28-06-2026, 03:42 PM
(Última modificación: 28-06-2026, 04:17 PM por Kibai.
Razón: Correcciones ortográficas menores
)
Kael Omuyaga
El dúo de Kael y Mirage se abrió paso rápidamente hasta la zona de baile, una explanada de losas de piedra pulida, cuidadosamente secada y preparada para que ningun asomo de humedad amenazase la estabilidad de las parejas que danzasen sobre ella. La joven de pelo escarlata demostró no equivocarse en las palabras que había pronunciado un poco antes, pues apenas habían pisado la pista un círculo de personas comenzó a agolparse en todo su alrededor con las damas ojeando sus tarjetas doradas y los hombres oteando en busca de la mujer que les había concedido el primer baile, mientras que las parejas que ya se habían encontrado empezaban a ocupar sus puestos en la pista.
En cuanto los músicos situados en el extremo más alejado de la mansión, justo enfrente de la entrada comenzaron su primera pieza, Mirage atrajo hacia sí a Kael, colocando una mano encima de su hombro derecho y enlazando sus dedos con los de su mano izquierda, comenzando a describir una suave danza en círculos. Al marine no se le escapó que, aunque mantenía los ojos fijados en los suyos, la joven parecía evitar casi de manera inconsciente a las parejas que tenía incluso a su espalda, describiendo un fluido patrón en espiral a lo largo de toda la pista de baile.
Asimismo, en una de las ocasiones en las que Mirage describió una grácil vuelta de ciento ochenta grados para acabar apoyada de espaldas contra su pecho antes de girarse de nuevo en una maniobra refleja de la anterior, Kael podría sentir un tintineo metálico bajo su vestido, indicando que sorprendentemente, la joven parecía llevar algún tipo de arma encima. La propia Mirage pareció darse cuenta, pues sus cejas se fruncieron por un leve segundo antes de cambiar su agarre aprovechando el cambio de la música a una tonada más lenta. Su mano abandonó la mano de Kael quedando apoyada en su pecho, mientras que su mano izquierda se deslizaba suavemente desde el hombro del joven de pelo azabache hasta la parte trasera de su cuello.
— Tengo que reconocer que me estoy divirtiendo en esta fiesta bastante más de lo que tenía pensado. Ahora que esta canción está a punto de acabar, debería dejarte ir, Phantom, para que pudieses complacer a alguna otra damisela con tu compañía, pero resulta que hoy es posible que me haya levantado un pelín egoísta...
La mano que reposaba sobre el pecho de Kael jugueteó con las cadenas doradas que adornaban su traje de gala, enredando sus dedos en ellas.
— Y resulta bastante obvio que los dos estamos muy cómodos faltando totalmente al protocolo y provocando comidillas para el próximo mes en las tertulias de lectura y partidas de bridge de todas las cotorras que tenemos a nuestro alrededor. Como me da que ni tú ni yo vamos a quedarnos mucho tiempo más en esta isla, creo que hacer un segundo baile es algo que nos podemos permitir, no crees?
Sin embargo, los ojos de Mirage se desviaron hacia la puerta de la mansión, que había sido cerrada. Casi al mismo tiempo, débiles sonidos metálicos llegarían a los oídos de Kael por encima de la música, a la vez que el rostro de la joven de pelo escarlata se contraía en un rictus de frustración antes de adoptar de nuevo su expresión habitual.
— Creo que esta fiesta aún tiene cosas que ofrecer, pero mi consejo, querido...
La mano del pecho abandonó las cadenas doradas y subió hasta la mejilla de Kael.
— Es que te quedes aquí conmigo.
Nyra Kuroshiro
Los pasos de Nyra, que serían algo tambaleantes a causa del mareo que poco a poco se iba convirtiendo en un un cansancio somnoliento que le hacía tener los ojos entrecerrados mientras se suejtaba del brazo del joven de pelo ceniza, fueron dirigiéndose de neuvo hacia la puerta del salón principal, sorteando a los grupos de invitados que se dirigían hacia la zona de baila al estar el discurso de Le Chevalier ya acabando. De manera leve, debido al ruido y a su propio estado, la humink oiría a su compañero Kael hablar con la joven de la cual estaba acompañado acerca de sus habilidades como bailarín que rivalizaban con la isla de Samba. La música empezaba a oírse también desde la entrada de la mansión, pero quedó subitamente ahogada cuando las grandes puertas de madera se cerraron tras de sí.
Al frente de Nyra y el joven, estarína dispuestos una veintena de hombres en trajes completamente negros, con excepción de las camisas, que eran de un blanco nacarado casi artificial. Todos ellos se encontraban, por alguna razón, armados tanto con rifles a la espalda como cuchillos a su cintura.
— Todo listo?
La voz de su acompañante habría cambiado radicalmente el tono al que había empleado con ella, siendo mucho más frío y profesional, como un general que dicta órdenes a sus tropas.
— Si señor. Los pagos en metálico, joyas y cuadros han sido ya almacenados en las bodegas del barco. Las licencias y títulos de posesión han sido registrados a su nombre y enviados con doble copia para certificar su autenticidad. Solo falta el pago de Le Chevalier, y podemos irnos.
El hombre que había hablado dirigó su mirada hacia Nyra, arqueando una ceja.
— Ehh... Señor? Quién es ella?
Nyra notaría como la tela que mantenía su máscara atada se rasgaba con un suave crujido y caía al suelo, dejando su rostro al descubierto.
— Nos la llevamos, no la has visto? Conozco a un par de personas con una extraña obsesión por este tipo de seres, especialmente por los ejemplares hembra. Está casi dormida por la toxina pero necesitará una segunda dosis para el via...
— ESO SI QUE NO!!
Una voz reconocible para Nyra sonó desde lo alto de las escaleras. Al alzar la vista aún con los ojs medio cerrados, reconocería a Carlisle, que se dejó caer desde el piso superior, estoque en mano, apartando al joven de pelo rubio de ella. Nyra notaría como la desplazaba a su espalda, a la vez que le alargaba una segunda espada que llevaba colgada de su costado a la vez que le dirigía un breve susurro.
— Espero que la Marina haga honor a su fama y sepas usar esto, o las cosas se pondrán muy feas.
Acto seguido, se giró de nuevo para mriar al joven de cabello rubio.
— Óyeme bien, desgraciado. Puede que mi padre me desherede por esto, pero no voy a consentir que se secuestre a gente en mi propia casa. Habría soportado las apuestas ilegales, incluso lo que has hecho con los Deschamps, pero lo de secuestrar a mis invitadas es pasarse de la raya.
El joven escuchó el breve discurso de Carlsile con una expreisón aburrida, antes de tomar una espada que le cedió uno de aquellos hombres y desenvianarla de golep, dejando caer la vaina al suelo.
— Pequeño aspirante a Chevalier, todo hubiese sido mucho más sencillo si te hubieses limitado a hacer lo mismo que tu padre y soltar tu discurso mientras yo nos proveía de beneficios a ambos... Ahora tendré que decirle a tu padre que su hijo se ha comportado muy mal...
La punta del estoque del joven chocó contra la de Carlisle.
— Y que he tenido que darle una lección. Vosotros, coged a la chica y lleváosla al barco!
Los hombres sonrieron y se abalanzaron sobre Nyra, mientras Carlisle ya aquel extraño joven comenzaban un furioso combate de esgrima.
La Caja de Pandora
