13:13 Día 321 del año 10, Invierno.
Shells Town(Isla Yotsuba)
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Tras nuestro paso por la Villa Syrup, el barco comercial había tomado rumbo a la isla Yotsuba, concretamente a Shells Town, la principal ciudad de tan rocosa isla. No estaba del todo convencido de venir a una isla con semejante base de la marina. Las propias instalaciones destacaban por encima de cualquier otro edificio o monumento del lugar, era imposible no verlo.
- Si Terence y Mihasy toman tierra, de seguro harán algo que llamará la atención. – Pensé mirándolos a lo lejos dentro del barco.
Ellos estaban quietos, Mihasy observando el mar en silencio, y Terence leyendo un libro con total tranquilidad. Cualquiera que los viese pensaría que son unas buenas personas, incapaces de provocar altercado alguno.
- Chicos, pronto vamos a tomar tierra según el capitán. – Comenté suspirando para preparar las palabras que iba a decir a continuación. - Esta es una base de la marina, la propia isla en sí es una gran y puñetera base marina, sí. ¿Entendéis? – Pregunté con una sonrisa incrédula riéndome un poco.
- No, seguro que no lo entendéis. Escuchad, por favor. Imaginad que veis a un amable panadero, inocente, gracioso… ¡PUES SU PADRE SEGURO QUE ERA MARINE! – Exclamé en un desesperado intento de sorprenderles y que el mensaje entrase claramente en sus cabezas. Pero había que insistir un poco más, seguro. – Bien, ahora imaginas que véis… no sé… ¿Una pobre anciana? ¡Su hijo será el alto cargo de la marina! ¿Qué veis a un mendigo? ¡De seguro se trata de un marine retirado! ¡Cualquier persona que veáis tiene relación con la marina! – Una vez dicho esto hablé más bajo mientras me acercaba a ellos.
- Hacedme el favor de estar quietecitos. Si queréis, ni salgáis del barco, pero por el amor de Dios, no llaméis la atención. Imaginad que sois personas buenas, razonables, y sin odio a nadie. Lo que sea mientras no arméis ningún revuelo.
Un nuevo destino era siempre sinónimo de nuevas experiencias, algo realmente motivador, capaz de animarme siempre, pero no con estos dos. Estaba con los nervios a flor de piel.
Mientras había hablado con mis compañeros de viaje ya habíamos tomado tierra. Observé entonces la isla, contemplando que realmente se trataba de roca. Absolutamente era una isla rocosa aplanada en algunas zonas a la fuerza para edificar una ciudad. Había muchísimas casas pequeñas, todas pegadas unas a otras por bloques, y escaleras de piedra para ascender por la isla. Mirase donde mirase, podría ver aunque fuese de reojo la gran base marina, ante lo cual me giré mirando a mis compañeros.
- Literalmente están en todas partes, cabezas de chorlitos. Miréis donde miréis, marina. Y con un poco de habilidad, que la tendrán, llegan en segundos a cualquier punto de la isla desde esa enorme base. – Concluí para no insistir más. Tenía pobres esperanzas de que hubiesen captado el mensaje ya.
Dicho esto me lancé al puerto desde el barco, observando a mi alrededor un montón de pescaderos, pequeños y medianos barcos de pesca, e incluso lagos naturales formados entre las rocas, donde tanto niños como mayores disfrutaban de un baño. Realmente era un sitio bonito para visitar, siempre y cuando no cometas ningún delito ni armes jaleo alguno, claro.
Observé desde el propio lugar los barcos que había alrededor. Eran todos grandes, robustos, y con amplia capacidad para varios miembros. De no ser la isla que era, podría merecer la pena robar uno de estos. Tendríamos wanted, sí, pero merecería la pena para poder ser independientes.
- Recuerda, nos falta un navegante, idiota. – Pensé para mis adentros a modo de recordatorio. – ¡Es verdad! Que idiota. – Me contesté a mí mismo en mis pensamientos.
Que mal voy a terminar si ya empiezo a tener diálogos así conmigo mismo en mis pensamientos. Espero que no pasen a diálogos hablados. Llevé entonces las manos a mi cabeza en una posición relajada y sonreí observando toda la isla, que era fácil de observar desde el puerto.
- Primera parada de cualquier destino, una taberna o restaurante. – Pensé buscando uno con la mirada. – Es el punto social donde, aunque estés callado, vas a descubrir cosas del lugar.
- Si Terence y Mihasy toman tierra, de seguro harán algo que llamará la atención. – Pensé mirándolos a lo lejos dentro del barco.
Ellos estaban quietos, Mihasy observando el mar en silencio, y Terence leyendo un libro con total tranquilidad. Cualquiera que los viese pensaría que son unas buenas personas, incapaces de provocar altercado alguno.
- Chicos, pronto vamos a tomar tierra según el capitán. – Comenté suspirando para preparar las palabras que iba a decir a continuación. - Esta es una base de la marina, la propia isla en sí es una gran y puñetera base marina, sí. ¿Entendéis? – Pregunté con una sonrisa incrédula riéndome un poco.
- No, seguro que no lo entendéis. Escuchad, por favor. Imaginad que veis a un amable panadero, inocente, gracioso… ¡PUES SU PADRE SEGURO QUE ERA MARINE! – Exclamé en un desesperado intento de sorprenderles y que el mensaje entrase claramente en sus cabezas. Pero había que insistir un poco más, seguro. – Bien, ahora imaginas que véis… no sé… ¿Una pobre anciana? ¡Su hijo será el alto cargo de la marina! ¿Qué veis a un mendigo? ¡De seguro se trata de un marine retirado! ¡Cualquier persona que veáis tiene relación con la marina! – Una vez dicho esto hablé más bajo mientras me acercaba a ellos.
- Hacedme el favor de estar quietecitos. Si queréis, ni salgáis del barco, pero por el amor de Dios, no llaméis la atención. Imaginad que sois personas buenas, razonables, y sin odio a nadie. Lo que sea mientras no arméis ningún revuelo.
Un nuevo destino era siempre sinónimo de nuevas experiencias, algo realmente motivador, capaz de animarme siempre, pero no con estos dos. Estaba con los nervios a flor de piel.
Mientras había hablado con mis compañeros de viaje ya habíamos tomado tierra. Observé entonces la isla, contemplando que realmente se trataba de roca. Absolutamente era una isla rocosa aplanada en algunas zonas a la fuerza para edificar una ciudad. Había muchísimas casas pequeñas, todas pegadas unas a otras por bloques, y escaleras de piedra para ascender por la isla. Mirase donde mirase, podría ver aunque fuese de reojo la gran base marina, ante lo cual me giré mirando a mis compañeros.
- Literalmente están en todas partes, cabezas de chorlitos. Miréis donde miréis, marina. Y con un poco de habilidad, que la tendrán, llegan en segundos a cualquier punto de la isla desde esa enorme base. – Concluí para no insistir más. Tenía pobres esperanzas de que hubiesen captado el mensaje ya.
Dicho esto me lancé al puerto desde el barco, observando a mi alrededor un montón de pescaderos, pequeños y medianos barcos de pesca, e incluso lagos naturales formados entre las rocas, donde tanto niños como mayores disfrutaban de un baño. Realmente era un sitio bonito para visitar, siempre y cuando no cometas ningún delito ni armes jaleo alguno, claro.
Observé desde el propio lugar los barcos que había alrededor. Eran todos grandes, robustos, y con amplia capacidad para varios miembros. De no ser la isla que era, podría merecer la pena robar uno de estos. Tendríamos wanted, sí, pero merecería la pena para poder ser independientes.
- Recuerda, nos falta un navegante, idiota. – Pensé para mis adentros a modo de recordatorio. – ¡Es verdad! Que idiota. – Me contesté a mí mismo en mis pensamientos.
Que mal voy a terminar si ya empiezo a tener diálogos así conmigo mismo en mis pensamientos. Espero que no pasen a diálogos hablados. Llevé entonces las manos a mi cabeza en una posición relajada y sonreí observando toda la isla, que era fácil de observar desde el puerto.
- Primera parada de cualquier destino, una taberna o restaurante. – Pensé buscando uno con la mirada. – Es el punto social donde, aunque estés callado, vas a descubrir cosas del lugar.
