13-06-2026, 06:49 PM
La recepción a su presentación fue mejor de lo esperado, pues nadie se espantó ni dijo nada por su notorio silencio cuando vio a las dos personas con apariencia animal. Aunque nuevamente se sorprendió cuando vio que una conocida rubia también irrumpió en el lugar y como siempre montando un espectáculo que era digno de cualquier monarquía, era una lástima que por ahora su única fiel seguidora fuera su simpática serpiente, sinceramente aún no decidía si aquel animal le caía mejor que la propia Shirohime, pues como se decía en su familia, le sale hasta en la sopa.
- Y yo que pensaba que uniéndome a los Toros Negros me iba a librar de tus discursos... Acostúmbrense a eso, que es exagerada hasta para ir al baño. - Dijo mientras soltaba un suspiro, pues todo parecía indicar que ahora viajarían a todos lados juntos, eso significa que tendrá que trabajar su paciencia. Lo único positivo es que parecía no recordarlo, así que seguramente el ridículo apodo que le puso cuando se conocieron pasará a mejor vida, porque si fuera por él, aquello nunca pasó.
Hoy era el día de las sorpresas pues junto a las dos personas con aspecto de animal que creía haber leído en algún libro de naturaleza que se denominaban como Minks, conoció a un gigante. Ya había visto a un par antes, pero no deja de ser sorprendente ver a alguien que mide más que algunas edificaciones.
Luego de aquello tuvo espacio para poder responder al líder de la agrupación. - Mi camino de la espada no es muy sofisticado ni va con el honor ni esas cosas, yo con tal de poder vivir y ayudar a la causa estoy conforme. - Algunos espadachines que conoció en el pasado se la pasaban dando discursos sobre el honor y el cómo deber ser un espadachín, algo que no conecta en nada con el albino, quien simplemente aprendió a tomar a un arma para defenderse y sobrevivir.
En el discurso de Kisuke, quien dejó claro que a pesar de no conocernos de nada, este grupo comenzará a actuar como una familia. Sin duda le costará acostumbrarse a eso, como bien dijo el capitán la confianza entre nosotros no se dará de la noche a la mañana, al final
Lo que le llamó la atención fue el énfasis que puso en hacernos a todos más fuertes, algo que era completamente necesario, pues ya en el South Blue encontraba rivales con los que no podía lidiar, así que debía dar un salto en sus capacidades si es que quería ser de utilidad, ya que una de las cosas que más detestaba desde que lucha por la causa es el hecho de sentirse inútil e impotente, es algo con lo que tendrá que lidiar y algo que lo motivará a entrenar y a hacerse fuerte, tanto como para poder dar caza a los peces gordos del gobierno, no descansará hasta que eso ocurra.
Miro en silencio el intercambio de palabras y extraño coqueteo entre la rubia y la chica de pelo negro, pero saltó un poco de nerviosismo cuando todos mencionaron los den den mushi, pues ya tenía en consideración comprar algunos, pero siempre aparecía algo más importante y nunca lo hacía, ahora vienen las consecuencias por su tacañería. - Ehm... Si claro... resulta que... No tengo un den den mushi... - Levantó su índice derecho para dar a entender que tenía la solución perfecta - Prometo que saliendo de aquí compraré uno o los que hagan falta, no es que sea tacaño ni pobre... quizá si un poco pobre... pero ya tendré uno. - La verdad es que ya iba siendo hora de que consiga los aditamentos necesarios para su viaje, más ahora que va a emprender rumbo en un grupo que estará expuesto ante el peligro real de manera constante. - Entendido, entonces a partir de ahora te llamaré Don Panda Mariscal. - Impactó su puño contra su palma, como si hubiera descubierto el mejor apodo de su vida.
Con todos reunidos, había una pregunta que no podía esperar, es algo que lleva queriendo preguntar desde que puso un pie en ese despacho, así que apuntó a la chica de pelo negro y no vaciló en su pregunta - Él es un panda, entonces ¿tú eres una zorra? - Al momento en que las palabras salieron de su boca se dio cuenta de lo malinterpretable que fue su cuestionamiento. Y por eso amigos, no hay que decir lo primero que se viene a la mente.
- Y yo que pensaba que uniéndome a los Toros Negros me iba a librar de tus discursos... Acostúmbrense a eso, que es exagerada hasta para ir al baño. - Dijo mientras soltaba un suspiro, pues todo parecía indicar que ahora viajarían a todos lados juntos, eso significa que tendrá que trabajar su paciencia. Lo único positivo es que parecía no recordarlo, así que seguramente el ridículo apodo que le puso cuando se conocieron pasará a mejor vida, porque si fuera por él, aquello nunca pasó.
Hoy era el día de las sorpresas pues junto a las dos personas con aspecto de animal que creía haber leído en algún libro de naturaleza que se denominaban como Minks, conoció a un gigante. Ya había visto a un par antes, pero no deja de ser sorprendente ver a alguien que mide más que algunas edificaciones.
Luego de aquello tuvo espacio para poder responder al líder de la agrupación. - Mi camino de la espada no es muy sofisticado ni va con el honor ni esas cosas, yo con tal de poder vivir y ayudar a la causa estoy conforme. - Algunos espadachines que conoció en el pasado se la pasaban dando discursos sobre el honor y el cómo deber ser un espadachín, algo que no conecta en nada con el albino, quien simplemente aprendió a tomar a un arma para defenderse y sobrevivir.
En el discurso de Kisuke, quien dejó claro que a pesar de no conocernos de nada, este grupo comenzará a actuar como una familia. Sin duda le costará acostumbrarse a eso, como bien dijo el capitán la confianza entre nosotros no se dará de la noche a la mañana, al final
Lo que le llamó la atención fue el énfasis que puso en hacernos a todos más fuertes, algo que era completamente necesario, pues ya en el South Blue encontraba rivales con los que no podía lidiar, así que debía dar un salto en sus capacidades si es que quería ser de utilidad, ya que una de las cosas que más detestaba desde que lucha por la causa es el hecho de sentirse inútil e impotente, es algo con lo que tendrá que lidiar y algo que lo motivará a entrenar y a hacerse fuerte, tanto como para poder dar caza a los peces gordos del gobierno, no descansará hasta que eso ocurra.
Miro en silencio el intercambio de palabras y extraño coqueteo entre la rubia y la chica de pelo negro, pero saltó un poco de nerviosismo cuando todos mencionaron los den den mushi, pues ya tenía en consideración comprar algunos, pero siempre aparecía algo más importante y nunca lo hacía, ahora vienen las consecuencias por su tacañería. - Ehm... Si claro... resulta que... No tengo un den den mushi... - Levantó su índice derecho para dar a entender que tenía la solución perfecta - Prometo que saliendo de aquí compraré uno o los que hagan falta, no es que sea tacaño ni pobre... quizá si un poco pobre... pero ya tendré uno. - La verdad es que ya iba siendo hora de que consiga los aditamentos necesarios para su viaje, más ahora que va a emprender rumbo en un grupo que estará expuesto ante el peligro real de manera constante. - Entendido, entonces a partir de ahora te llamaré Don Panda Mariscal. - Impactó su puño contra su palma, como si hubiera descubierto el mejor apodo de su vida.
Con todos reunidos, había una pregunta que no podía esperar, es algo que lleva queriendo preguntar desde que puso un pie en ese despacho, así que apuntó a la chica de pelo negro y no vaciló en su pregunta - Él es un panda, entonces ¿tú eres una zorra? - Al momento en que las palabras salieron de su boca se dio cuenta de lo malinterpretable que fue su cuestionamiento. Y por eso amigos, no hay que decir lo primero que se viene a la mente.
Resumen
Karmas
