12-06-2026, 03:58 PM
(Última modificación: 12-06-2026, 07:59 PM por Kasui.
Razón: Sin querer metí algo de el otro texto ya que lo usé para poner los spoilers (estoy des del móvil estos días)
)
El infante lo habría logrado, había impactado. No le había hecho nada de daño pero lo había alcanzado por sorpresa, a un hombre como el…instantáneamente lo pensó, si alguien de su nivel, prácticamente una leyenda Víva, un mariscal, un ejemplo para el resto de revolucionarios no había visto venir su ataque…la gente de su mar lo iba a tener muy complicado con el, aquello despertó cierta llamita en su pecho, cierta fuerza de voluntad. Des de que había salido de aquella reunión notaba que su voluntad estaba encendida en fuego…¿quizá por ello se sentía más fuerte que nunca? ¿Acaso gente externa le estaba empezando a servir de motivación? A decir verdad todo esto era demasiado trato social para el joven, no estaba entendiendo mucho pero de momento no le desagradaba tanto.
El niño, vio que el mariscal había contemplado bien sus intenciones, al parecer ambos salíamos ganando, yo entrenaba con uno de los seres más fuertes que había visto nunca y él entrenaba a un pececito de los blues lleno de talento.
Para cuando el oso le había dicho aquello, el niño ya lo estaba analizándo, de hecho ya había visto su cicatriz, pero no esperaba que le diera pie y invitación a usarla en su favor. El niño asintió con la cabeza y se movilizó nuevamente hacia el oso, con su mano izquierda en el mango de su mangual este dirigió un movimiento descendiente hacia sus pies, en el último momento, justo antes de llegar, aprovechó su pie izquierdo para que al dar un paso este fuera a la derecha, un tranco distanciado de la anchura de su hombro derecho, esto lo haría para coger impulso con otro paso de su pie derecho el cual lo colocaría y de frente tras acompañarlo con un movimiento de cadera, movimiento el cual, aprovecharía la rotación de sí mismo para llevar aquel mangual hacía el ojo del hombre panda, ojo el cual tenía una cicatriz y podía ser el punto débil al que se refería. Conocía de alguno que era débil en sus cicatrices pues dicen que las cicatrices son 3 veces más sensibles que la piel normal. ¿Era verdad? Ni idea. Pero probaría la teoría, de todas formas parecía que el mariscal estaba dispuesto a recibir golpes, de todas formas no le iba a hacer mucho daño.
A todo esto el niño no nombraría una sola palabra, le daba mucha vergüenza, más sabiendo que lo primero que iba a decir era un insulto y no quería ser desagradecido y insultar a su superior cuando este le está dejando entrenar con él a pesar de la diferencia de capacidades.
El niño, vio que el mariscal había contemplado bien sus intenciones, al parecer ambos salíamos ganando, yo entrenaba con uno de los seres más fuertes que había visto nunca y él entrenaba a un pececito de los blues lleno de talento.
Para cuando el oso le había dicho aquello, el niño ya lo estaba analizándo, de hecho ya había visto su cicatriz, pero no esperaba que le diera pie y invitación a usarla en su favor. El niño asintió con la cabeza y se movilizó nuevamente hacia el oso, con su mano izquierda en el mango de su mangual este dirigió un movimiento descendiente hacia sus pies, en el último momento, justo antes de llegar, aprovechó su pie izquierdo para que al dar un paso este fuera a la derecha, un tranco distanciado de la anchura de su hombro derecho, esto lo haría para coger impulso con otro paso de su pie derecho el cual lo colocaría y de frente tras acompañarlo con un movimiento de cadera, movimiento el cual, aprovecharía la rotación de sí mismo para llevar aquel mangual hacía el ojo del hombre panda, ojo el cual tenía una cicatriz y podía ser el punto débil al que se refería. Conocía de alguno que era débil en sus cicatrices pues dicen que las cicatrices son 3 veces más sensibles que la piel normal. ¿Era verdad? Ni idea. Pero probaría la teoría, de todas formas parecía que el mariscal estaba dispuesto a recibir golpes, de todas formas no le iba a hacer mucho daño.
A todo esto el niño no nombraría una sola palabra, le daba mucha vergüenza, más sabiendo que lo primero que iba a decir era un insulto y no quería ser desagradecido y insultar a su superior cuando este le está dejando entrenar con él a pesar de la diferencia de capacidades.
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