada como encantada cuando se pone de pie. De repente, siente a Cardan ascender por su cuerpo hasta acomodarse sobre sus hombros, sin querer perder detalle alguno del imprevisible hombre que se apodera de la atención de los presentes.
Durante un par de segundos los orbes oscuros de la amazona se posan sobre sus compañeros. El júbilo cautivado de Ryota, la intensa concentración de Barald, el relincho impaciente de Tocho Morocho, el exaltado siseo de Cardan. ¿Yuuki también estará disfrutando del espectáculo? ¿Tezca sentirá el corazón vibrar ante las posibilidades venideras? Incluso Toxco parece aplaudir junto a la marea de personas. Ella hace lo mismo al escuchar la absurda rima coreada entre el presentador y los aficionados, sus manos resuenan con fuerza y su risa se vuelve una con la de la multitud, enfocándose en lo que ocurre frente a sus ojos.
¿Mords? ¿Pilebs? Desconoce el significado de las palabras, tampoco resuenan en su mente como para guardarlas con necedad; a lo que sí presta atención es al singular apodo que no dejan de repetir: «provenientes del mar azul». ”¿Es mi impresión o en este lugar aman diferenciar a las personas?” Desde las diversas vestimentas de los pobladores que mantienen rasgos en común, hasta las palabras dedicadas hacia los recién llegados; algo parece inusual, como si existiera una pared invisible.
Runin niega evadiendo sus propias cuestiones, prefiriendo mantenerse encandilada cuando una nueva ronda de ruido y aplausos estalla. ¿Equipos? ¡Ah, equipos! No suena llamativo, incluso chasquea en una clara muestra de desinterés. El egoísmo característico de la amazona hace acto de presencia por algunos segundos, al menos hasta escuchar los nombres del primer grupo. ¡Jin! ¡El novio de Tezca! El famoso hombre de negocios que conoció tiempo atrás en el mar del sur. La amazona, intrigada, sonríe aplaudiendo. El siguiente nombre llama su atención, recuerda haberlo escuchado con antelación. ¿Dónde? ¡Ah, claro! El periódico.
Marines.
Cardan se sacude cuando una carcajada estalla desde su dueña. ¿En serio? ¡Ah! Barald va al segundo grupo, luego podrá burlarse de la suerte de algunos. —Arrasa con todo, cariño, menos con los custodios, fufufu. —No piensa confiar en ninguno de los presentes más allá de los miembros de su tripulación, eso es seguro.
El quinto grupo pronto es nombrado. ¡Tezca! La amazona grita en júbilo hasta recordar el nombre de sus compañeros por periódicos leídos anteriormente. —¡Vamos, cariño! ¡Si no quedas como el primero de tu grupo no te dejaré poner un solo pie en nuestro barco! —¿Qué? Ella solo sabe dar ánimos de lo más agresivos, es su manera de demostrar cariño… a veces.
El nombre de su capitán es exhalado por “El Dirigente”. Ryota emite dulces palabras a sus compañeros que no podrán participar en las pruebas, la fémina sonríe con dulzura. ¿Le dedicará algo a ella?

—No te soporto. ¡Te voy a ganar!
Un bufido exasperado escapa de los labios de la amazona. No tarda en volver a esbozar una sonrisa; claro que piensa ganarle. Sin embargo, eso no significa que quiera verlo perder frente a otras personas. No, no podría desear eso nunca. Algunos nombres del grupo del castaño resuenan en su mente. ¿Akira no es el joven rubio que creía iba a morir en el incidente del falso New Era Joy Park? El recuerdo de su honestidad, impulsividad, espíritu heróico y rudeza le hacen creer que, a pesar de pertenecer a bandos diferentes, puede darle algo de emoción al asunto. —Suerte, querido. —Susurra cuando Ryota ha desaparecido del todo. Cardan parece moverse divertido al escucharla.
—Uh, métele la zancadilla, hermanita. —Murmura al escuchar que Yuuki va con el amargado amante de la limpieza. Por último, el noveno grupo es nombrado. ¡Al fin! No le gusta el número pero es algo que puede arreglar, está segura. No reconoce ninguno de los nombres de sus compañeros de cubículos, tampoco siente preocupación por ello.
En un movimiento de sus hombros, Cardan asiente entendiendo que es hora de alejarse de Runin. —El mejor Tezca, tienes una sola misión. ¡Apoyarnos! Espero grites más alto que todos los presentes cuando aparezca en esa arena. —El rubio la mira como si estuviera loca, ella hace lo que mejor sabe: amenazar personas con la mirada.
—¡Tocho! Cuida de Cardan. —El caballo relincha y asiente con fuerza, dejando su lugar para acercarse más a la serpiente, casi pateando al pobre Toxzco. —¡Cardan! ¡Cuida de Tocho! Si pasa algo malo quiero que huyan al barco; nada de numeritos heróicos, nada de lloriqueos, nada de ir por nosotros. —La severidad se convierte en dulzura.

—Cuiden el uno del otro. ¿Si?
Cardan serpentea hasta subirse sobre Tocho Morocho, ambos parecen convencidos. —Fufufu y si es necesario se llevan al gordis con ustedes. ¡Me voy! ¡Esta amazona debe ir a ganar, mis niños! —Ruidosa como solo ella puede serlo, con ese andar que le permite mover las largas hebras de su cabello de lado a lado, con el sonido de sus tacones golpeando la superficie tras cada paso; se encamina hacia el último cubículo.
“The Sun” aparece en escena al extraerlos del pequeño morral que lleva encima, se los coloca con parsimonia; los guantes encajan perfectamente en esas manos que no demoran en ascender para atarse con fuerza la venda que tiene sobre su frente y cabello. ¡El escenario entero enfoca a los competidores! Desea mantener el mentón en alto, la sonrisa radiante, la mirada pícara y la postura a rebosar en confianza.
¿Oh?
¿Un deseo?
¿Un deseo?
El ansía de victoria natural que posee solo se ensalza ante la perspectiva de una recompensa a la altura de la situación. “Cualquier deseo” menciona el presentador. Cualquiera… El que el ganador o ganadora ansíe.

”Amazon Lily”
Es lo primero que atraviesa su mente. Las indicaciones florecen, la expresión de la kuja se enaltece. La idea de participaciones grupales casi provoca que frunza el entrecejo, mas lo evita a toda costa, al menos por ahora. Sus pasos, al fin, la llevan al noveno cubículo, es, probablemente, una de las últimas en llegar.
Cuatro pruebas puntuadas, los dos últimos grupos serán descalificados. No se podrá participar en más de una categoría. ¿Se puede usar cualquier método? La sonrisa de la amazona se extiende con demasiada notoriedad, de forma inconsciente aprieta sus puños. ¿Por último? La regla de oro: Un alto al fuego con cualquier otro grupo o facción durante los juegos.
La mirada de la amazona busca a sus desconocidas compañeras. —Desconozco qué nos depararán las pruebas futuras, no sé quiénes son y seguramente tampoco sepan quién soy yo; lamentablemente, claro. —Runin infla el pecho, parece un poco más alta con sus tacones y esa manía de desear transmitir seguridad. —Pero, ¿saben? ¡Eso es lo de menos ahora! Lo único que importa es obtener la victoria.
La mirada vibra en convicción. —Me considero competitiva, tengo conocimiento en carpintería y soy fuerte. —Levanta uno de sus puños, sonriendo. —Muy fuerte. —¿Hablar de más no debería ser vetado? Quizá para la mayoría pero no para alguien como ella quien solo busca correr hacia el futuro, aferrarse a todo lo que puede, demostrar de lo que está hecha y extenderle los brazos al triunfo.

—Me llamo Runin Kitay, miembro de los Hanu Mahana. Procuremos quedar en primer lugar o, al menos, no quedar en último, señoritas; fufufufu.
¿A quién engaña?
Ni siquiera lo ve como una posibilidad.
BOLSA DE ESTRELLITAS
