19-06-2026, 11:06 PM
Pude mantener a línea las intenciones de aquellos hombres que habían decidido atentar contra nuestras vidas, mis flechas fueron asertivas y ninguna dio lugar a qué hubiese una pronta recuperación, y con la fuerza que ejercí en mis proyectiles quizás… sean capaces de volver a blandir una espada.
Mis manos temblaban sobre el arco tras dejar ir un suspiro de relajación, mi cuerpo comenzaba a sentir los estragos de la pelea, el dolor de las heridas, y pensé que quizás todo estaba controlado pero mi atención estuvo más en la situación que nos rodeaba que fuera mis posibilidades no pensé que Hiruzen fuese a flaquear pese a su experiencia, me preocupé al verlo soportar el impacto de las espadas enemigas que la imposición de su propia fuerza. Fue entonces que escuché murmurante las palabras de Akane que suplicaban por mi ayudo, lo pidió una vez y a la segunda alzó la voz con desespero por lo que me tensé de nuevo entrando en el choque de ideas. No esperaba verla con un rostro empapado de lágrimas y aflicción sumado el cargo de arrepentimiento por haber sucumbido a su orgullo en lugar de acompañar la pelea junto a su compañero.
Apunté el arco de nuevo pero esta vez a los que tenían acorralado a Hiruzen, estaba a punto de lanzar mis flechas cuando Akane gritaba por última vez que salvara a Hiruzen pero el cambio de escenario fue tan repentino que ya un severo ataque dio contra el cuerpo de aquel Wano que intentó retenerlos lo más que pudo sus fuerzas y que por su edad le ha cobrado el infortunio. —--¡NO!—- grité sorprendida viendo como el amable señor caía tendido en el suelo con una herida grave en su torso, me quedé helada ante el desangro que comenzó a manchar el suelo, di unos cuantos pasos hacia adelante, unos seis metros a decir verdad, para detenerme ante el movimiento de acción de Akane.
Akane ahora se enfrentó en impulso, siendo tan ágil como podía pero en ese momento no había más que hacer porque ahora el espadachín con gran habilidad hizo que las intenciones de Akane se vieran irracionales y por eso muy predecibles terminando ahora con una herida igual que las de su colega, y aunque ahora herida su prioridad se convirtió en aflicción por querer detener la sangre de Hiruzen en lugar del de ella.
“Quedas tu” dijo en tono ambiguo aquel verdugo que no le importaba tener a un lado aquellas dos personas que pendían de un hilo sus vidas, y fue entonces que cuestionó mis acciones con una información que me sorprendió tanto que mis sentidos flaquearon ante el bombardeo de emociones. ¿Ellos eran genocidas?, pero parecen ser buenas personas, parecen ser dos amables artistas que me dieron una cálida bienvenida a tocar junto a ellos las mejores de nuestras melodías.
—-- No me interesa conocer su pasado… —- Dije mientras apuntaba mi arco de nuevo, mis manos temblaban al mismo tiempo que gruesas lágrimas caían por mis mejillas ante el desconcierto de mis emociones, no sabía que pensar ahora. —-- No me interesa en lo más mínimo… —- Lo cierto es que sentía que me estaba mintiendo al no querer dejar ir aquella fachada con la que los había conocido pero deseo creer con todas mis fuerzas que son las personas que llegué a conocer como talentosos músicos.
—-- ¡La venganza solo trae más desgracia! —- Aunque lo dije en voz alta, aunque hablaba con él, realmente… ¿A quién iban dirigidas mis palabras?, solo sé que en ese momento disparé con consecuencia dos flechas que iban directo hacia los dos últimos espadachines, a quien me recriminaba por involucrarme y al último que solo era expectante pero estaba ahí como cómplice, a ambos les disparé en las manos para que de alguna manera, nunca más… volvieran a tener la capacidad de tomar una herramienta noble para fines ruines.
Mis manos temblaban sobre el arco tras dejar ir un suspiro de relajación, mi cuerpo comenzaba a sentir los estragos de la pelea, el dolor de las heridas, y pensé que quizás todo estaba controlado pero mi atención estuvo más en la situación que nos rodeaba que fuera mis posibilidades no pensé que Hiruzen fuese a flaquear pese a su experiencia, me preocupé al verlo soportar el impacto de las espadas enemigas que la imposición de su propia fuerza. Fue entonces que escuché murmurante las palabras de Akane que suplicaban por mi ayudo, lo pidió una vez y a la segunda alzó la voz con desespero por lo que me tensé de nuevo entrando en el choque de ideas. No esperaba verla con un rostro empapado de lágrimas y aflicción sumado el cargo de arrepentimiento por haber sucumbido a su orgullo en lugar de acompañar la pelea junto a su compañero.
Apunté el arco de nuevo pero esta vez a los que tenían acorralado a Hiruzen, estaba a punto de lanzar mis flechas cuando Akane gritaba por última vez que salvara a Hiruzen pero el cambio de escenario fue tan repentino que ya un severo ataque dio contra el cuerpo de aquel Wano que intentó retenerlos lo más que pudo sus fuerzas y que por su edad le ha cobrado el infortunio. —--¡NO!—- grité sorprendida viendo como el amable señor caía tendido en el suelo con una herida grave en su torso, me quedé helada ante el desangro que comenzó a manchar el suelo, di unos cuantos pasos hacia adelante, unos seis metros a decir verdad, para detenerme ante el movimiento de acción de Akane.
Akane ahora se enfrentó en impulso, siendo tan ágil como podía pero en ese momento no había más que hacer porque ahora el espadachín con gran habilidad hizo que las intenciones de Akane se vieran irracionales y por eso muy predecibles terminando ahora con una herida igual que las de su colega, y aunque ahora herida su prioridad se convirtió en aflicción por querer detener la sangre de Hiruzen en lugar del de ella.
“Quedas tu” dijo en tono ambiguo aquel verdugo que no le importaba tener a un lado aquellas dos personas que pendían de un hilo sus vidas, y fue entonces que cuestionó mis acciones con una información que me sorprendió tanto que mis sentidos flaquearon ante el bombardeo de emociones. ¿Ellos eran genocidas?, pero parecen ser buenas personas, parecen ser dos amables artistas que me dieron una cálida bienvenida a tocar junto a ellos las mejores de nuestras melodías.
—-- No me interesa conocer su pasado… —- Dije mientras apuntaba mi arco de nuevo, mis manos temblaban al mismo tiempo que gruesas lágrimas caían por mis mejillas ante el desconcierto de mis emociones, no sabía que pensar ahora. —-- No me interesa en lo más mínimo… —- Lo cierto es que sentía que me estaba mintiendo al no querer dejar ir aquella fachada con la que los había conocido pero deseo creer con todas mis fuerzas que son las personas que llegué a conocer como talentosos músicos.
—-- ¡La venganza solo trae más desgracia! —- Aunque lo dije en voz alta, aunque hablaba con él, realmente… ¿A quién iban dirigidas mis palabras?, solo sé que en ese momento disparé con consecuencia dos flechas que iban directo hacia los dos últimos espadachines, a quien me recriminaba por involucrarme y al último que solo era expectante pero estaba ahí como cómplice, a ambos les disparé en las manos para que de alguna manera, nunca más… volvieran a tener la capacidad de tomar una herramienta noble para fines ruines.
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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