10-07-2026, 12:10 PM
Momentos atrás, en el camino
Hagamos esto escueto, o vayamos a intentarlo, ya que el camino se alargó durante tres largas horas que a los marines les dieron para hablar de todo y más. Por un lado, y mientras intentaba que el brilli-brilli me respondiera a mis preguntas, sus respuestas negándose y mientras me sacaba la lengua me provocaron entre gracia y rabia. Al primer “me niego” no pude responder con otra cosa que cayendo de espaldas, como bien les pasaba a Misae e Hiroshi Nohara cuando Shinchan hacía alguna de las suyas, puesto era lo mismo y encima se llamaba igual. Y al segundo “me niego” ya me hizo apretar el puño y levantarlo frente a él, mientras apretaba los dientes pero con una sonrisa de complicidad—. ”Agg, maldito comandante, cero ayuda, pa que tanto brillar, si luego no quiere iluminar” —pensé a medio risas mientras lanzaba un escupitajo a una seta y enseguida se evaporaba, vete a saber por qué tipo de sustancia tóxica que le rodeaba.
Por otro lado, Nyra, la única chica del grupo, empezó a susurrar con Kael ciertas cosas a las que no pude evitar poner la oreja por cotilla—. Ay chica, que no me pasa nada, que estoy igual, que te estoy escuchaaaandoooo —bromee mientras hacía una torsión volteandome para verlos, ya que los tenía a mi espalda, para ver luego cómo se volvía a colocar a mi lado—. Yo también quiero que tengamos una bonita amistad —sonreí mostrando los dientes—. Igual lo que me ves diferente es que me brilla la carita, corazón, porque me he hecho el skincare antes de bajar del barco y me he puesto aceite capilar, que enriquece mi pelito tieso con extracto de camelia francesa, aportándole brillo y suavidad y ayudando a mejorar su textura, fíjate. Es que con la corriente esta, se me había quedado hecho un cristo, cualquier día te lo presto, además con tu tono rubio te irá perfecto, ¡KIBAI ¿ESCUCHAS?, CUALQUIER DÍA PUEDO DEJÁROSLO A LOS DOS! Y es que es genial, porque la textura es ligera y de rápida absorción, no deja residuos, mira —y le agarré a Nyra la mano para que me tocara el pelo. Tal vez eso era lo diferente de la última vez que nos vimos, eso y el tónico con el sérum y la cremita que me había puesto en la cara.
En cuanto a los altos mandos, Stroud se molestó en entregarnos a cada uno una tarjetita con su número de den den, algo que sin duda no se nos había ocurrido a ninguno y que era una pedazo de idea, para que mentir—. Esto es genial… ¿Cómo no se nos había ocurrido a ninguno? —y arrancando un pedacito de una de las esquinas de esa tarjeta, saqué un bolígrafo de los que siempre llevaba encima para trazar rutas como buen navegante o tomar ideas para hacer apaños en el barco, y le escribí de vuelta mi número de caracolito, el cual acto seguido saqué de mi bolsillo para pegárselo en la cara—. Aquí tienes el mío, esta es María Concepción, Conchi para los amigos, aunque si le cantas prefiere que le digas Conchita —y Conchita le miró con sus ojitos azules y brillantes, sonriéndole como buena caracol que era, y con admiración. Espera, ¿le estaba haciendo ojitos?
Una vez que todos dimos el salto y nos encontrábamos al otro lado del río, frente aquella inmensa e imponente ciudad de oro, a la que fijando la vista a lo lejos se podían diferenciar ¿ángeles? Qué locura era esta. ¿Realmente era el cielo? Se nos veía bastante vivos, bueno… Había que seguir avanzando, pero espera, ángeles, no eramos tres, éramos dos… Estaba Nyra… Estaba yo… Faltaba Masami—. ¡CHARLIE!
Y de pronto a lo lejos gritos y golpes—. Pero que cojones pasa en esta isla —estaban tirándose por un acantilado—¿Los véis? ¿Qué están haciendo esos colgaos? ¿Suicidio colectivo? ¡¡¡ES UNA SECTA, SEGURO QUE SE HAN COMIDO LAS PLANTAS ESTAS, ES UNA SECTA DE AYAHUASCA, O DE SAN PEDRO, PERO UNA SECTA!!! —y es que estaban todos cayendo al suelo y reventándose, literalmente, se les salían los órganos del cuerpo, aunque por suerte no lo podíamos diferenciar del todo desde el punto en el que estábamos—. ¡QUE SE LEVANTA UNO, MIRAD! ”Pero, ¡¿QUÉ COJONES?!.”
Y otro cuerno sonando, era como estar en un sueño lúcido todo aquel desmadre. No paraban de suceder cosas aleatorias. Miré al cielo entonces, asegurándome bien las gafas para no quemarme con el sol, y también asegurándome de volver a ponerme crema en la cara y en el torso que llevaba al descubierto para no quemarme, que estaban a mucha altura y ahí pegaba mucho más fuerte. Así que bueno, ahora iba embadurnado en crema solar de color blanco—. Protegido y listo para protegeros, corazones.
Y cuando cesó el sonido del cuerno, otro ángel. Realmente eran los que vivían en esta isla, así que eso era bueno para que Masami pudiera encontrarse con sus primos—. Hostia Masami, por fin aquí —enseguida diferencie la llegada de nuestra compañera, aunque no dio mucho tiempo a hablar—. Juan pensaba que te habías adelantado y Enji que eras ese elfo pelirrojo de ahí. ¿Recibiste mi llamada por den den?
Y ya que empezaron las presentaciones a aquel angelito, y como buen miembro de la GLORIOSA División 80, no se iba a quedar atrás. Enji, el capitán se presentó como lo que era, comandante de la MAGNÁNIMA, todo un orgullo. Juan, otro comandante cangrejo tortuga al que le gustaba la lechuga, y Masami, el artista oficial y el birkinano más sexy que se conocerá jamás, pues bien, ahí iba mi turno. Me acerqué a Juan y Enji y me apoyé con el culete en el costado del caparazón de Juan, para poder flexionar una pierna y cruzarla como si estuviera esperando a alguien en la calle.
Me bajé como había hecho anteriormente Shin con sus gafas, mis gafas de sol, con picardía y encanto, y guiñandole un ojo al angelito—. Angelito que te me desesperas, mi nombre es Akira. Navegante y carpintero de la exitosa y triunfante división 80... y un peligro para cualquiera que me sostenga la mirada, ¿no crees, corazón? —y le regalé una sonrisa.
Por otro lado, Nyra, la única chica del grupo, empezó a susurrar con Kael ciertas cosas a las que no pude evitar poner la oreja por cotilla—. Ay chica, que no me pasa nada, que estoy igual, que te estoy escuchaaaandoooo —bromee mientras hacía una torsión volteandome para verlos, ya que los tenía a mi espalda, para ver luego cómo se volvía a colocar a mi lado—. Yo también quiero que tengamos una bonita amistad —sonreí mostrando los dientes—. Igual lo que me ves diferente es que me brilla la carita, corazón, porque me he hecho el skincare antes de bajar del barco y me he puesto aceite capilar, que enriquece mi pelito tieso con extracto de camelia francesa, aportándole brillo y suavidad y ayudando a mejorar su textura, fíjate. Es que con la corriente esta, se me había quedado hecho un cristo, cualquier día te lo presto, además con tu tono rubio te irá perfecto, ¡KIBAI ¿ESCUCHAS?, CUALQUIER DÍA PUEDO DEJÁROSLO A LOS DOS! Y es que es genial, porque la textura es ligera y de rápida absorción, no deja residuos, mira —y le agarré a Nyra la mano para que me tocara el pelo. Tal vez eso era lo diferente de la última vez que nos vimos, eso y el tónico con el sérum y la cremita que me había puesto en la cara.
En cuanto a los altos mandos, Stroud se molestó en entregarnos a cada uno una tarjetita con su número de den den, algo que sin duda no se nos había ocurrido a ninguno y que era una pedazo de idea, para que mentir—. Esto es genial… ¿Cómo no se nos había ocurrido a ninguno? —y arrancando un pedacito de una de las esquinas de esa tarjeta, saqué un bolígrafo de los que siempre llevaba encima para trazar rutas como buen navegante o tomar ideas para hacer apaños en el barco, y le escribí de vuelta mi número de caracolito, el cual acto seguido saqué de mi bolsillo para pegárselo en la cara—. Aquí tienes el mío, esta es María Concepción, Conchi para los amigos, aunque si le cantas prefiere que le digas Conchita —y Conchita le miró con sus ojitos azules y brillantes, sonriéndole como buena caracol que era, y con admiración. Espera, ¿le estaba haciendo ojitos?
Conchita mirando a Stroud
Ahora, frente a Shandora
Una vez que todos dimos el salto y nos encontrábamos al otro lado del río, frente aquella inmensa e imponente ciudad de oro, a la que fijando la vista a lo lejos se podían diferenciar ¿ángeles? Qué locura era esta. ¿Realmente era el cielo? Se nos veía bastante vivos, bueno… Había que seguir avanzando, pero espera, ángeles, no eramos tres, éramos dos… Estaba Nyra… Estaba yo… Faltaba Masami—. ¡CHARLIE!
Y de pronto a lo lejos gritos y golpes—. Pero que cojones pasa en esta isla —estaban tirándose por un acantilado—¿Los véis? ¿Qué están haciendo esos colgaos? ¿Suicidio colectivo? ¡¡¡ES UNA SECTA, SEGURO QUE SE HAN COMIDO LAS PLANTAS ESTAS, ES UNA SECTA DE AYAHUASCA, O DE SAN PEDRO, PERO UNA SECTA!!! —y es que estaban todos cayendo al suelo y reventándose, literalmente, se les salían los órganos del cuerpo, aunque por suerte no lo podíamos diferenciar del todo desde el punto en el que estábamos—. ¡QUE SE LEVANTA UNO, MIRAD! ”Pero, ¡¿QUÉ COJONES?!.”
Y otro cuerno sonando, era como estar en un sueño lúcido todo aquel desmadre. No paraban de suceder cosas aleatorias. Miré al cielo entonces, asegurándome bien las gafas para no quemarme con el sol, y también asegurándome de volver a ponerme crema en la cara y en el torso que llevaba al descubierto para no quemarme, que estaban a mucha altura y ahí pegaba mucho más fuerte. Así que bueno, ahora iba embadurnado en crema solar de color blanco—. Protegido y listo para protegeros, corazones.
![[Imagen: Cx8ujpd.png]](https://i.imgur.com/Cx8ujpd.png)
Y cuando cesó el sonido del cuerno, otro ángel. Realmente eran los que vivían en esta isla, así que eso era bueno para que Masami pudiera encontrarse con sus primos—. Hostia Masami, por fin aquí —enseguida diferencie la llegada de nuestra compañera, aunque no dio mucho tiempo a hablar—. Juan pensaba que te habías adelantado y Enji que eras ese elfo pelirrojo de ahí. ¿Recibiste mi llamada por den den?
Y ya que empezaron las presentaciones a aquel angelito, y como buen miembro de la GLORIOSA División 80, no se iba a quedar atrás. Enji, el capitán se presentó como lo que era, comandante de la MAGNÁNIMA, todo un orgullo. Juan, otro comandante cangrejo tortuga al que le gustaba la lechuga, y Masami, el artista oficial y el birkinano más sexy que se conocerá jamás, pues bien, ahí iba mi turno. Me acerqué a Juan y Enji y me apoyé con el culete en el costado del caparazón de Juan, para poder flexionar una pierna y cruzarla como si estuviera esperando a alguien en la calle.
Me bajé como había hecho anteriormente Shin con sus gafas, mis gafas de sol, con picardía y encanto, y guiñandole un ojo al angelito—. Angelito que te me desesperas, mi nombre es Akira. Navegante y carpintero de la exitosa y triunfante división 80... y un peligro para cualquiera que me sostenga la mirada, ¿no crees, corazón? —y le regalé una sonrisa.
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