28-06-2026, 02:19 PM
El polvo generado por el brusco frenazo del lunarian seguía suspendido en el ambiente. Frente a frente, ninguno de los dos parecía estar dispuesto a ceder ni un solo milímetro.
Lejos de sentirse amenazado por el extraño individuo que tenía en frente, Nine no podía evitar divertirse ante este tipo de situaciones.
El joven que tenía enfrente llevaba unas gafas de Sol, eso explicaba porque la estrategia del lunarian para cegarlo no había funcionado como esperaba. El factor sorpresa se había perdido, pero aun así no todo el mundo era capaz de permanecer impasible ante una entrada tan agresiva.
Nine siguió observándolo durante unos segundos. Aquel tipo era enorme. Incluso para él, que estaba acostumbrado a mirar a los demás desde arriba, aquel muchacho destacaba por su corpulencia. Por su tamaño y complexión, este no parecía ser un simple humano. Todo apuntaba a que su procedencia no sería de lo más común; algo que para el lunarian era una razón de mucho interés.
La respuesta del grandullón, acorde con su actitud desafiante, se sentía sincera y contundente. Este también parecía estar disfrutando de la situación, dejándose llevar por la emoción. Su estruendosa carcajada consiguió arrancarle otra sonrisa al lunarian. Hacía tiempo que no encontraba a alguien capaz de responder a una provocación con más entusiasmo que enfado. Aquello bató para que Nine terminara explotando en un grito dirigido al cielo, avivando al mismo tiempo la llama de su espalda mientras extendía aún más sus alas.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHH! ¡Pensaba que serías otro bruto sin cerebro, pero parece que esas cuatro neuronas tuyas saben trabajar en equipo, grandullón!
Aunque nunca lo habría reconocido en voz alta, Nine sabía que lanzarse contra semejante mole sin pensar sería una estupidez. Tras ver cómo aquel muchacho había reducido una roca a escombros de un solo golpe, decidió medir un poco mejor sus palabras.
-Tú también pareces muy fuerte, eso no se puede negar. Ya tendré tiempo de comprobar si pegas tan fuerte como presumes, aunque para eso deberías entrenar con objetivos móviles ¡RAAAAAAAAAAAAHAHA!
Aunque para muchos los comentarios de Nine eran de carácter ofensivo, para él, bajar el ritmo de esa manera era la única forma de ser amable.
- Debo decir que no recuerdo a nadie de mi raza. Si te soy sincero, desearía que alguien algún día me saludara de la misma forma. Y sí, me estaba haciendo el chulo. ¿Cómo si no iba a comprobar si dentro de ti la Luna aún Arde?
Una vez que el lunarian logró asimilar un estado de relajación aceptable, su curiosidad comenzó a despertar.
-¡Mi nombre es Arc A. Nine! Pero puedes llamarme Nine. Y como tu bien has dicho, soy un lunarian. ¿Cuál es tu nombre grandullón? ¿Y por cierto, que cojones eres?
Lejos de sentirse amenazado por el extraño individuo que tenía en frente, Nine no podía evitar divertirse ante este tipo de situaciones.
El joven que tenía enfrente llevaba unas gafas de Sol, eso explicaba porque la estrategia del lunarian para cegarlo no había funcionado como esperaba. El factor sorpresa se había perdido, pero aun así no todo el mundo era capaz de permanecer impasible ante una entrada tan agresiva.
Nine siguió observándolo durante unos segundos. Aquel tipo era enorme. Incluso para él, que estaba acostumbrado a mirar a los demás desde arriba, aquel muchacho destacaba por su corpulencia. Por su tamaño y complexión, este no parecía ser un simple humano. Todo apuntaba a que su procedencia no sería de lo más común; algo que para el lunarian era una razón de mucho interés.
La respuesta del grandullón, acorde con su actitud desafiante, se sentía sincera y contundente. Este también parecía estar disfrutando de la situación, dejándose llevar por la emoción. Su estruendosa carcajada consiguió arrancarle otra sonrisa al lunarian. Hacía tiempo que no encontraba a alguien capaz de responder a una provocación con más entusiasmo que enfado. Aquello bató para que Nine terminara explotando en un grito dirigido al cielo, avivando al mismo tiempo la llama de su espalda mientras extendía aún más sus alas.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHH! ¡Pensaba que serías otro bruto sin cerebro, pero parece que esas cuatro neuronas tuyas saben trabajar en equipo, grandullón!
Aunque nunca lo habría reconocido en voz alta, Nine sabía que lanzarse contra semejante mole sin pensar sería una estupidez. Tras ver cómo aquel muchacho había reducido una roca a escombros de un solo golpe, decidió medir un poco mejor sus palabras.
-Tú también pareces muy fuerte, eso no se puede negar. Ya tendré tiempo de comprobar si pegas tan fuerte como presumes, aunque para eso deberías entrenar con objetivos móviles ¡RAAAAAAAAAAAAHAHA!
Aunque para muchos los comentarios de Nine eran de carácter ofensivo, para él, bajar el ritmo de esa manera era la única forma de ser amable.
- Debo decir que no recuerdo a nadie de mi raza. Si te soy sincero, desearía que alguien algún día me saludara de la misma forma. Y sí, me estaba haciendo el chulo. ¿Cómo si no iba a comprobar si dentro de ti la Luna aún Arde?
Una vez que el lunarian logró asimilar un estado de relajación aceptable, su curiosidad comenzó a despertar.
-¡Mi nombre es Arc A. Nine! Pero puedes llamarme Nine. Y como tu bien has dicho, soy un lunarian. ¿Cuál es tu nombre grandullón? ¿Y por cierto, que cojones eres?
RESUMEN
KARMA
