21-06-2026, 07:05 PM
Leyenda (Guía de color)
El cornudo amigo del Machete Pernicioso y los malos humos me había dicho que me reuniera con él en su despacho - A saber qué se le ha ocurrido esta vez - pensé, rascándome instintivamente la cicatriz de mi mano izquierda. Caminaba tranquilo por los pasillos del interior de la enorme calavera que coronaba la isla de Hachinosu. Por suerte para mí, se me daba bastante bien pasar desapercibido, así que conseguía evitar que los tipos que me cruzaba me dieran la chapa de diversas maneras (o me pidieran ayuda o consejo con alguna tontería).
No tardé demasiado en llegar junto a la puerta del despacho del horrible miembro del Ouka Shichibukai. Antes de siquiera poder llamar a la puerta, escuché que el amigo estaba manteniendo una conversación con uno de sus ayudantes/sirvientes. No quería yo ser un maleducado que interrumpiera esos asuntos tan importantes que esos dos adultos hombres tenían entre manos, así que me limité a esperar junto a la puerta y escuchar atentamente (con la única intención de enterarme de cuando terminaban para así entrar sin molestar).
Me hubiera gustado tener en ese momento encima algo que poder picar, pero me lo había dejado en mi habitación y tardaría demasiado en ir hasta allí y volver. Las palabras del otro tipo me hicieron mucha gracia, tanta que se me hizo muy difícil no echarme a reir allí mismo. Tras la casi muerte por macheteamiento de aquella pobre alma y de que Ashura le dictara el sorprendentemente amable mensaje que quería enviar, escuché como el otro señor se acercaba velozmente a la puerta. Aproveché la apertura de esta, así como el movimiento del tipo, para entrar completamente desapercibido, y una vez allí me senté en una de las baldas más altas de la estantería más cercana a la puerta.
- Entonces, el temido señor de Hachinosu está conforme con el torneo de dominó que se va a organizar en el Refugio Pirata para los mayores de entre setenta y dos y ochenta y siete años? IS IS IS IS IS - pregunté, observando como Ashura miraba por la ventana y como hablaba solo. Aunque conociéndole, seguramente hablara con ese Machete Pernicioso suyo - Aquí estoy porque he venido, porque he venido aquí estoy. ¿Qué es lo que quería usted, buen señor? - pregunté, bajando de un salto desde mi posición actual, cayendo sobre la pila de papeles de la mesa - Espero que no sea nada raro, la verdad.
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