20-06-2026, 06:45 PM
Todo se sucedía a una velocidad pasmosa, pudiendo apenas reaccionar al acalorado combate que se estaba desarrollando tras nosotros, a la llegada de más agentes de seguridad o a los gritos del resto de presos del nivel 4 que, aferrados a los barrotes de sus celdas, observaban con atención lo que estaba ocurriendo; sus ojos brillaban, fantaseando con la posibilidad de que alguien les ayudase a escapar de aquel infierno. La alarma seguía sonando.
Pero todo aquello se vió opacado por una sola cosa.
Mientras conversaba con Triana, me percaté de la presencia de un extraño ser, un humano a medio camino de caracol que parecía conocer a Yojimbo y que buscaba también liberarle de aquellas molestas cadenas que le mantenían aún preso. Su aspecto me horrorizaba, y su forma de hablar hacía que no pudiese concentrarme en otra cosa que no fuese en ese extraordinario ser, en la peor acepción posible de la palabra.
— ¿Quied ze zupode…? Cof, cof —aclaré mi garganta, extrañado por el tono que de forma inconsciente había adoptado— Osea ¿Quién se supone que eres tú, marichocho?
Incapaz de pronunciar de forma correcta hasta la más fácil de las palabras, el ser caracol comenzó a babear el cuerpo del capitán con la “excusa” de liberarle. Brazos y piernas, el inenarrable ser babeo cada centímetro de la oscura piel del lunarian, generando en mí envidia y asco por partes iguales.
— En fin tía, te tengo que colgar —dije intentando concentrarme de nuevo en la conversación con Triana. Lleno de curiosidad, extendí mi brazo y pase uno de mis dedos por el babeado brazo de Yojimbo. Aproximé la extraña sustancia a mi nariz, manipulándola entre mis dedos índice y pulgar. Apestaba, pero su textura era sedosa y untuosa— están pasando mogollón de cosas raras. Un chico caracol está chupándole el cuerpo a Yojimbo…y está empezando a no desagradarme.
De pronto, un sonoro grito de Yojimbo padre se superpuso al escándalo general. Colgué rápidamente y guardé el Denden Mushi. Al mirar tras de mí, vi como el gran lunarian lanzaba con fuerza al tipo escorpión contra una de las paredes de la prisión. Como si de un relámpago se tratase, las grietas del muro se expandieron por la piedra rápidamente.
Me volví a girar hacia Yojimbo, que forcejeaba para liberarse de las cadenas con la ayuda de la baba del tipo caracol. Yojimbo había recuperado parte de ese brillo tan característico suyo, de esa rareza que resultaba entrañable y atraía a los de su alrededor. Volví a pasar mi mano por su brazo babeado, recogí un poco de la baba y la unté en mi antebrazo, quedando maravillado con el grado de hidratación y brillo que había alcanzado mi piel.
— Este bicho es una mina de oro —le miré de reojo y aclaré la garganta—. Te propongo una idea de negocio. EVIDENTEMENTE yo seré la imagen de la marca, pero…
De nuevo, el grito de Yojimbo padre me arrancó de mi ensimismamiento. Salí rápidamente de la celda del capitán, flexioné las piernas y salté con fuerza para capturar el manojo de llaves que este había lanzado. Aterricé con la elegancia propia de mi categoría y comencé a juguetear con las llaves entre mis manos mientras miraba a mi alrededor; sentía la penetrante mirada de los cautivos sobre mi, atentos a cada centímetro de mi piel.
— Ay, no me miréis así marichochos —clavé la punta de una de mis botas en el suelo, describiendo círculos tímidamente— A mi no me gusta ser el centro de atención…¡JA! ¡¿A QUIÉN QUIERO ENGAÑAR?! —elevé mi mentón, adoptando una pose altiva. Aproximé la palma de mi mano diestra y tapé mi boca boca, extendiendo el dedo meñique en un gesto de supremacía— UUUUUUUUHUHUHUHU ¡ROGAD POR VUESTRAS VIDAS, PANDA DE FEOS DESARRAPADOS!
Tosí y volví a mirar a Yojimbo, dedicándole una larga mirada cómplice.
— Es broma, es broma, se me ha subido el poder a la cabeza —abrí la anilla que unía el manojo de llaves, extraje un par y se las lancé al capitán—. Dividamos esfuerzos, yo voy por este flanco.
Y comencé a correr por uno de los flancos que bordeaba el enorme caldero hirviente. Mientras me aproximaba a una de las celdas, atestada de sudorosos y apestosos presos, activé mi haki de observación para extender mi control sobre la zona. Consciente de la enorme cantidad de cámaras que estaban registrando cada instante de nuestra actuación y de que era cuestión de tiempo de que la sala se llenase cada vez más y más de guardias, teníamos que trabajar rápido, de forma eficaz y sobre todo, con carisma y elegancia.
INFO
![[Imagen: rvCfBMF.png]](https://imgur.com/rvCfBMF.png)
