02-07-2026, 01:12 AM
El viaje a la isla de Mogaro había sido bastante movido, al menos en comparación con lo que era el día a día del chico antes de conocer a esta gente en la reunión, donde apenas movía el barco por diversas razones, entre ellas, las aventuras de su compañero de armas. Pero después de un tiempo, poco antes de la gran reunión de la armada, desapareció, dejando al gigante de la revolución solo, sin más conocidos que una chica pirata que conoció de camino a Grand Line.
Uno de los jefes de la división lo había citado para empezar el entrenamiento, sabía que sería duro, pero comenzar temprano era algo que no era diferente a cuando el propio guerrero no hiciera cuando estaba solo, aprovechaba el día, aprovechaba que no pudieran interrumpirle una vez que empezara a trabajar en lo que fuera que quisiera trabajar en ese momento.
El joven había sido ubicado en una casa, o cabaña, no tenía problemas si fuera una u otra, pero habían adaptado el tamaño al chico, lo que era de agradecer, a decir verdad, no le molestaba dormir en cabañas, había vivido mucho tiempo en una.
No tardó en llegar a la zona de entrenamiento en la cual fue citado por el panda, siendo que apenas supo como llegar allí, y que le habían citado, no tenía mucha más información sobre quien era la persona que lo esperaba dentro de aquella zona de entrenamiento para enseñarle algo. Mientras espera que todo comienza, toma un trago de whisky, no puede evitarlo.
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