13-07-2026, 07:46 AM
22 de Primavera Año 18
Karate, adentrándose a la isla por el puerto.
1700 horas
Karate, adentrándose a la isla por el puerto.
1700 horas
La isla tenia un aire a batallas que simplemente el gigante no podía ignorar, a lo lejos se veían dojos que parecerían de combate y el ambiente simplemente era amable y no tan densamente arbolado como en la vieja Baterilla.
No es que la capitana se mantuviera desde las 800 horas en el hombro del gigante, o que hubiera algún tema con eso, pero sinceramente la mejor forma de moverse en terreno desconocido era a los hombros de los gigantes, era un dicho altamente conocido en… la verdad no se dónde.
Con la capitana en los hombros, como si esta fuese su conciencia el gigante avanzaba buscando alcanzar el lugar mas alto de Karate, todo era estratégico, las normas de la batalla dictadas por los grandes guerreros del pasado claramente estipulaban que, en batallas de ejércitos medianos, la batalla era usualmente ganada por los que, número uno, conocían el terreno y, número dos, tenían la ubicación del terreno alto.
Seria poco tiempo para que, según la perspectiva de aquella torre de veinticinco metros, encontraran el punto mas alto y mar cercano al paso del gigante, en ese lugar Alex se detuvo y con una lenta mirada a su alrededor, comenzó a apreciar lo que la isla le tenia que decir… en silencio, el viento no era tan naval y salado como lo era en la anterior isla, aquí le viento tenia un leve aroma a naturaleza y magnesia.
Desde la visión del monstruo y a lo lejos, un titan se alzaba al centro de la isla, aquel rocoso ser imponente alejaba toda posibilidad de terreno alto para el gigante, aquel monstruo dominaba la isla y parecería ser el rey… aquellos montes no serian nada en contra de este ser magnánimo.
Si bien… la medición rápida del gigante era cuestionablemente precisa, se notaba que en aquellas laderas algunas casonas se erguían fuertes y todo aquel camino hacia ellos parecería un gran mantel físico de arrozales.
El gigante tenia algunas dudas, pero era claro que su “timidez” no le permitía iniciar palabra ni concretar algo con la chica, en su bolsillo aun mantenía un periódico… fechado con el primero de inverno del año diecisiete, en ese periódico varias cosas sucedieron pero las cosas mas importantes para el corazón del gigante, eran unas fotografías aisladas de algunas personas, esas personas en su mayoría serian desconocidas pero… había dos que entendia como “amigas”, necesitaba el apoyo de alguien para entender aquello y en su sinceridad pensaba que Kagura podría apoyarle.. ¿pero como decirle? ¿Cómo si el gigante no podía? Apretaría las manos con furia mientras de reojo observaría a la chica, que seguramente estaría maravillada por el momento, pero suspiraría, un suspiro tan grande y pensado que seria imposible de no detectarlo mediante tacto.
¿Por qué fueron a Karate? A si… el gigante lo quería… ¿Por qué lo quería? Claro… peleas… ¿y las peleas? Se preguntaría para sus adentros mientras pensaba si al centro, en aquel rocoso ser, justo en la punta que mas que punta era algo así como chato, ¿existiría algo? Si eran dos mil metros de alto… quizá era buen momento para iniciar a escalarlos.
Miyori…la Sirena… la iguana, eran las personas que el gigante reconocía entre lo que se podría llamar periódico, aquellas paginas eran claramente las recompensas de “rufianes” piratas, pero no era claro para el gigante ¿Por qué el periódico tendría unas imágenes de sus amigas? A veces… cuando la timidez y el hablar otro idioma te frenan, pareciera que básicamente el mundo esta en tu contra o que no hay nada que se pueda hacer… pero la paloma, el cuervo y Devon creían lo contrario, ellos firmemente creían y entendían las palabras
No es que la capitana se mantuviera desde las 800 horas en el hombro del gigante, o que hubiera algún tema con eso, pero sinceramente la mejor forma de moverse en terreno desconocido era a los hombros de los gigantes, era un dicho altamente conocido en… la verdad no se dónde.
Con la capitana en los hombros, como si esta fuese su conciencia el gigante avanzaba buscando alcanzar el lugar mas alto de Karate, todo era estratégico, las normas de la batalla dictadas por los grandes guerreros del pasado claramente estipulaban que, en batallas de ejércitos medianos, la batalla era usualmente ganada por los que, número uno, conocían el terreno y, número dos, tenían la ubicación del terreno alto.
Seria poco tiempo para que, según la perspectiva de aquella torre de veinticinco metros, encontraran el punto mas alto y mar cercano al paso del gigante, en ese lugar Alex se detuvo y con una lenta mirada a su alrededor, comenzó a apreciar lo que la isla le tenia que decir… en silencio, el viento no era tan naval y salado como lo era en la anterior isla, aquí le viento tenia un leve aroma a naturaleza y magnesia.
Desde la visión del monstruo y a lo lejos, un titan se alzaba al centro de la isla, aquel rocoso ser imponente alejaba toda posibilidad de terreno alto para el gigante, aquel monstruo dominaba la isla y parecería ser el rey… aquellos montes no serian nada en contra de este ser magnánimo.
Si bien… la medición rápida del gigante era cuestionablemente precisa, se notaba que en aquellas laderas algunas casonas se erguían fuertes y todo aquel camino hacia ellos parecería un gran mantel físico de arrozales.
El gigante tenia algunas dudas, pero era claro que su “timidez” no le permitía iniciar palabra ni concretar algo con la chica, en su bolsillo aun mantenía un periódico… fechado con el primero de inverno del año diecisiete, en ese periódico varias cosas sucedieron pero las cosas mas importantes para el corazón del gigante, eran unas fotografías aisladas de algunas personas, esas personas en su mayoría serian desconocidas pero… había dos que entendia como “amigas”, necesitaba el apoyo de alguien para entender aquello y en su sinceridad pensaba que Kagura podría apoyarle.. ¿pero como decirle? ¿Cómo si el gigante no podía? Apretaría las manos con furia mientras de reojo observaría a la chica, que seguramente estaría maravillada por el momento, pero suspiraría, un suspiro tan grande y pensado que seria imposible de no detectarlo mediante tacto.
¿Por qué fueron a Karate? A si… el gigante lo quería… ¿Por qué lo quería? Claro… peleas… ¿y las peleas? Se preguntaría para sus adentros mientras pensaba si al centro, en aquel rocoso ser, justo en la punta que mas que punta era algo así como chato, ¿existiría algo? Si eran dos mil metros de alto… quizá era buen momento para iniciar a escalarlos.
Miyori…la Sirena… la iguana, eran las personas que el gigante reconocía entre lo que se podría llamar periódico, aquellas paginas eran claramente las recompensas de “rufianes” piratas, pero no era claro para el gigante ¿Por qué el periódico tendría unas imágenes de sus amigas? A veces… cuando la timidez y el hablar otro idioma te frenan, pareciera que básicamente el mundo esta en tu contra o que no hay nada que se pueda hacer… pero la paloma, el cuervo y Devon creían lo contrario, ellos firmemente creían y entendían las palabras
Resumen
