21-06-2026, 11:55 PM
Nunca en su vida había estado tanto tiempo seguido sobre un barco. Casi un mes estuvieron viajando desde Baltigo hasta Mogaro. En ese trayecto pudo ver un sinfín de cosas que lo dejaron anonadado, una de las que más recuerda es la Red Line, pues nunca había visto una montaña que no pudiera ver el fin con sus ojos. Ni siquiera Kelvin podía ver la cima de aquel trozo de tierra al nivel del mar y mira que él también parece una montaña.
También tuvo tiempo para compartir con sus cinco nuevos compañeros, la extraña relación entre Berry y Shirohime le parecía graciosa, aunque tampoco quería saber más detalles de qué pasaba cada noche en la habitación que compartían. Tuvo tiempo para registrar a todos su compañeros en su Den Den Mushi recién comprado en Baltigo, pues ya era hora que tuviera una manera de ser contactado. También preguntó mucho sobre la isla que será su nuevo hogar y cómo es que Don Panda (durante el viaje dejó de añadir el Mariscal por ser muy largo) y Kisuke habían hecho de ese lugar su base. Además, aprovechó de preguntar a todos los miembros sobre sus experiencias previas, pues quería llegar con el mayor conocimiento posible hasta este punto, pues sabe que una vez que pise tierra firme, sus días serán dedicados única y exclusivamente al entrenamiento.
Aprendió a conocer y ya tener una confianza real en cada uno de sus nuevos compañeros. Durante la primera semana aún tenía sus reservar con todos ellos, pero ya pasados unos diez días, es que su timidez se evaporó como un cubo de hielo en pleno verano. Seguía sin entender como es que Shirohime y Berry tenían una memoria digna de un pez, como la extraña muletilla de Kelvin, pero poco a poco fue llevándose mejor con cada uno, además de encontrar puntos en común para poder tener la mejor relación posible. Además, ayudaba que tanto Don Panda como el capitán hacían lo mejor posible para que todas las personalidades congeniarán y en este primer viaje tuvieron éxito.
En el ambiente se sentía ya las ansias por llegar a nuestro destino, al menos desde el lado de Dean. No es que estuviera incómodo con sus nuevos compañeros, pero tanto tiempo sobre el mar ya le estaba pasando la cuenta. Desde que comió su Fruta del Diablo es que le tiene un respeto especial a todo lo que tenga que ver con el mar, así que no hizo ninguna imprudencia durante el largo trayecto. - Ya era hora de llegar. Nunca más voy a creer cuando alguien dice que el mundo es pequeño, parece que llevo toda mi vida sobre el barco. - El duro frío del invierno hacía incómodo el salir a los exteriores del barco, pero ya tenía tantas ganas de llegar que estaba dispuesto a sufrir un poco con la baja temperatura con tal de ver la tierra a la vista.
En cuanto ya se podía distinguir el puerto con claridad es que todos tomaron sus posiciones. El albino fue de manera un tanto intuitiva hacia la Mesana, pues ya era una labor recurrente para él en el barco y Kisuke no dudó en enviarlo a esa zona. Esta vez le tocaba la compañía de Berry, por suerte estaría un tanto lejos de la rubia, así que la mink podría concentrarse en su tarea o eso pensaba. - Espero que hayas disfrutado este mes, ahora nos explotarán hasta que seamos el doble de fuertes. - Soltó un pequeño suspiro mientras miraba a la peluda pelinegra - Por lo que dijeron a ti te toca ir con Don Panda y a nosotros con Kisuke, no prometo que cuidaré a la rubia... Después de todo se que estarás tú para consolarla si le pegan muy fuerte. - Le di un ligero codazo tras terminar mi labor y empezar a caminar hacia la salida del barco, pues ya tenía muchas ganas de tocar tierra firme.
Finalmente el viaje terminó y era hora de conocer la isla que espera que sea su hogar durante mucho tiempo, si eso pasaba significaba que los Toros Negros estaban teniendo éxito en su cometido. - Pues a ver que nos tiene preparado el Nuevo Mundo - Tras decir esto comenzó a mirar a todo a su alrededor, buscando algo que le llame la atención de la isla, pues luego del entrenamiento, quería recorrer todo lo que Mogaro tenía que ofrecer para él.
También tuvo tiempo para compartir con sus cinco nuevos compañeros, la extraña relación entre Berry y Shirohime le parecía graciosa, aunque tampoco quería saber más detalles de qué pasaba cada noche en la habitación que compartían. Tuvo tiempo para registrar a todos su compañeros en su Den Den Mushi recién comprado en Baltigo, pues ya era hora que tuviera una manera de ser contactado. También preguntó mucho sobre la isla que será su nuevo hogar y cómo es que Don Panda (durante el viaje dejó de añadir el Mariscal por ser muy largo) y Kisuke habían hecho de ese lugar su base. Además, aprovechó de preguntar a todos los miembros sobre sus experiencias previas, pues quería llegar con el mayor conocimiento posible hasta este punto, pues sabe que una vez que pise tierra firme, sus días serán dedicados única y exclusivamente al entrenamiento.
Aprendió a conocer y ya tener una confianza real en cada uno de sus nuevos compañeros. Durante la primera semana aún tenía sus reservar con todos ellos, pero ya pasados unos diez días, es que su timidez se evaporó como un cubo de hielo en pleno verano. Seguía sin entender como es que Shirohime y Berry tenían una memoria digna de un pez, como la extraña muletilla de Kelvin, pero poco a poco fue llevándose mejor con cada uno, además de encontrar puntos en común para poder tener la mejor relación posible. Además, ayudaba que tanto Don Panda como el capitán hacían lo mejor posible para que todas las personalidades congeniarán y en este primer viaje tuvieron éxito.
En el ambiente se sentía ya las ansias por llegar a nuestro destino, al menos desde el lado de Dean. No es que estuviera incómodo con sus nuevos compañeros, pero tanto tiempo sobre el mar ya le estaba pasando la cuenta. Desde que comió su Fruta del Diablo es que le tiene un respeto especial a todo lo que tenga que ver con el mar, así que no hizo ninguna imprudencia durante el largo trayecto. - Ya era hora de llegar. Nunca más voy a creer cuando alguien dice que el mundo es pequeño, parece que llevo toda mi vida sobre el barco. - El duro frío del invierno hacía incómodo el salir a los exteriores del barco, pero ya tenía tantas ganas de llegar que estaba dispuesto a sufrir un poco con la baja temperatura con tal de ver la tierra a la vista.
En cuanto ya se podía distinguir el puerto con claridad es que todos tomaron sus posiciones. El albino fue de manera un tanto intuitiva hacia la Mesana, pues ya era una labor recurrente para él en el barco y Kisuke no dudó en enviarlo a esa zona. Esta vez le tocaba la compañía de Berry, por suerte estaría un tanto lejos de la rubia, así que la mink podría concentrarse en su tarea o eso pensaba. - Espero que hayas disfrutado este mes, ahora nos explotarán hasta que seamos el doble de fuertes. - Soltó un pequeño suspiro mientras miraba a la peluda pelinegra - Por lo que dijeron a ti te toca ir con Don Panda y a nosotros con Kisuke, no prometo que cuidaré a la rubia... Después de todo se que estarás tú para consolarla si le pegan muy fuerte. - Le di un ligero codazo tras terminar mi labor y empezar a caminar hacia la salida del barco, pues ya tenía muchas ganas de tocar tierra firme.
Finalmente el viaje terminó y era hora de conocer la isla que espera que sea su hogar durante mucho tiempo, si eso pasaba significaba que los Toros Negros estaban teniendo éxito en su cometido. - Pues a ver que nos tiene preparado el Nuevo Mundo - Tras decir esto comenzó a mirar a todo a su alrededor, buscando algo que le llame la atención de la isla, pues luego del entrenamiento, quería recorrer todo lo que Mogaro tenía que ofrecer para él.
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