(Past | Dharma) Quiero estar en tus zapatos.
#1
Entonces, estaba caminando por ahí, por esta famosa Isla del Karate, y la verdad, todo era demasiado ruidoso. Había gente peleando por todos lados, y gritando como idiotas, en esos dojos feos. Igual, a Rui no le importaba nada de eso, porque, ella solo caminaba buscando un lugar tranquilo, para quedarse a dormir un tiempo. Y después, la tierra se levantaba con el viento, ensuciando todo, pero le daba exactamente igual todo ese ambiente ruidoso, porque no venía a hacer amigos.

Todo esto era tan ruidoso, tan distinto a mi casa, y me daba bastante asco, la verdad.

Caminaba rápido, casi sin hacer ruido, con su ropa de siempre, ignorando a todos los que pasaban por su lado. Y entonces, sus dedos empezaron a juguetear impacientemente con las cintas negras de su cabello. Porque, ese era su tic, siempre lo hacía cuando estaba harta, y ahora mismo estaba muy harta. Porque, estar ahí sola, rodeada de tanto idiota, no era algo que hubiera planeado al salir, pero tenía que volverse fuerte, y punto. No le quedaba de otra, tenía que hacerlo sí o sí.

Igual, acomodó un poco su espada, su katana "Hana", sintiendo la tela rosa pastel en su cintura. Porque, era lo único que la acompañaba ahora, después de separarse de su compañero de viaje. Entonces, tenía que entrenar, muchísimo, hasta no poder más. Su lealtad por él era total, y le dolía en el pecho, le quemaba, no estar ahí para cuidarle la espalda de cualquier peligro. Se sentía vacía sin él, la verdad.

¿Cuánto tiempo me va a tomar alcanzar su nivel, de verdad, y poder volver con él?

Mientras caminaba, sus oídos captaron unos pasos rápidos detrás de ella, porque sus sentidos siempre estaban alerta, siempre. Notó que unos hombres musculosos la miraban, en la calle, y eso le dio un asco terrible. Porque, para ella, todos los hombres de este lugar eran unos seres inferiores, asquerosos, y el único hombre al que respetaba en todo el mundo era a Dharma. Y entonces, apretó su katana con fuerza, porque odiaba a los hombres así, los odiaba muchísimo.

Solo son basura, puros debiluchos que no sirven para nada.

[Imagen: a9d28c02a64040a3ee27aa6e8e6f083c.jpg]

Y después, se paró frente a un dojo bastante grande, que tenía cuartos para alquilar atrás, y soltó un suspiro pesado. No sabía mucho de esta isla, ni le importaba aprender, pero necesitaba una base rápida para entrenar sin que nadie la molestara. Entonces, caminó hasta la entrada principal, y se quedó parada ahí, esperando, cruzada de brazos. Porque ella no iba a hablar primero, nunca, bajo ninguna circunstancia. No era su estilo andar saludando a nadie.

Estaba muy cansada por el viaje, y como era de pocas palabras, no pensaba decir absolutamente nada, hasta que le hablaran directo. Entonces, la puerta se abrió de golpe, y un hombre enorme salió, lleno de sudor, y la miró raro. El idiota le preguntó dudoso, dando mil rodeos sobre qué quería una chiquilla débil ahí, en un lugar para hombres. Y a Rui se le acabó la poca paciencia que tenía. — Tsk... cállate la maldita boca, simio asqueroso, no me des tus rodeos inútiles y dime cuánto cuesta quedarse aquí. Jmp. — escupió directo, jugando otra vez con sus cintas, con puro odio en la mirada.

[Imagen: c4bb21a3dfc43bc4da8e357a0371ce49.jpg]
— Y te apuras, si no quieres que te reviente la boca hijo de puta. Jmp. —
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(Past | Dharma) Quiero estar en tus zapatos. - por Hien Rui - 09-07-2026, 11:12 PM

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