10-07-2026, 06:51 PM
(Última modificación: 10-07-2026, 06:52 PM por Bartolomeow Flint.)
Volviendo unas horas atrás.
Durante la travesía por el bosque...
Maki parecía no identificar el logo de la bandera que portaba a la espalda. -En aquel tiempo pertenecía a otra banda, pero ahora me he unido a la poderosa tripulación de los piratas Mushoku-don- Contesté a su pregunta con una sonrisa en la cara mientras me giraba levemente a mirarla.
-¿Enserio no sabéis que va a haber un torneo-don?- Les pregunté asombrado, cuando estos me hicieron saber que no sabían nada de un torneo. -El torneo del soberano lo llaman. ¿Acaso no escucharon a la voz de las caracolas, que daban la bienvenida de parte del anfitrión de los juegos-don- Les pregunté recordándoles levemente las palabras que habían salido desde las caracolas en la costa.
Todo aquello no había interrumpido mi paso, ni mucho menos notar como Maria, la cual no dejaba de cantar por todo el camino, me toqueteaba el pelo, sin llegar a saber que me hacía, mi atención estaba totalmente puesta en el camino y sus alrededores, no estaba tenso ni preocupado, pero si atento a cualquier cosa que pudiera salir o aparecer por cualquier lado, por ello no le hacía mucho caso a lo que pudiese oír por parte de mis acompañantes.
En un momento dado, noté como las manos de Maria me agarraban la cabeza y me obligaban a mirar hacía arriba, en concreto mirar hacía donde estaba su cara, encontrándome con sus ojos angelicales, los que parecían mirarme con ternura. "¿Qué quiere esta ahora-don?" Me pregunté sin más, mientras la miraba inocentemente. De repente, se acerco y me dio un beso en la frente, para luego decirme que ahora era el campeón de dos bellas mujeres. "¿Qué narices-don...?" Me preguntó cuando vuelvo a mirar hacía delante y subo la mano para tocarme la cabeza, donde lejos de encontrarme mi pelo con su habitual peinado, me encuentro una especie de trenzas las cuales me tienen todo el pelo recogido, apretaban un poco, pero nada molesto.
__________________________________________________________________________________________________________Al llegar a Shandora...
Mientras observaba la gran ciudad dorada, escuche a mi izquierda el rugido, retumbar y grito de decenas de hombres y mujeres, provenientes desde lo alto de un risco a mi izquierda. Vi como detrás de dos grandes seres y bueno lo que parecía un gyojin, ¿con rasgos de tiburón?, alrededor de cincuenta guerreros caían del risco, despeñándose y cayendo al suelo. Los cuales aterrizaron de una forma muy violenta provocando que llegasen a mis oídos los crujidos, gritos de agonía y sesos desparramándose por el suelo.
-¡Vavavava!- Solté una carcajada diabólica al ver aquella escena. -El destino estaba marcado, esos tipos no eran lo suficiente fuertes-don- Exclamé con una sonrisa, demostrando mi poco interés en la vida o la muerte, mientras apartaba la vista de la montaña de cuerpos recién creada, sin fijarme que un hombre pudo alzarse con vida entre todo aquel montón de cuerpos inertes.
Justo en el momento donde volvía a mirar hacía la ciudad dorada, un zumbido estruendoso, invadió la escena. Un sonido grave, profundo y vibrante, que provenía del gran palacio dorado obstruyó mis oídos durante unos segundos, los que parecieron varios minutos. Cuando este se apagó un destello surgió enfrente de nosotros, este destello hizo que me llevase la mano a la cara, para proteger mis ojos.
Cuando miré entre los dedos de la mano que me había llevado a la cara para proteger mis ojos, pude ver delante de mí un ser de figura casi angelical, casi proveniente de otro plano astral y, ante todo, divino. Un ser de aproximadamente tres metros de altura, con una larga melena anaranjada. Portaba un cetro dorado, el cual era más alto que él y que yo, fácilmente el cetro podría medir unos cinco metros de altura. Vestía unos ropajes muy ceñidos, que parecían cómodos de color blanco níveo, algunos trapos y telas de color rojizo adornaban y cubrían su figura, junto a adornos dorados y baratijas varias aparentemente ceremoniales. En la cabeza portaba un casco negro que le tapaban desde los ojos hasta la nariz. Además portaba dos granes alas blancas, bastante más grandes que las de mi nakama enmascarado Quetzalli jr., además aquel ser portaba cuatro esferas metálicas y plateadas incrustadas. Una en el pecho derecho, otra en el izquierdo, la tercera en el bajo abdomen lateral derecho y la última en el bajo abdomen lateral izquierdo.
El ser hablo dándonos la bienvenida a la ciudad de Shandora, según él, la sacra capital del imperio celestial del magnánimo Zarutsuki. Para luego solicitarnos que nos identificásemos para poder participar o disfrutar de los juegos. Pidiéndonos que dijéramos nuestros nombres completos y también dijésemos si formábamos parte de algún tipo de organización o de lo que fuese.
"Soy Bartolomeow Flint, flamante tripulante de los Piratas Mushoku, dirigidos por el Shichibukai y Mata-Héroes, Ashura "La Catástrofe" Humeante-don" Pensé como me iba a presentar, mientras sacaba la mano de mi cara y se presentaban todos los que venían conmigo por el camino. -Soy Bartolomeow Flint... vengo en representación de los Piratas Mushoku-don- Acabé exclamando reduciendo bastante la presentación que había pensado.
MushokuOFF
