Muy viejos tiempos | Fic
#5
Evie parpadeó un par de veces, asimilando el peso de aquellas palabras. La mención de Fuuka y sus celos, sazonada con esa sonrisa ladina y confiada del espadachín, actuó como un breve bálsamo que amortiguó la rigidez de sus músculos. Por un milisegundo, el fantasma de una sonrisa tímida e involuntaria amagó con dibujarse en las comisuras de sus labios, pero la ilusión se desvaneció tan pronto como la seriedad regresó a las facciones del joven. Escuchar de su propia boca que ella |había llamado su atención| no le provocó el orgullo que sentiría cualquier otra mujer en este lugar; al contrario, la hizo sentirse pequeña, desnuda bajo una lupa, expuesta ante un depredador que, de manera desconcertante, parecía ser el primero en el establecimiento que no deseaba lastimarla ni usarla como un trozo de carne.

|Nadie me había preguntado qué hago aquí...| murmuró casi en un suspiro, manteniendo la vista rígidamente clavada en el pulido de la madera de la mesa, donde se reflejaba la luz parpadeante de las lámparas de aceite |. Para los clientes que entran y salen cada noche, yo solo soy parte del decorado, algo tan invisible como las cortinas o las sillas. Para el ama Sybill... solo soy un estorbo costoso que debe pagar una supuesta deuda eterna. Una que nunca termina de saldarse.| 

El silencio que siguió fue denso, roto únicamente por las risas estridentes que se filtraban desde el salón principal y el tintineo del vaso de Dharma. Evie apretó las manos sobre su regazo con tanta fuerza que sus nudillos se tornaron blancos. El ardor en su mejilla izquierda seguía allí, punzante, recordándole la advertencia de la madame, pero la mirada del pirata limpia de lujuria, cargada de una curiosidad genuina y de esa extraña fe en las personas que solo los hombres de mar poseían la empujó hacia un precipicio de honestidad que nunca antes se había atrevido a rozar. Se armó de un valor que no sabía que poseía y, venciendo el temblor de su propio cuerpo, levantó la cabeza para sostenerle la mirada a aquellos ojos penetrantes.

|Ella no quería que estuviera contigo porque sabe que los hombres como tú no buscan una distracción barata, buscan respuestas| continuó, y por primera vez, un miligramo de firmeza tiñó su suave voz |. El ama Sybill me mantiene en la cocina, entre las sombras, para asegurarse de que nadie me encuentre. No soy una camarera torpe, Dharma. Soy... el trofeo viviente de una tripulación pirata que ella traicionó y entregó a la Marina hace años. Si tú investigas demasiado, si husmeas en el pasado de este lugar, el imperio de mentiras de la madame se vendrá abajo. Ella tiene pánico de que alguien con tu temple descubra lo que realmente se oculta detrás de este negocio| 

Un suspiro largo y tembloroso escapó de sus labios, y por un instante, el aire que entró en sus pulmones se sintió menos pesado. Acababa de sellar su sentencia de muerte si Sybill se enteraba, pero la sensación de libertad, aunque efímera, valía el riesgo. Miró fijamente al taciturno espadachín, dejando ver las lágrimas de frustración que comenzaban a acumularse en sus ojos azules.| Me pidió que no hiciera ninguna tontería si no quería terminar el mes encerrada bajo tierra, pero... gracias por defenderme ahí fuera, y gracias por llamarme por mi nombre. Hacía meses que nadie en este maldito lugar lo pronunciaba sin escupirlo como un insulto.|

El espadachín no se movió un solo milímetro mientras la verdad caía sobre la mesa. Sus penetrantes ojos permanecieron fijos en el rostro de Evie, registrando cada temblor, cada lágrima contenida y la forma en que el pánico dictaba sus palabras. Para un hombre acostumbrado a los peligros del mar, las intrigas del burdel de una isla no eran una novedad; sin embargo, el peso del secreto que la muchacha cargaba reconfiguraba por completo el panorama. Dharma estiró los dedos de su mano libre y tamborileó suavemente sobre el borde de madera en un compás lento, casi hipnótico, mientras asimilaba lo que Evie habia dicho .|Ya veo...| articuló finalmente. Su voz, una línea plana y exenta de cualquier rastro de sorpresa, cortó el aire con una solemnidad casi sepulcral |. Asi que tiene miedo de lo que puedas decir, seguramente en algun momento pensaba pasar por encima de mi. | Dharma bajó la mirada por un breve instante hacia su propio vaso , observando el reflejo distorsionado de la luz en el líquido. No había ira en su semblante, sino una fría y metódica evaluación de daños. Su mano derecha descendió con parsimonia hasta la empuñadura de una de sus espadas, no con la intención de desenfundarla de inmediato, sino como un recordatorio físico de dónde residía su verdadera seguridad en ese nido de víboras. El acero frío bajo sus yemas siempre le ayudaba a pensar con mayor claridad.

|. La curiosidad suele matar a los piratas descuidados, Evie, pero la paranoia suele ahogar a los tiranos en su propio veneno. Sybill cometió el error de mostrar su miedo cuando intentó apartarte de mí. Al hacerlo, solo logró que este lugar se vuelva mucho más interesante de lo que pretendía ser esta noche.|

Se reclinó un poco más en su asiento, cruzando una pierna con total tranquilidad. Sabía que cada minuto que pasaba con ella en la mesa era un clavo más en el ataúd que la madame estaba construyendo para la joven; sin embargo, Dharma no era de los que huían de un problema solo porque las apuestas subieran. Si algo caracterizaba al espadachín, era su capacidad para sobrellevar la tormenta con el rostro imperturbable. |No tienes que agradecerme por usar tu nombre. Es lo mínimo que se le debe a alguien antes de escuchar su historia| concluyó, alzando nuevamente el vaso para dar un sorbo corto, disfrutando del ardor del alcohol en su garganta |. En cuanto a tu ama... deja que siga vigilando desde las sombras de la cocina. Si cree que una sola palabra tuya puede derrumbar su imperio, es porque las bases de su negocio ya están lo suficientemente podridas. Quédate aquí, bebe un poco de agua si lo necesitas y respira. Mientras estés sentada en esta mesa, la única autoridad que dicta las reglas soy yo, no ella. Mañana será otro día, pero esta noche, todavía eres mi invitada.|

El pelinegro tenia un altruismo muy grande en esos años, el pasado en esta historia, deja recordar lo que todo ser humano puede llegar a ser, un heroe, quizá sin tantas miradas encima, pero si la mas importante, el heroe de quien lo necesita.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
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Muy viejos tiempos | Fic - por Dharma - 16-03-2026, 06:57 PM
RE: Muy viejos tiempos | Fic - por Dharma - 06-04-2026, 10:44 AM
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