13-06-2026, 03:54 AM
El niño se levantó, es bastante emocionado aquel día, el día anterior había estado lleno de estímulos, había visto lo más brutal de su vida, alguna de las personas más famosas del mundo (aún que eso se la pelaba un poco) y a la vez algunas de las personas más fuertes del mundo (eso sí que le llamó la atención) de hecho, lo que había visto había sido tan épico, que el niño estaría jugando con un bol en la cabeza y un cigarro que le robó a algún random pues ahí había mucho deportista pero también mucho fumador. El niño, jugaba con el cigarro en boca y su col en la cabeza a ser el mano derecha de la revolución arrancándole la cabeza repetidas veces con su mano en forma de garra a un muñeco de paja de entrenamiento que se había traído de quien sabía dónde.
El niño empezó su espectáculo así (lo escribiré como él se lo vivió):
El gran hombre fumador de gorrito verde y blanco daría unos pasos presentando a los comandantes comandantes de su respetado y glorificado ejército.
(Una patata, representaría al dorado Gol D. Ick, una bolita de barro representaba al cerdito, un cigarro representaba a kageyama…así sucesivamente, representado cada objeto un comandante)
~~Pero antes…ajá. hay algo que debemos resolver
La voz aguda del niño se convirtió en una gruesa voz la cual era capaz de hacer temblar los 7 mares(mentira solo forzaba la voz tratando de parecer un hombre pero parecía más una lesbiana).
~~el camarada porco me ha dicho que hay un traidor en nuestras filas…ajá.
El gran mano derecha de la revolución observó al traidor (muñeco de paja de entrenamiento) y elevó sus pies desafiando las leyes d ela gravedad (saltó) , colocando sus dedos de la mano en tres secciones, pulgar solo, índice y corazón juntos y meñique y anular juntos. Creando así una especie de garra con la que atacaría a aquel muñeco de paga de un solo movimiento arrancándole la cabeza (el niño por tratar de imitar se hizo daño en la mano pues no tenía ni idea de cómo hacerlo y realmente arrancó la cabeza del muñeco de un tirón con mal agarre)
Decapitandolo para así correr hacia uno de los comandantes (representado por un mechero) y utilizarlo para encender el cigarro. El grandioso revolucionario metió la cabeza del traidor (el muñeco de paja) en una bolsa y se encendió su cigarro. Le dio una suave calada y…
~Cof! Cof! Cof!~
Empezó a toser, tosió tosió y tosió pasando así a mirar el cigarro con asco mientras sacaba humo de su boca pues el sabor había sido horripilante para el infante, no entendía cómo podían los adultos fumar eso…pero los tipos más fuertes que conocía lo hacían…padre no lo hacía pero…padre era un tirillas comparado con los guerreros que estaba viendo estos días en baltigo.
(Jmmm…fumaran por que el sabor es asqueroso y es una prueba de que son capaces de soportarlo sin poner caras?)
Pensó el niño, iba a darle otra calada pero entonces su atención se fue directa hacia un conejo que hablaba, le encantaban los minks, el primer día que le vio, o los primeros días le desagradó mucho…pero quizá era por que estaba nervioso…si lo mirabas bien, era un animalito, Kasui era muy amigo de los animales. Le encantaban, y los minks eran humanos que hablaban. Su hermano mayor tenía alas negras y no era un pájaro así que…no podían sorprenderle los animales humanoides. Más, por su conexión con la naturaleza, si le agradaban…si lo ves de cierta forma son peluches gigantes, a quien no le gustaría que el gato hable? O ser amigo de un tigre o un conejo que habla. O un panda (su animal favorito) en fin, no podía ser tan malo. Eso lo llevó a analizarlo junto a sus palabras, el niño estaba de buenas pues estaba jugando a ser el hombre más fuerte de la faz de la tierra (para él), por ello lo miro más detenidamente y se percató del movimiento de su colita, eso lo hipnotizo totalmente, el niño dejó salir una leve risita, pero parecía que se fuera a ahogar.
~~Inki, inki, Inki~
El niño se río un poco y pasó a prestar atención en sus palabras, capaz no eran tan de loquito como parecían, y el tipo por lo menos se le veía consciente de o confiado en lo que decía. A él, a veces le gustaría saber hablar así con la gente y no tener preocupaciones, pero hasta que se demuestre lo contrario todos son posibles agresores. Eso le recordo a, como si de un conductor se tratase, mirar hacia todas las direcciones, haciendo un breve análisis no fuera que alguien lo estuviera acechando, seguidamente siguió observando al conejito.
Lo que decía tenía sentido, el no tenía una vida traumática, pero no le gustaban las cosas y hacía algo por cambiarlo…realmente, era algo muy respetable. De hecho, le recordó más a él que otros revolucionarios pues el…está ahí solo por supervivencia, la vida da muchas vueltas y acabó ahí pero…ni si quiera es consciente aún de lo podrido que está el mundo. Es más, ni si quiera es conciente de que no alberga un mal corazón o un corazón vacío, solo no conoce nada sobre emociones, eso hace que le sea difícil entender el mundo en el que le rodea y sacarlo de esa idea de un mundo de asesinatos y supervivencia…aún que…tristemente, tampoco estaba tan alejado del mundo real.
Por lo tanto, el niño solo lo miro, inclinando un poco su cabeza de manera curiosa sin quitarse su bol de la cabeza y manteniendo en la mano el cigarro que se consumía solo mientras el infante observaba aquel soetch tan curioso que se estaba marcando el conejito, el niño, estaba mirándolo totalmente concentrado, como cualquier niño viendo la televisión, pero este tipo de cosas era su entretenimiento. Por ello, el niño se quedaría con sus “juguetes” en la mano, viendo la “obra” , prácticamente tenía la boquita abierta de la empanada que llevaba.
El niño empezó su espectáculo así (lo escribiré como él se lo vivió):
El gran hombre fumador de gorrito verde y blanco daría unos pasos presentando a los comandantes comandantes de su respetado y glorificado ejército.
(Una patata, representaría al dorado Gol D. Ick, una bolita de barro representaba al cerdito, un cigarro representaba a kageyama…así sucesivamente, representado cada objeto un comandante)
~~Pero antes…ajá. hay algo que debemos resolver
La voz aguda del niño se convirtió en una gruesa voz la cual era capaz de hacer temblar los 7 mares(mentira solo forzaba la voz tratando de parecer un hombre pero parecía más una lesbiana).
~~el camarada porco me ha dicho que hay un traidor en nuestras filas…ajá.
El gran mano derecha de la revolución observó al traidor (muñeco de paja de entrenamiento) y elevó sus pies desafiando las leyes d ela gravedad (saltó) , colocando sus dedos de la mano en tres secciones, pulgar solo, índice y corazón juntos y meñique y anular juntos. Creando así una especie de garra con la que atacaría a aquel muñeco de paga de un solo movimiento arrancándole la cabeza (el niño por tratar de imitar se hizo daño en la mano pues no tenía ni idea de cómo hacerlo y realmente arrancó la cabeza del muñeco de un tirón con mal agarre)
Decapitandolo para así correr hacia uno de los comandantes (representado por un mechero) y utilizarlo para encender el cigarro. El grandioso revolucionario metió la cabeza del traidor (el muñeco de paja) en una bolsa y se encendió su cigarro. Le dio una suave calada y…
~Cof! Cof! Cof!~
Empezó a toser, tosió tosió y tosió pasando así a mirar el cigarro con asco mientras sacaba humo de su boca pues el sabor había sido horripilante para el infante, no entendía cómo podían los adultos fumar eso…pero los tipos más fuertes que conocía lo hacían…padre no lo hacía pero…padre era un tirillas comparado con los guerreros que estaba viendo estos días en baltigo.
(Jmmm…fumaran por que el sabor es asqueroso y es una prueba de que son capaces de soportarlo sin poner caras?)
Pensó el niño, iba a darle otra calada pero entonces su atención se fue directa hacia un conejo que hablaba, le encantaban los minks, el primer día que le vio, o los primeros días le desagradó mucho…pero quizá era por que estaba nervioso…si lo mirabas bien, era un animalito, Kasui era muy amigo de los animales. Le encantaban, y los minks eran humanos que hablaban. Su hermano mayor tenía alas negras y no era un pájaro así que…no podían sorprenderle los animales humanoides. Más, por su conexión con la naturaleza, si le agradaban…si lo ves de cierta forma son peluches gigantes, a quien no le gustaría que el gato hable? O ser amigo de un tigre o un conejo que habla. O un panda (su animal favorito) en fin, no podía ser tan malo. Eso lo llevó a analizarlo junto a sus palabras, el niño estaba de buenas pues estaba jugando a ser el hombre más fuerte de la faz de la tierra (para él), por ello lo miro más detenidamente y se percató del movimiento de su colita, eso lo hipnotizo totalmente, el niño dejó salir una leve risita, pero parecía que se fuera a ahogar.
~~Inki, inki, Inki~
El niño se río un poco y pasó a prestar atención en sus palabras, capaz no eran tan de loquito como parecían, y el tipo por lo menos se le veía consciente de o confiado en lo que decía. A él, a veces le gustaría saber hablar así con la gente y no tener preocupaciones, pero hasta que se demuestre lo contrario todos son posibles agresores. Eso le recordo a, como si de un conductor se tratase, mirar hacia todas las direcciones, haciendo un breve análisis no fuera que alguien lo estuviera acechando, seguidamente siguió observando al conejito.
Lo que decía tenía sentido, el no tenía una vida traumática, pero no le gustaban las cosas y hacía algo por cambiarlo…realmente, era algo muy respetable. De hecho, le recordó más a él que otros revolucionarios pues el…está ahí solo por supervivencia, la vida da muchas vueltas y acabó ahí pero…ni si quiera es consciente aún de lo podrido que está el mundo. Es más, ni si quiera es conciente de que no alberga un mal corazón o un corazón vacío, solo no conoce nada sobre emociones, eso hace que le sea difícil entender el mundo en el que le rodea y sacarlo de esa idea de un mundo de asesinatos y supervivencia…aún que…tristemente, tampoco estaba tan alejado del mundo real.
Por lo tanto, el niño solo lo miro, inclinando un poco su cabeza de manera curiosa sin quitarse su bol de la cabeza y manteniendo en la mano el cigarro que se consumía solo mientras el infante observaba aquel soetch tan curioso que se estaba marcando el conejito, el niño, estaba mirándolo totalmente concentrado, como cualquier niño viendo la televisión, pero este tipo de cosas era su entretenimiento. Por ello, el niño se quedaría con sus “juguetes” en la mano, viendo la “obra” , prácticamente tenía la boquita abierta de la empanada que llevaba.
resumen
Karmas
Aclaracion
