03-07-2026, 05:05 AM
Pasaron muchas cosas en los pocos meses que estuvimos en Kyodania, tesoro. El encuentro con los cazadores, los entrenamientos con Akira que todavía me dejaban el cuerpo adolorido, las comidas de Juan que siguen siendo de lo mejor que he probado desde que entré a la Marina, y la larga espera de la división 75. Fueron días intensos, llenos de trabajo, risas y momentos que hicieron que nuestra pequeña familia se uniera todavía más, pero si hubo algo que marcó ese tiempo fue la muerte de la madre de Sigrid, todavía me duele pensarlo. Ver a alguien tan fuerte cargar con un dolor así, ay, tesoro, no hay maquillaje, canciones ni maracas capaces de esconder una herida de ese tamaño. Lo intenté. Pasé días enteros hablando con ella, noches enteras buscando las palabras correctas, convenciéndola de que se fuera con nosotros, de que abandonara la isla por un tiempo, de que encontráramos un lugar donde pudiera respirar sin que cada rincón le recordara lo que había perdido.
Pero Sigrid es Sigrid, una vikinga tan noble como terca. There was no way to negotiate with her, honey y aunque una parte de mí quería seguir insistiendo, otra entendía que cada persona enfrenta el dolor a su manera. El Okama Way también me enseñó eso, no puedes obligar a alguien a caminar a tu lado si todavía necesita detenerse para sanar, lo único que puedes hacer es recordarle que, cuando decida volver a avanzar, siempre habrá alguien esperándola con los brazos abiertos, así que dejé de intentar cambiar su decisión, solo me aseguré de que supiera que nunca estaría sola. Mentiría si dijera que la despedida fue fácil, abracé a mi niña Sigrid con todas mis fuerzas antes de subir al barco, intentando memorizar ese momento porque no tenía idea de cuándo volveríamos a verla. Me dolía dejarla atrás, muchísimo, pero también sabía que quedarse era la decisión que había tomado con el corazón, y yo jamás le faltaría el respeto a eso, respiré hondo, me limpié discretamente los ojos y giré hacia el mar porque el momento de partir había llegado, nuestro siguiente destino eran las islas del cielo y un viaje como ese era simplemente imposible de rechazar.
Subí al barco con el corazón todavía un poco pesado, tesoro, pero apenas puse un pie sobre la cubierta escuché la voz de Juan Sebastián repartiendo órdenes como de costumbre, el trabajo nunca espera, y quizás eso era justo lo que necesitábamos después de una despedida tan difícil. —¡A la orden, tesoro! —respondí con una sonrisa, dejando que el cuerpo volviera a moverse por pura costumbre. Ya era un trabajo recurrente para mí, pero para nada molesto, honey. Al contrario, había algo reconfortante en repetir esas tareas una y otra vez, era una forma de recordar que, pasara lo que pasara, la división seguía avanzando. Sujeté los cabos y alcé las velas con cuidado, sintiendo cómo el viento comenzaba a hincharlas poco a poco. Cuando terminé, no perdí tiempo y subí hasta el carajo, acomodándome en mi puesto habitual para vigilar el horizonte. Desde ahí el mar parecía infinito, extendiéndose frente a nosotros como una promesa de nuevas aventuras.
Días después llegamos al punto de encuentro, tesoro. Frente a nosotros solo había mar, cielo y un montón de preguntas. Lo único que tenía claro era que, de una forma u otra, teníamos que llegar a las islas del cielo. ¿Cómo? Ni la menor idea, si me hubieran dicho que había una escalera gigante o unas alas mágicas, probablemente me lo habría creído, Además, todavía teníamos aquellas cajas que transportar. No se iban a subir solas, honey, fue entonces cuando Akira comenzó a explicar el plan y lo escuché atento. Hasta que mencionó que un Knock Up Stream que para mi era nombre de stripper en un bar homosexual, nos lanzaría disparados hacia el cielo.
Y mi cerebro dejó de funcionar por un segundo. —¡¿QUE TÚ ESTÁS DICIENDO, AKIRAAAAA?! —grité llevándome ambas manos a la cabeza, con las alas abriéndose por puro reflejo —¡¿Me estás diciendo que el plan consiste en dejar que una explosión nos dispare hacia el cielo como si fuéramos un corcho de botella?! ¡No, no, no tesoro, acaso dejamos el sentido común en Kyodania con nuestra doctora?! — Lo miré unos segundos más, esperando que empezara a reírse y dijera que todo era una broma, spoiler del capitulo de hoy, no pasó. Mi sonrisa comenzó a desaparecer poco a poco. —Wait, wait, wait honey ¿hablas completamente en serio, tesoro? —pregunté esta vez en un tono mucho más bajo, señalando el mar con un dedo —Porque si esto funciona te prometo no volver a tocarle el culito a Juan mientras duerma. Nunca mas. —
Pero antes de que el Knock Up Stream llegara, tanto Juan como Enji me enviaron al interior del barco y bueno, tesoro si algo sé hacer además de cantar y coquetear, es seguir las órdenes de mis superiores, así que no discutí ni un segundo. —¡Entendido! —respondí mientras descendía rápidamente al interior del navío. Ahí me encontré con Ford Fiesta y honey ese gato es, sin exagerar, el más fiel que he conocido en toda mi vida. Me acuclillé a su lado y le acaricié suavemente la cabeza, dejando escapar una sonrisa que, por un momento, hizo que olvidara toda la locura que estaba a punto de ocurrir. —Nos toca cuidar el fuerte, tesoro. Tú y yo tenemos una misión importante. —murmuré mientras echaba un vistazo a las cajas de suministros repartidas por la bodega.
Me aseguré de colocarme donde pudiera sujetar la carga si llegaba a desplazarse durante el ascenso. Lo último que quería era que una de aquellas cajas terminara aplastando a Ford Fiesta en medio del viaje y sinceramente, tampoco pensaba salir al exterior, si el barco iba a ser lanzado por los aires, prefería permanecer dentro antes que acabar flotando en medio del océano por no haber obedecido una orden. Respiré hondo y apoyé una mano sobre una de las cajas mientras la otra permanecía cerca del gato. —Tranquilo, honey, si esto sale bien, cuando lleguemos al cielo te invito el mejor PEEEEEEEEEEESCARAJOOOOOOO— En ese momento el barco comenzó a ascender y aunque no lo veia podia sentirlo, esperaba al menos un aviso.
Pero Sigrid es Sigrid, una vikinga tan noble como terca. There was no way to negotiate with her, honey y aunque una parte de mí quería seguir insistiendo, otra entendía que cada persona enfrenta el dolor a su manera. El Okama Way también me enseñó eso, no puedes obligar a alguien a caminar a tu lado si todavía necesita detenerse para sanar, lo único que puedes hacer es recordarle que, cuando decida volver a avanzar, siempre habrá alguien esperándola con los brazos abiertos, así que dejé de intentar cambiar su decisión, solo me aseguré de que supiera que nunca estaría sola. Mentiría si dijera que la despedida fue fácil, abracé a mi niña Sigrid con todas mis fuerzas antes de subir al barco, intentando memorizar ese momento porque no tenía idea de cuándo volveríamos a verla. Me dolía dejarla atrás, muchísimo, pero también sabía que quedarse era la decisión que había tomado con el corazón, y yo jamás le faltaría el respeto a eso, respiré hondo, me limpié discretamente los ojos y giré hacia el mar porque el momento de partir había llegado, nuestro siguiente destino eran las islas del cielo y un viaje como ese era simplemente imposible de rechazar.
Subí al barco con el corazón todavía un poco pesado, tesoro, pero apenas puse un pie sobre la cubierta escuché la voz de Juan Sebastián repartiendo órdenes como de costumbre, el trabajo nunca espera, y quizás eso era justo lo que necesitábamos después de una despedida tan difícil. —¡A la orden, tesoro! —respondí con una sonrisa, dejando que el cuerpo volviera a moverse por pura costumbre. Ya era un trabajo recurrente para mí, pero para nada molesto, honey. Al contrario, había algo reconfortante en repetir esas tareas una y otra vez, era una forma de recordar que, pasara lo que pasara, la división seguía avanzando. Sujeté los cabos y alcé las velas con cuidado, sintiendo cómo el viento comenzaba a hincharlas poco a poco. Cuando terminé, no perdí tiempo y subí hasta el carajo, acomodándome en mi puesto habitual para vigilar el horizonte. Desde ahí el mar parecía infinito, extendiéndose frente a nosotros como una promesa de nuevas aventuras.
Días después llegamos al punto de encuentro, tesoro. Frente a nosotros solo había mar, cielo y un montón de preguntas. Lo único que tenía claro era que, de una forma u otra, teníamos que llegar a las islas del cielo. ¿Cómo? Ni la menor idea, si me hubieran dicho que había una escalera gigante o unas alas mágicas, probablemente me lo habría creído, Además, todavía teníamos aquellas cajas que transportar. No se iban a subir solas, honey, fue entonces cuando Akira comenzó a explicar el plan y lo escuché atento. Hasta que mencionó que un Knock Up Stream que para mi era nombre de stripper en un bar homosexual, nos lanzaría disparados hacia el cielo.
Y mi cerebro dejó de funcionar por un segundo. —¡¿QUE TÚ ESTÁS DICIENDO, AKIRAAAAA?! —grité llevándome ambas manos a la cabeza, con las alas abriéndose por puro reflejo —¡¿Me estás diciendo que el plan consiste en dejar que una explosión nos dispare hacia el cielo como si fuéramos un corcho de botella?! ¡No, no, no tesoro, acaso dejamos el sentido común en Kyodania con nuestra doctora?! — Lo miré unos segundos más, esperando que empezara a reírse y dijera que todo era una broma, spoiler del capitulo de hoy, no pasó. Mi sonrisa comenzó a desaparecer poco a poco. —Wait, wait, wait honey ¿hablas completamente en serio, tesoro? —pregunté esta vez en un tono mucho más bajo, señalando el mar con un dedo —Porque si esto funciona te prometo no volver a tocarle el culito a Juan mientras duerma. Nunca mas. —
Pero antes de que el Knock Up Stream llegara, tanto Juan como Enji me enviaron al interior del barco y bueno, tesoro si algo sé hacer además de cantar y coquetear, es seguir las órdenes de mis superiores, así que no discutí ni un segundo. —¡Entendido! —respondí mientras descendía rápidamente al interior del navío. Ahí me encontré con Ford Fiesta y honey ese gato es, sin exagerar, el más fiel que he conocido en toda mi vida. Me acuclillé a su lado y le acaricié suavemente la cabeza, dejando escapar una sonrisa que, por un momento, hizo que olvidara toda la locura que estaba a punto de ocurrir. —Nos toca cuidar el fuerte, tesoro. Tú y yo tenemos una misión importante. —murmuré mientras echaba un vistazo a las cajas de suministros repartidas por la bodega.
Me aseguré de colocarme donde pudiera sujetar la carga si llegaba a desplazarse durante el ascenso. Lo último que quería era que una de aquellas cajas terminara aplastando a Ford Fiesta en medio del viaje y sinceramente, tampoco pensaba salir al exterior, si el barco iba a ser lanzado por los aires, prefería permanecer dentro antes que acabar flotando en medio del océano por no haber obedecido una orden. Respiré hondo y apoyé una mano sobre una de las cajas mientras la otra permanecía cerca del gato. —Tranquilo, honey, si esto sale bien, cuando lleguemos al cielo te invito el mejor PEEEEEEEEEEESCARAJOOOOOOO— En ese momento el barco comenzó a ascender y aunque no lo veia podia sentirlo, esperaba al menos un aviso.
Mi Off
![[Imagen: xFGuWOj.jpeg]](https://i.imgur.com/xFGuWOj.jpeg)
