12-06-2026, 06:43 AM
La alcolemia es algo que no se debe tomar a la ligera. Yo me consideraba experto en ella, al vivir y crecer en un mundo donde sobrevivir al licor es un requisito indispensable. La prestidigitación para hacer creer a otros que estas acompañandolos en su momento de disfrute me tomó por sorpresa. Pero para que lo tengan en claro la situación ocurrió algo así:
Las canciones acompañadas de aquel piano de baja calidad. Sonaba limpio pero no tenía un porte elegante. Un chico lo toca repitiendo ciertas notas con rapidez y ritmo. Evocando a las personas a ponerse de pie de sus sillas, su talento destacaba a pesar de estar acompañado de otros músicos que casualmente estaban para dar ritmo con charrascas e instrumentos de viento o cuerdas. Pescadores y diversos hombres que trabajaban para hacer el bien de sus familias estaban despilfarrando su dinero en mujerzuelas e infidelidades.
Una canción entretenida, pero que no parece decir nada relevante. Una banda conformada por hombres prietos con un corte de cabello bien afeitado. Sinceramente no entendía como una canción que habla sobre Vacas pudo hacer que todos se pusieran de pie. Antes de que pudiéramos percatarnos incluso yo me había puesto de pie para darme un disfrute de una pieza. Bailando con una chica que era bastante alta, pero no me llegaba ni al pecho. Teniendo presente que mido más de dos metros estaba más que claro que eso era un cumplido. Me hizo soltar mi jarra un instante para moverme por la pista.
Algo extraño se sentía pues seguía el ritmo pero me sentía como un muñeco torpe para bailar. No estaba del todo seguro al hacerlo y en un momento como este lloraba porque las lecciones de bailes de Seraphine para mí eran fundamentales. Las risas fueron muchas, pues el ritmo escuchaba unas voces pero sin necesidad de prestar atención a lo que dicen. Tener que moverte como si estuvieras marchando siguiendo un compás enérgico. No sabías cuando una canción terminaba cuando cambia de letra y me daba mucha risa estar en este ambiente tan alegre y carente de profundidad emocional.
Una conversación sin propósito, Preguntarme cosas como si es mi primera vez bailando, o si alguna vez había salido con una chica isla centurea. Ese tipo de cosas que con la movida y fuerte de la música una sonrisa era la única respuesta habilitada. Yo solo dejandome fluir por el lugar sentía que era el bailarín que todos miraban entre risas, algunas ríen conmigo, otras de mi. No soy el payaso de nadie pero admito que la bebida me ha relajado mucho más de lo que esperaba. La pieza suena y suena hasta que siento que mis batatas comienzan a arder. Los musicos sin sentido pasaron a cantar de un perro que baila y yo no estoy seguro si habla de un Mink canino o si es de una mascota bailarina. Di un sorbo luego de llegar de bailar, pude notar que la sonrisa de la chica que me acompaña se cambiaba, se volvía seria, unos gestos de pidiendo gente acercarse.
Debe estar pidiendo ayuda para mi al verme mareado. No, no lo está haciendo pues lo último que recuerdo es que me pusieron una bolsa negra en la cabeza. Mi cuerpo se desplomó y perdí el sentido de ubicación. Aunque mi piel me hubiera mandado señales concretas del viaje que me hicieron no podía dar respuesta.
La resaca vino a mi de golpe ante una sensación de meneito. Meneito que era de mi “cama". Las camas voladoras siempre son un síntoma de la borrachera, pero yo no estaba en ninguna cama voladora, era otra cosa. Creo que me intoxicaron en el momento y la verdad el dolor de cabeza que siento no es más que otra consecuencia de mi falta de orientación de la alcolemia. quiero seguir acostado, el suelo es muy cómodo, pero siento que tiran de mi brazo múltiples veces.
Un olor me hizo sentir más relajado, había sentido un olor de humedad hace un rato, pero aun con los ojos cerrados sentí un olor muy rico. Acompañado de una sensación maderosa. Sería que esta gente no sabe con quién se están metiendo. Mi mano que no estaba siendo interactuada la llevé a mi cabeza y frente. Los sentí muy calientes, debo estar aun en una de las fases primarias de esto mismo que llamamos borrachera. Unas nauseas me hacen querer sentarme de golpe y notar a mi alrededor que hay son cosas ilegales.
— Mierda, ¿dónde estoy? —
Mi primera pregunta es muy concisa ya que mi cabeza me hacía razonar lento y hablo sin estar seguro de si eso es lo que quiere decir. Miro a mi alrededor y todo se ve doble, triple, borroso, brillante. Parpade, parpadeo, allí es cuando me doy cuenta, tras enfocar de que eres tu.
— Hola… tu no eres la chica de ayer, maldici… Si querías hacer estos juegos hubieras aceptado mi propuesta en la taberna.— Aclaré inseguro, de si yo he tenido una noche con la persona que me acompaña y entonces me percato de que hubo un robo y a quienes robaron fue a nosotros.
Las canciones acompañadas de aquel piano de baja calidad. Sonaba limpio pero no tenía un porte elegante. Un chico lo toca repitiendo ciertas notas con rapidez y ritmo. Evocando a las personas a ponerse de pie de sus sillas, su talento destacaba a pesar de estar acompañado de otros músicos que casualmente estaban para dar ritmo con charrascas e instrumentos de viento o cuerdas. Pescadores y diversos hombres que trabajaban para hacer el bien de sus familias estaban despilfarrando su dinero en mujerzuelas e infidelidades.
Una canción entretenida, pero que no parece decir nada relevante. Una banda conformada por hombres prietos con un corte de cabello bien afeitado. Sinceramente no entendía como una canción que habla sobre Vacas pudo hacer que todos se pusieran de pie. Antes de que pudiéramos percatarnos incluso yo me había puesto de pie para darme un disfrute de una pieza. Bailando con una chica que era bastante alta, pero no me llegaba ni al pecho. Teniendo presente que mido más de dos metros estaba más que claro que eso era un cumplido. Me hizo soltar mi jarra un instante para moverme por la pista.
Algo extraño se sentía pues seguía el ritmo pero me sentía como un muñeco torpe para bailar. No estaba del todo seguro al hacerlo y en un momento como este lloraba porque las lecciones de bailes de Seraphine para mí eran fundamentales. Las risas fueron muchas, pues el ritmo escuchaba unas voces pero sin necesidad de prestar atención a lo que dicen. Tener que moverte como si estuvieras marchando siguiendo un compás enérgico. No sabías cuando una canción terminaba cuando cambia de letra y me daba mucha risa estar en este ambiente tan alegre y carente de profundidad emocional.
Una conversación sin propósito, Preguntarme cosas como si es mi primera vez bailando, o si alguna vez había salido con una chica isla centurea. Ese tipo de cosas que con la movida y fuerte de la música una sonrisa era la única respuesta habilitada. Yo solo dejandome fluir por el lugar sentía que era el bailarín que todos miraban entre risas, algunas ríen conmigo, otras de mi. No soy el payaso de nadie pero admito que la bebida me ha relajado mucho más de lo que esperaba. La pieza suena y suena hasta que siento que mis batatas comienzan a arder. Los musicos sin sentido pasaron a cantar de un perro que baila y yo no estoy seguro si habla de un Mink canino o si es de una mascota bailarina. Di un sorbo luego de llegar de bailar, pude notar que la sonrisa de la chica que me acompaña se cambiaba, se volvía seria, unos gestos de pidiendo gente acercarse.
Debe estar pidiendo ayuda para mi al verme mareado. No, no lo está haciendo pues lo último que recuerdo es que me pusieron una bolsa negra en la cabeza. Mi cuerpo se desplomó y perdí el sentido de ubicación. Aunque mi piel me hubiera mandado señales concretas del viaje que me hicieron no podía dar respuesta.
La resaca vino a mi de golpe ante una sensación de meneito. Meneito que era de mi “cama". Las camas voladoras siempre son un síntoma de la borrachera, pero yo no estaba en ninguna cama voladora, era otra cosa. Creo que me intoxicaron en el momento y la verdad el dolor de cabeza que siento no es más que otra consecuencia de mi falta de orientación de la alcolemia. quiero seguir acostado, el suelo es muy cómodo, pero siento que tiran de mi brazo múltiples veces.
Un olor me hizo sentir más relajado, había sentido un olor de humedad hace un rato, pero aun con los ojos cerrados sentí un olor muy rico. Acompañado de una sensación maderosa. Sería que esta gente no sabe con quién se están metiendo. Mi mano que no estaba siendo interactuada la llevé a mi cabeza y frente. Los sentí muy calientes, debo estar aun en una de las fases primarias de esto mismo que llamamos borrachera. Unas nauseas me hacen querer sentarme de golpe y notar a mi alrededor que hay son cosas ilegales.
— Mierda, ¿dónde estoy? —
Mi primera pregunta es muy concisa ya que mi cabeza me hacía razonar lento y hablo sin estar seguro de si eso es lo que quiere decir. Miro a mi alrededor y todo se ve doble, triple, borroso, brillante. Parpade, parpadeo, allí es cuando me doy cuenta, tras enfocar de que eres tu.
— Hola… tu no eres la chica de ayer, maldici… Si querías hacer estos juegos hubieras aceptado mi propuesta en la taberna.— Aclaré inseguro, de si yo he tenido una noche con la persona que me acompaña y entonces me percato de que hubo un robo y a quienes robaron fue a nosotros.
