07-07-2026, 09:53 PM
(Última modificación: 07-07-2026, 09:55 PM por Bartolomeow Flint.)
Después de saludar a mis conocidos: Maki "la guerrera peli verde" aunque ahora con su nuevo look sería más bien "la guerrera calva". Hyakintos "Elle medique peli rosa" puesto que nunca he llegado a saber, si es hombre y se siente mujer o es mujer y se siente hombre. Y a Maria Merlot "La bellísima Mestiza". Me puse a observar a los demás integrantes del pequeño grupo que habíamos formado alrededor de la estaca con el número cuatro.
En la primera que me fije fue en una mujer un poco más bajita que yo, de cabello lacio y fino, el cual lo tenía bicolor, una parte de color blanca y la otra castaño. Pero el color de pelo, aunque parezca raro, no es lo que más llamaba la atención de esa chica. Eran sus ojos, de un color azul centelleante, los cuales resaltaban un montón con su tono de piel, bruñida como el latón, exhibiendo un bronceado uniforme por todo el cuerpo, el cual también parecía estar cubierto por diferentes tatuajes. Realmente la mujer parecía haber trabajado muy bien su cuerpo, puesto que se le veía musculosa.
Cerca de la mujer, habían dos seres bastante más bajitos que ella, uno que era el más alto de los dos y me dio la sensación que era un Mink, pese a que llevaba un sombrero de bambú que le cubría un poco la cara, lo justo para no distinguir más allá de un hocico, gris oscuro con toques blancos, de un burro o un caballo. Este portaba un kimono desgastado con espirales dibujadas cubriendo parte de su cuerpo, pero dejando el pelo al descubierto, donde se podía ver un pelaje de color gris oscuro. Por otra parte, en los brazos llevaba atadas unas cadenas.
El otro ser que acompañaba a los dos anteriores, y el más pequeño de los tres, parecía ser una chica de piel clara, un rostro redondo con grandes ojos de color café oscuro, un cabello lacio de color castaño oscuro y un cuerpo de complexión menuda sin rasgos de músculos marcados. Su vestimenta en este caso era un vestido corto de color rojo decorado con detalles dorados y sin mangas.
Un poco más alejado del grupo de tres, se encontraba un tipo el cual mediría más o menos la mitad que yo. Su complexión era musculosa pero no muy voluptuosa. Vamos un tipo que parecía normal, si no fuese por esa mirada de ojos verde oscuro, que parecía penetrarte y amenazarte con solo mirarte. Los cuales puede ser que a cualquier otro hubiesen intimidado, pero yo lo miré sin más con una mirada inexpresiva.
Por último, y no menos importante, había una joven, la cual era la más bajita allí presente. Esta tiene la tez clara y unos ojos grises con cierto reflejo azul, pero lo que más destacaba en ella era su larga cabellera anaranjada, la cual llevaba suelta por detrás y por la frente se deslizaban varios mechones sueltos junto aun pasador de cabello que llevaba de lado a lado, el cual era de color turquesa con flores de seis pétalos.
Después de echarles una vistazo a todos y saludarlos con la cabeza a todos aquellos que me mirasen, me volví a girar hacía Maki, Hyakintos, Maria y la chica de cabellera anaranjada que estaba al lado de Maria. Contesté a sus saludos y les sonreí demostrando mi alegría de verles. -Supongo que estáis aquí por lo mismo que yo, para el torneo-don- Empecé a decirles mientras miraba hacía el camino que se adentraba en el bosque. -Cuando venía pude ver lo que parecía un edificio dorado o de un color que reflejaba bastante la luz del sol-don.- Proseguí informándoles de lo que había podido ver mientras venía en el barco. -La voz que hemos escuchado antes indicaba que debíamos seguir el camino, entiendo que se refería a ese-don- Dije señalando el camino mientras caminaba hacía él y dejaba a los demás a mi espalda, los cuales en ese momento podrían ver en mi camisa la bandera de los piratas Mushoku ocupando toda mi espalda.
-¡Maria, recuerdo que eras muy perezosa, si quieres puedo llevarte a caballito-don!- Le dije mientras la miraba con una amplia sonrisa y le hacía un gesto a la mestiza para que me siguiese. -¡Espero que este torneo sea divertido-don! ¡Vavavava!- Exclamé con una carcajada al llegar al inició del camino y me adentraba en él.
Con Maria en mis hombros, empecé a recorrer el camino, al principio todo era bosque, pero a los pocos minutos, un rio bastante ancho y precioso, con el agua cristalina, fluidez depurada y peces preciosos de múltiples formas y colores. Mis ojos se iluminaron al ver tales maravillas, la verdad que aquel agua tan cristalina permitía verlos en toda su esplendor. Por otro lado, a nuestra izquierda teníamos aun ese espeso y denso bosque, el cual no dejaba ver a través de él, provocando una incertidumbre continua, de que pudiera aparecer alguien o algo de él, durante todo el trayecto.
Trayecto, el cual llego ha hacerseme eterno, no porque portase en hombros a Maria, la cual no pesaba absolutamente nada, más bien por que se estaba haciendo eterno. -Se que había visto lejos ese edificio... pero no esperaba que fuera tan lejos-don.- Exclamé haciéndole saber de cierta forma a mis compañeros de ese viaje, que también se me estaba haciendo eterno.
No sé cuanto tiempo más paso, pero al final del camino pude divisar un edificio dorado. "Aleluya... parece que ya estamos llegando-don..." Pensé mientras empezaba a acelerar el paso, señal de que estaba ya ansioso por llegar lo antes posible, en pocos minutos acabe de recorrer los metros que nos faltaban para llegar al final del camino. Al llegar a este, mi sorpresa fue cuando delante, un poco a la izquierda, aparecieron unas gradas de madera las cuales bordeaban lo que parecía un suelo de arena batida. Justo enfrente nuestro algo más lejos, habían unos edificios dorados, los que había podido ver antes de acabar el camino, los cuales eran más o menos de mi estatura y algo bastante más al fondo también como detrás de las gradas de madera que rodeaban el campo de arena batida, había un enorme edificio el cual casi multiplicaba por 100, mas o menos, a los edificios de delante de este. "Seguro que ese es el edificio que vi desde la costa-don" Pensé mientras observaba impactado la majestuosidad y elegancia del edificio.
-No sé donde narices estamos, pero creo que hemos llegado al lugar donde se hará el torneo-don- Exclamé con una sonrisa de oreja a oreja, mirando la tierra batida, donde intuía que se realizaría el torneo, o al menos, era lo más lógico en mi cabeza.
MushokuOFF
