26-06-2026, 11:13 PM
(Última modificación: 26-06-2026, 11:18 PM por Miyori Hoshino.)
Tras sus palabras sugiriendo esperar a que el espectáculo y danza terminarán, un pequeño destello azul se asomó en mis ojos revelando la sorpresa que provocó en mí hasta que mis labios respondieron en una sonrisa gentil cargada de agradecimiento… —- Bien…. entonces esperamos un poco más… —- continué aplaudiendo con admiración mientras las palabras de Dharma permanecen sembradas en mi mente, sé que había verdad en su punto de vista aunque también encontraba otra arista de aquella misma perspectiva.
El silencio permaneció en mí durante unos minutos dejando que el único sonido que existía entre nosotros era el de mis leves aplausos, los tambores y las panderetas, y fue entonces que pensé en la posibilidad de que la analogía dicha por Dharma era a consecuencias de su experiencia de haber cruzado un mar muy distinto al que yo había recorrido. —-- Quizás tengas razón en algo… —- admití con serenidad sin dejar de aplaudir, camuflando mis palabras entre el sonido de mi entusiasmo como en los recuerdos de mis propias experiencias al encontrar personas recaídas en la inmundicia —-- Hay personas que ya no quieren escuchar ni entender de razones, y sé que hay momentos en los que detenerlas por la fuerza a sangre fría es la única opción… no soy tan ingenua como para creer que una conversación resolverá absolutamente todo… aunque… sinceramente desearía que así fuera, jejejeje.
—- Pero… si empezamos a creer que todos son monstruos antes de darles la oportunidad de demostrar lo contrario, terminaremos convirtiendo el mar en un lugar donde nadie pueda permitirse soñar…. —- incliné ligeramente la cabeza hacia él, buscando su mirada que ahora enfocaba su alrededor —- ¿Eres un pirata ruin y despiadado, Dharma?, ¿Nunca te has arrepentido alguna vez?. —- Guardé un breve silencio antes de continuar —-- Arnold Redflags… fue el marine corrupto que nos atacó a Melly a mí, fue hostil pero aun así tuve la impresión de que su maldad nacía del dolor y del desprecio que recibió en el pasado… no intento justificar lo que hizo porque debe responder por sus actos, pero tampoco creo que nadie nazca torcido… A veces son las heridas las que terminan deformando el corazón.
—- Además… eso de que la paz es un lujo reservado para los fuertes creo que es justamente al revés… hace falta mucha determinación para no sucumbir al deseo de herir a otros…. —- aunque trataba de expresar mi ideal de alguna manera mis palabras murieron en cuanto me percaté de que Dharma estaba inmóvil como estatua con la atención fija en cada rincón de aquella zona mercantil, sus ojos esmeralda recorrían el lugar con una cautela casi instintiva como si incluso en media de aquella celebración pudiera ocultarse una amenaza, ¿Acaso esperaba una emboscada de alguien?, ¿ladrones?, o tal vez era simplemente la costumbre de alguien que había pasado demasiado tiempo sobreviviendo en un mundo donde bajar la guardia podía costarle la vida. Suspiré resignada mientras mis ojos se fijaron plenamente en aquel hermoso espectáculo de danza y música.
—- No hace falta que aplaudas si no quieres… pero si al final terminas moviendo un poquito el pie al ritmo de la música prometo no contárselo a nadie… —- solté una leve risa divertida por su carácter tan precavido.
Mientras tanto mi mirada volvió a perderse en el espectáculo, los bailarines gitanos se desplazaban con una gracia hipnótica al compás de los tambores y las panderetas, envueltos entre guirnaldas y telas de vivos colores, las doncellas ataviadas con vestidos escarlatas parecían llamas danzantes que se mecían con el viento hasta poco a poco fueron invitando a personas a formar parte de una hilera de personas tomadas de la mano y bailando. — Dime, Dharma….
— ¿Has bailado alguna vez?
El silencio permaneció en mí durante unos minutos dejando que el único sonido que existía entre nosotros era el de mis leves aplausos, los tambores y las panderetas, y fue entonces que pensé en la posibilidad de que la analogía dicha por Dharma era a consecuencias de su experiencia de haber cruzado un mar muy distinto al que yo había recorrido. —-- Quizás tengas razón en algo… —- admití con serenidad sin dejar de aplaudir, camuflando mis palabras entre el sonido de mi entusiasmo como en los recuerdos de mis propias experiencias al encontrar personas recaídas en la inmundicia —-- Hay personas que ya no quieren escuchar ni entender de razones, y sé que hay momentos en los que detenerlas por la fuerza a sangre fría es la única opción… no soy tan ingenua como para creer que una conversación resolverá absolutamente todo… aunque… sinceramente desearía que así fuera, jejejeje.
—- Pero… si empezamos a creer que todos son monstruos antes de darles la oportunidad de demostrar lo contrario, terminaremos convirtiendo el mar en un lugar donde nadie pueda permitirse soñar…. —- incliné ligeramente la cabeza hacia él, buscando su mirada que ahora enfocaba su alrededor —- ¿Eres un pirata ruin y despiadado, Dharma?, ¿Nunca te has arrepentido alguna vez?. —- Guardé un breve silencio antes de continuar —-- Arnold Redflags… fue el marine corrupto que nos atacó a Melly a mí, fue hostil pero aun así tuve la impresión de que su maldad nacía del dolor y del desprecio que recibió en el pasado… no intento justificar lo que hizo porque debe responder por sus actos, pero tampoco creo que nadie nazca torcido… A veces son las heridas las que terminan deformando el corazón.
—- Además… eso de que la paz es un lujo reservado para los fuertes creo que es justamente al revés… hace falta mucha determinación para no sucumbir al deseo de herir a otros…. —- aunque trataba de expresar mi ideal de alguna manera mis palabras murieron en cuanto me percaté de que Dharma estaba inmóvil como estatua con la atención fija en cada rincón de aquella zona mercantil, sus ojos esmeralda recorrían el lugar con una cautela casi instintiva como si incluso en media de aquella celebración pudiera ocultarse una amenaza, ¿Acaso esperaba una emboscada de alguien?, ¿ladrones?, o tal vez era simplemente la costumbre de alguien que había pasado demasiado tiempo sobreviviendo en un mundo donde bajar la guardia podía costarle la vida. Suspiré resignada mientras mis ojos se fijaron plenamente en aquel hermoso espectáculo de danza y música.
—- No hace falta que aplaudas si no quieres… pero si al final terminas moviendo un poquito el pie al ritmo de la música prometo no contárselo a nadie… —- solté una leve risa divertida por su carácter tan precavido.
Mientras tanto mi mirada volvió a perderse en el espectáculo, los bailarines gitanos se desplazaban con una gracia hipnótica al compás de los tambores y las panderetas, envueltos entre guirnaldas y telas de vivos colores, las doncellas ataviadas con vestidos escarlatas parecían llamas danzantes que se mecían con el viento hasta poco a poco fueron invitando a personas a formar parte de una hilera de personas tomadas de la mano y bailando. — Dime, Dharma….
— ¿Has bailado alguna vez?
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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