11-06-2026, 07:28 PM
Se esperaba muchas cosas por parte de aquella muchachita, pero ni mucho menos un abrazo, especialmente por que se acababan de conocer, y no creía que una princesa o muchacha de alta cuna fuese dando abrazos a desconocidos, respondió suavemente dándole un par de palmadas en la espalda, especialmente porque tampoco quería tomarse excesivas confianzas con ella y le tomase por un pervertido, cosa que no era. Era cierto que se giraba cuando alguna chica guapa pasaba por su lado, pero era algo que hacía por instinto… Además… ¿A quién no le alegraba el día una chica bonita? Justo como la que estaba abrazándolo en ese momento.
– Bueno, agradezco la efusividad, pero no es para tanto, como bien dices podemos ir a algún sitio donde nos den algo de beber. – Asintió con la cabeza un par de veces.
Acto seguido se fijo en el gesto travieso de la chiquilla y esbozó una sonrisa divertida, inclinándose un poco sobre ella, clavando su único ojo en los de ella, pero a una distancia, claramente, de estar muy pegado no podría hacerlo.
– ¿Por qué detecto un destello de travesura en ti? – Apretó los labios apenas una milésima de segundo y una sonrisa volvió al rostro del pelirrojo. – ¿Acaso buscas divertirte a costa de un pobre tuerto como yo? – Bromeó.
No lo dudo demasiado y tomó de la mano a la joven, llevándola a una taberna cercana, donde a parte de poner las mejores patatas bravas que él había probado, rara vez había demasiada gente a esas horas, por lo que no tendrían que soportar borrachos que le lanzaran miradas asquerosas y comentarios desagradables a la joven.
– ¡Vas a probar la mayor delicia de esta zona de Baterilla! – Le aseguró sonriente.
Una vez entraron en local se sentaron en una mesa cercana a una ventana para poder ver el mar, mientras con un gesto al tabernero este ya sabía que había pedido un par de bebidas y un bol de patatas bravas. Sabía que la chica no bebía alcohol, pero ella no debía preocuparse por ello, seguramente les traería algún refresco de limón o agua muy fría.
– Y bien… ¿Qué ha hecho que una princesa como usted se acerque a un vulgar plebeyo como yo? – Preguntó, pero no dejaba de sonreír en ningún momento.
– Bueno, agradezco la efusividad, pero no es para tanto, como bien dices podemos ir a algún sitio donde nos den algo de beber. – Asintió con la cabeza un par de veces.
Acto seguido se fijo en el gesto travieso de la chiquilla y esbozó una sonrisa divertida, inclinándose un poco sobre ella, clavando su único ojo en los de ella, pero a una distancia, claramente, de estar muy pegado no podría hacerlo.
– ¿Por qué detecto un destello de travesura en ti? – Apretó los labios apenas una milésima de segundo y una sonrisa volvió al rostro del pelirrojo. – ¿Acaso buscas divertirte a costa de un pobre tuerto como yo? – Bromeó.
No lo dudo demasiado y tomó de la mano a la joven, llevándola a una taberna cercana, donde a parte de poner las mejores patatas bravas que él había probado, rara vez había demasiada gente a esas horas, por lo que no tendrían que soportar borrachos que le lanzaran miradas asquerosas y comentarios desagradables a la joven.
– ¡Vas a probar la mayor delicia de esta zona de Baterilla! – Le aseguró sonriente.
Una vez entraron en local se sentaron en una mesa cercana a una ventana para poder ver el mar, mientras con un gesto al tabernero este ya sabía que había pedido un par de bebidas y un bol de patatas bravas. Sabía que la chica no bebía alcohol, pero ella no debía preocuparse por ello, seguramente les traería algún refresco de limón o agua muy fría.
– Y bien… ¿Qué ha hecho que una princesa como usted se acerque a un vulgar plebeyo como yo? – Preguntó, pero no dejaba de sonreír en ningún momento.
Todo se ponía cada vez mas divertido.
![[Imagen: 2ngknii.png]](https://i.imgur.com/2ngknii.png)
