28-06-2026, 07:09 PM
(Última modificación: 28-06-2026, 07:14 PM por Kael Omuyaga.)
Si tan solo las puertas hubiesen quedado abiertas, él quizás la hubiese escuchado...
— Tengo que reconocer que me estoy divirtiendo en esta fiesta bastante más de lo que tenía pensado. Ahora que esta canción está a punto de acabar, debería dejarte ir, Phantom, para que pudieses complacer a alguna otra damisela con tu compañía, pero resulta que hoy es posible que me haya levantado un pelín egoísta...
Aún mantenía el agarre firme, pero su conciencia estaba en otra parte. Había perdido la noción del baile, de sus pasos marcados por la memoria muscular y lo que tenía aprendido de cara a los años más que de un interés genuino.
Si tan solo encontrase a su amigo, quizás él podría haber permanecido en esa pista de baile.
— Y resulta bastante obvio que los dos estamos muy cómodos faltando totalmente al protocolo y provocando comidillas para el próximo mes en las tertulias de lectura y partidas de bridge de todas las cotorras que tenemos a nuestro alrededor. Como me da que ni tú ni yo vamos a quedarnos mucho tiempo más en esta isla, creo que hacer un segundo baile es algo que nos podemos permitir, no crees?
Kael no estaría de acuerdo, pero sus ojos se perdieron en cuanto las puertas se cerraron. Shin tenía razón, y si él no actuaba en ese momento, algo podría ocurrir. Estaba actuando tarde, y tenía que hacer algo.
Ella tomó las cadenas de su vestimenta como si fueran suyas, dando a entender que podía quedarse junto a él...y eso fue lo único que lo despertó. Su mente comenzó a agilizar pensamientos a una velocidad pasmosa, buscando una respuesta adecuada, un motivo para romper esa conexión sin herir los sentimientos de la dama...y el acero resonó bajo la tela de su vestido.
Una parte de él, una que no se había despertado en años, quería quedarse en esa pista de baile, mantener el enlace que tenía junto a aquella dama enmascarada que posiblemente jamás volvería a encontrar, perdiéndose en la fantasía de lo que no es más que, sino, un simple sueño del que debe despertar, antes de que se convierta en pesadilla.
Su mano tomó la contraria posada en su mejilla, y su rostro se tornó serio, denotando quizás decepción, tal vez arrepentimiento, pero sobrellevado por su posición, deber...y preocupación por su compañera.
—Lo lamento...—Aquellas palabras se entregaban, preludio del rechazo ya establecido.—Pero debo irme.
Tan pronto la mano fue gentilmente apartada, la conexión entre ambos rota...Kael se irguió firme, endureciendo sus pasos, manteniendo la entereza que perdió para mantener la cortesía, la etiqueta, y la formalidad. Aquel hombre volvía a ser digno, pero no con paso noble. La resistencia de su cuerpo se antepone a la de todos aquellos que se entrometen en su paso, buscando pasar sin perder un segundo más de lo necesario. Camina tan rápido como su cuerpo le permite, tratando de no interrumpir a las parejas que danzan aún en la pista, una vez la canción ha terminado. Quizás algunos intercambiarían pareja, pero él no debía pensar en nada de eso.
"Dime que me he equivocado, Nyra. Dime por favor que Shin se equivocaba".
Si nadie interrumpía su andar, terminaría llegando a la sala, dispuesto a comprobar el estado de su compañera...y creer que nadie más que su propia mente juega en contra de ellos.
— Tengo que reconocer que me estoy divirtiendo en esta fiesta bastante más de lo que tenía pensado. Ahora que esta canción está a punto de acabar, debería dejarte ir, Phantom, para que pudieses complacer a alguna otra damisela con tu compañía, pero resulta que hoy es posible que me haya levantado un pelín egoísta...
Aún mantenía el agarre firme, pero su conciencia estaba en otra parte. Había perdido la noción del baile, de sus pasos marcados por la memoria muscular y lo que tenía aprendido de cara a los años más que de un interés genuino.
Si tan solo encontrase a su amigo, quizás él podría haber permanecido en esa pista de baile.
— Y resulta bastante obvio que los dos estamos muy cómodos faltando totalmente al protocolo y provocando comidillas para el próximo mes en las tertulias de lectura y partidas de bridge de todas las cotorras que tenemos a nuestro alrededor. Como me da que ni tú ni yo vamos a quedarnos mucho tiempo más en esta isla, creo que hacer un segundo baile es algo que nos podemos permitir, no crees?
Kael no estaría de acuerdo, pero sus ojos se perdieron en cuanto las puertas se cerraron. Shin tenía razón, y si él no actuaba en ese momento, algo podría ocurrir. Estaba actuando tarde, y tenía que hacer algo.
Ella tomó las cadenas de su vestimenta como si fueran suyas, dando a entender que podía quedarse junto a él...y eso fue lo único que lo despertó. Su mente comenzó a agilizar pensamientos a una velocidad pasmosa, buscando una respuesta adecuada, un motivo para romper esa conexión sin herir los sentimientos de la dama...y el acero resonó bajo la tela de su vestido.
Una parte de él, una que no se había despertado en años, quería quedarse en esa pista de baile, mantener el enlace que tenía junto a aquella dama enmascarada que posiblemente jamás volvería a encontrar, perdiéndose en la fantasía de lo que no es más que, sino, un simple sueño del que debe despertar, antes de que se convierta en pesadilla.
Su mano tomó la contraria posada en su mejilla, y su rostro se tornó serio, denotando quizás decepción, tal vez arrepentimiento, pero sobrellevado por su posición, deber...y preocupación por su compañera.
—Lo lamento...—Aquellas palabras se entregaban, preludio del rechazo ya establecido.—Pero debo irme.
Tan pronto la mano fue gentilmente apartada, la conexión entre ambos rota...Kael se irguió firme, endureciendo sus pasos, manteniendo la entereza que perdió para mantener la cortesía, la etiqueta, y la formalidad. Aquel hombre volvía a ser digno, pero no con paso noble. La resistencia de su cuerpo se antepone a la de todos aquellos que se entrometen en su paso, buscando pasar sin perder un segundo más de lo necesario. Camina tan rápido como su cuerpo le permite, tratando de no interrumpir a las parejas que danzan aún en la pista, una vez la canción ha terminado. Quizás algunos intercambiarían pareja, pero él no debía pensar en nada de eso.
"Dime que me he equivocado, Nyra. Dime por favor que Shin se equivocaba".
Si nadie interrumpía su andar, terminaría llegando a la sala, dispuesto a comprobar el estado de su compañera...y creer que nadie más que su propia mente juega en contra de ellos.
Phantom
![[Imagen: jGxJg3p.png]](https://i.imgur.com/jGxJg3p.png)
