13-07-2026, 12:11 AM
De la figura femenina vinieron palabras que no eran lo que esperaba. Algo mareado cerré los ojos con fuerza, sintiendo el mareo, es demasiado y me siento como estoy molesto por sus palabras. Que necesidad había de tratar mal a un borrachin, que necesidad había de pegarle en el orgullo a un hombre. Diablos tiene que ser una mujer muy herida, o que no ha estado en las manos de un buen amante de las mujeres. — Tienes la razón, de serlo implicaría que ha bajado mucho el sentido del gusto en las mujeres. — Defendí mi orgullo, no es por nada, quiero marcar distancia y siento que algo tira de mi brazo, se escucha metálico, como eslabones. Abro ligeramente los ojos y noto que en mi muñeca hay algo metálico.
—Ahg. Tsk… nunca me amarran a las bonitas. JAJAJA — Bromeó con la borrachera y con el hecho que parece que estamos aquí juntos. No me gustaba y mi rostro revelaba que no me gustaba lo que sucedía. Aunque me reí a carcajada por la propia broma, no tiene nada de bueno estar atado a la gente; que de buenas a primeras lo que hace es buscar herirte con palabras. Lo cierto es que no es de las personas que a pesar de estar en la misma desdicha no les basta, lo que necesitan es seguir hundiendote.
— Que pesada que eres. — Solté, sin tacto alguno. Mi mano libre fue a mi frente y me hice un masaje para que el mareo fuera llevadero. Necesitaba un medicamento para ello. Respiré profundamente una vez, dos veces, recogí mis piernas pensando en levantarme pero mi fuerza al momento no fue suficiente. — Si tanto quieres saber, era una mujer muy guapa y con mucha personalidad. Tienes que calmarte y dejar de presionar a alguien cuando tiene resaca. — Más claro no pude ser, no esperaba comprensión pero si que dejará de intentarlo por un momento. Mi mano sintió un tiro por parte de ella. No opuse fuerza pues por más que lo intentara ella no iba a poder moverme. No había conocido a la primera persona que pudiera moverlo, a estas alturas sus condiciones naturales de raza lo hacían más duro que el promedio conocido.
“Tómalo con calma” repetí una y otra vez en mi cabeza. Con la clara intención de sus palabras no pudieran afectarme. El autocontrol no era mi virtud y no quería ser el típico borracho ofendido. No funcionaba demasiado. —¿Por qué no mejor llenas tu el vació con buenas ideas para salir de aquí? Si salimos de aquí buscamos a quien te atacó y cobrazmos venganza. Pero no sigas de azarosa con investigar y buscarle la quinta pata al gato. — Fue mi propuesta sintiendo que el masaje en la frente funcionaba para aclarar un poco las ideas. Entonces abrí los ojos.
Ella luce un uniforme y un cabello oscuro como la noche. Tiene toda la pinta de una marine. Normalmente reaccionaría retractándose de tratarla mal, pero vista nuestra posición estaba más que claro, ella no merecía que yo me retracte de nada. — Entonces así es estar tras las rejas. Que curioso, no debe ser algo que tú esperases. — Ya que nos vamos a molestar es mejor ya tomar cartas en el asunto. A nuestro alrededor habían otras cosas, pero no había más personas, al menos no aquí. Toqué nuestra jaula. Aplicando algo de fuerza notaba que sonaba como una puerta vieja, de las que se doblan pero no se rompen fácilmente. Minucioso el estudio me decía que claramente yo no tengo la fuerzas para romperlas, no sin el impulso suficiente, no sin ayuda. Miré de nuevo a la marine con la que me encerraban, no podía contar con ella para nada pues parecía ensimismada en hacer las cosas por su cuenta. Vaya inutilidad.
La observé, como pensaba, no quería ser un lastre y definitivamente no actuaría como ella. No iba a gastar mis fuerzas en que buscáramos todo por caminos separados. Debía apoyarme en ella, en buscar maneras de salir. Si, el trabajo en equipo es lo mejor para situaciones desventajosas. — Bueno, queramos o no, estamos juntos en esto. ¿No prefieres colaborar? Quizá si los convencemos de venir y abrir podríamos no estar aquí. O podemos contarnos sobre nuestras tristes vidas así comprender por que nos capturaron.— Opciones sencillas, fáciles de digerir. Mi brújula me decía que apunta hacia ella, que me bañara en manteca y aunque sus palabras pudieran herirme hacer que todo resbalara.
— No creo que vinieran por nosotros por nuestro físico. Tu luces bastante normalita, pero, a lo mejor tienes algo importante en ti. Digo, eres marina. seguramente saben algo de ti, familia marine, si eres una soldado importante sería bueno saberlo doña desconocida. Soy Heras, el gusto es tuyo.—
Queríendo jugar bajo sus reglas traté de aportar en su afan por descubrir quienes nos habían atacado. —¿O tal vez tienes compañeros que podrían venir por nosotros? a lo mejor eres la carnada.— Apunté por otro ángulo, igual y es extraño que una marine ande sola. Nunca andan solos.
—Ahg. Tsk… nunca me amarran a las bonitas. JAJAJA — Bromeó con la borrachera y con el hecho que parece que estamos aquí juntos. No me gustaba y mi rostro revelaba que no me gustaba lo que sucedía. Aunque me reí a carcajada por la propia broma, no tiene nada de bueno estar atado a la gente; que de buenas a primeras lo que hace es buscar herirte con palabras. Lo cierto es que no es de las personas que a pesar de estar en la misma desdicha no les basta, lo que necesitan es seguir hundiendote.
— Que pesada que eres. — Solté, sin tacto alguno. Mi mano libre fue a mi frente y me hice un masaje para que el mareo fuera llevadero. Necesitaba un medicamento para ello. Respiré profundamente una vez, dos veces, recogí mis piernas pensando en levantarme pero mi fuerza al momento no fue suficiente. — Si tanto quieres saber, era una mujer muy guapa y con mucha personalidad. Tienes que calmarte y dejar de presionar a alguien cuando tiene resaca. — Más claro no pude ser, no esperaba comprensión pero si que dejará de intentarlo por un momento. Mi mano sintió un tiro por parte de ella. No opuse fuerza pues por más que lo intentara ella no iba a poder moverme. No había conocido a la primera persona que pudiera moverlo, a estas alturas sus condiciones naturales de raza lo hacían más duro que el promedio conocido.
“Tómalo con calma” repetí una y otra vez en mi cabeza. Con la clara intención de sus palabras no pudieran afectarme. El autocontrol no era mi virtud y no quería ser el típico borracho ofendido. No funcionaba demasiado. —¿Por qué no mejor llenas tu el vació con buenas ideas para salir de aquí? Si salimos de aquí buscamos a quien te atacó y cobrazmos venganza. Pero no sigas de azarosa con investigar y buscarle la quinta pata al gato. — Fue mi propuesta sintiendo que el masaje en la frente funcionaba para aclarar un poco las ideas. Entonces abrí los ojos.
Ella luce un uniforme y un cabello oscuro como la noche. Tiene toda la pinta de una marine. Normalmente reaccionaría retractándose de tratarla mal, pero vista nuestra posición estaba más que claro, ella no merecía que yo me retracte de nada. — Entonces así es estar tras las rejas. Que curioso, no debe ser algo que tú esperases. — Ya que nos vamos a molestar es mejor ya tomar cartas en el asunto. A nuestro alrededor habían otras cosas, pero no había más personas, al menos no aquí. Toqué nuestra jaula. Aplicando algo de fuerza notaba que sonaba como una puerta vieja, de las que se doblan pero no se rompen fácilmente. Minucioso el estudio me decía que claramente yo no tengo la fuerzas para romperlas, no sin el impulso suficiente, no sin ayuda. Miré de nuevo a la marine con la que me encerraban, no podía contar con ella para nada pues parecía ensimismada en hacer las cosas por su cuenta. Vaya inutilidad.
La observé, como pensaba, no quería ser un lastre y definitivamente no actuaría como ella. No iba a gastar mis fuerzas en que buscáramos todo por caminos separados. Debía apoyarme en ella, en buscar maneras de salir. Si, el trabajo en equipo es lo mejor para situaciones desventajosas. — Bueno, queramos o no, estamos juntos en esto. ¿No prefieres colaborar? Quizá si los convencemos de venir y abrir podríamos no estar aquí. O podemos contarnos sobre nuestras tristes vidas así comprender por que nos capturaron.— Opciones sencillas, fáciles de digerir. Mi brújula me decía que apunta hacia ella, que me bañara en manteca y aunque sus palabras pudieran herirme hacer que todo resbalara.
— No creo que vinieran por nosotros por nuestro físico. Tu luces bastante normalita, pero, a lo mejor tienes algo importante en ti. Digo, eres marina. seguramente saben algo de ti, familia marine, si eres una soldado importante sería bueno saberlo doña desconocida. Soy Heras, el gusto es tuyo.—
Queríendo jugar bajo sus reglas traté de aportar en su afan por descubrir quienes nos habían atacado. —¿O tal vez tienes compañeros que podrían venir por nosotros? a lo mejor eres la carnada.— Apunté por otro ángulo, igual y es extraño que una marine ande sola. Nunca andan solos.
karmas
