La noche pasada era una que no iba a olvidar en su vida. Nunca había visto a tanta gente reunida celebrando el hecho de estar luchando por el mismo fin, comprometidos con el mismo objetivo, como si todos los presentes fueran compañeros de toda la vida a pesar de haberlos conocido en esa asamblea. Con el fin de tan entrañable reunión cayó en cuenta de que estaba en una isla lejana de su ya familiar South Blue y sin un plan claro o concreto. Lo primero que se le vino a la mente fue intentar reunirse con Shirohime y Kasui, idea que fue rápidamente descartada, ya que seguía sin tener un Den Den Mushi y no iba a perder el tiempo buscándolos, ya que eso le podría llevar días, era más probable que ellos lo encontraran a él primero, así que decidió buscar un lugar para poder dormir aunque sea unas pocas horas, pues necesitaba tener energías para lo que seguía.
Durmió menos de lo que le esperaba, pues todos los estados por los que pasó en la asamblea no abandonaron su cuerpo, lo que le dificultó el tener la suficiente calma como para apagar el cerebro. Al levantarse hizo un esquema mental en su mente, sobre como empezar a conocer gente e intercambiar experiencias en el lugar, aunque las conversaciones se le daban mal, ahora que tenía a prácticamente toda la revolución al alcance de la mano iba a aprovechar cada momento, pues intuía que una situación así no se iba a repetir en mucho tiempo.
Comenzó a caminar por el centro de la isla, cuando fue interceptado por una persona que no conocía. Lo primero que hizo el desconocido fue hacer el saludo de la revolución llevándose los pulgares a la cien mientras sacaba la lengua, cosa que el albino imitó al instante. Ese saludo era algo peculiar y quizá infantil, pero sin duda lo prefería ante la aburrida formalidad de la marina. - Fuiste seleccionado para pertenecer a los Toros Negros, es una oportunidad única, yo que tú no me lo pensaría - El desconocido le entregó un papel a Dean mientras daba sus primeros pasos para alejarse - Ve hacia ese lugar de inmediato, aunque dicen que el capitán es un poco gruñón - Aquella persona desapareció de su vista más rápido de lo que hubiera esperado. Hubiera querido hacerle algunas preguntas, pero ya tenía una misión y no iba a perder tiempo en llegar al lugar donde fue citado.
El peliblanco era más que consciente que solo no iba a llegar muy lejos, pero también sabía que no tenía las aptitudes ni cualidades para liderar un grupo, por lo que debía unirse a un equipo. Fue ahí cuando pensó en Kasui y Shirohime, seguramente se preocupen por él... o quizá no. Primero quería entender bien qué quería una agrupación como los Toros Negros de él, a partir de ahí ya verá que hace con esa dupla que lo acompañó durante un buen rato en el South Blue.
Actualmente no se consideraba digno de pertenecer a un grupo como ese, quienes eran de los más sonados dentro del ejercito, pero si lo habían convocado es que algo han visto en él. En estos momentos su convicción estaba por las nubes tras la asamblea y sobre todo con las palabras de Elizabeth, de verdad era una oportunidad única como le dijeron hace algunos momentos y no iba a desaprovecharla. A todo eso... un detalle llegó a su mente como un destello ¿Cómo que el capitán era gruñón?
Las indicaciones en el papel eran realmente claras, así que no tuvo tiempo para perderse o para ponerse nervioso por tener la sensación de que se estaba perdiendo. Tardó tan solo unos 20 minutos en llegar al lugar al que había sido convocado y al ver un despacho con la puerta abierta de par en par supo que era momento de entrar. Respiró hondo, inhalo y exhaló unas tres veces antes de atreverse a cruzar el umbral de la puerta.
Al entrar pudo escuchar a alguien presentarse bajo el nombre de Berry y su afición por patear a los malos. Se quedó de piedra al ver en la habitación a una mujer con un pelaje negro y con apariencia de zorro, además de también ver a un panda humanoide, se quedó viendo a ambos en silencio durante unos 20 segundos... A pesar de que en el periódico ya había leído historias sobre ellos, sobre todo del panda, no dejaba de impactarle el hecho de tener a gente de esa raza tan cerca, pues nunca había podido conocer a uno en persona.
Tras salir de su ensimasmiento rápidamente hizo el saludo protocolar de la revolución y comenzó con su presentación. - Buenas tardes a todos los presentes, mi nombre es Dean y fui convocado a este lugar para colaborar con la agrupación de los Toros Negros. - Los nervios de estar ante gente tan importante dentro de la organización estaban comenzando a apoderarse de él, se rascó la nuca con la mano izquierda para intentar tranquilizarse. - Espero ser un aporte para ustedes, yo soy un explorador, conozco mucho sobre la flora y fauna del mundo, si quieren saber algo sobre eso solo deben preguntar. - Soltó un par de risas, lo que le permitió relajarse un poco.
Se imaginaba que ya todos los presentes o al menos los encargados de reclutarlo ya lo sabían todo o casi todo sobre él, así que no iba a perder tiempo en dar muchos detalles sobre su vida o experiencia. - Soy realmente malo con el alcohol, así que si quieren a alguien que los cuide durante las celebraciones, soy el indicado - Sí, seguramente ese dato no estaba en ningún expediente... ¿cierto?
Durante la presentación le dedicó miradas a todos los presentes, pues ya la asamblea había sido algo único para él, pero no esperaba estar ante personas que habían hecho tanto por la organización. Todo estaba sucediendo demasiado rápido por lo que sabía que tenía que andar con pies de plomo, pues sabe que tanto el panda como el líder Kisuke Kageyama han enfrentado y enfrentarán a monstruos que escapan de su imaginación.
Durmió menos de lo que le esperaba, pues todos los estados por los que pasó en la asamblea no abandonaron su cuerpo, lo que le dificultó el tener la suficiente calma como para apagar el cerebro. Al levantarse hizo un esquema mental en su mente, sobre como empezar a conocer gente e intercambiar experiencias en el lugar, aunque las conversaciones se le daban mal, ahora que tenía a prácticamente toda la revolución al alcance de la mano iba a aprovechar cada momento, pues intuía que una situación así no se iba a repetir en mucho tiempo.
Comenzó a caminar por el centro de la isla, cuando fue interceptado por una persona que no conocía. Lo primero que hizo el desconocido fue hacer el saludo de la revolución llevándose los pulgares a la cien mientras sacaba la lengua, cosa que el albino imitó al instante. Ese saludo era algo peculiar y quizá infantil, pero sin duda lo prefería ante la aburrida formalidad de la marina. - Fuiste seleccionado para pertenecer a los Toros Negros, es una oportunidad única, yo que tú no me lo pensaría - El desconocido le entregó un papel a Dean mientras daba sus primeros pasos para alejarse - Ve hacia ese lugar de inmediato, aunque dicen que el capitán es un poco gruñón - Aquella persona desapareció de su vista más rápido de lo que hubiera esperado. Hubiera querido hacerle algunas preguntas, pero ya tenía una misión y no iba a perder tiempo en llegar al lugar donde fue citado.
El peliblanco era más que consciente que solo no iba a llegar muy lejos, pero también sabía que no tenía las aptitudes ni cualidades para liderar un grupo, por lo que debía unirse a un equipo. Fue ahí cuando pensó en Kasui y Shirohime, seguramente se preocupen por él... o quizá no. Primero quería entender bien qué quería una agrupación como los Toros Negros de él, a partir de ahí ya verá que hace con esa dupla que lo acompañó durante un buen rato en el South Blue.
Actualmente no se consideraba digno de pertenecer a un grupo como ese, quienes eran de los más sonados dentro del ejercito, pero si lo habían convocado es que algo han visto en él. En estos momentos su convicción estaba por las nubes tras la asamblea y sobre todo con las palabras de Elizabeth, de verdad era una oportunidad única como le dijeron hace algunos momentos y no iba a desaprovecharla. A todo eso... un detalle llegó a su mente como un destello ¿Cómo que el capitán era gruñón?
Las indicaciones en el papel eran realmente claras, así que no tuvo tiempo para perderse o para ponerse nervioso por tener la sensación de que se estaba perdiendo. Tardó tan solo unos 20 minutos en llegar al lugar al que había sido convocado y al ver un despacho con la puerta abierta de par en par supo que era momento de entrar. Respiró hondo, inhalo y exhaló unas tres veces antes de atreverse a cruzar el umbral de la puerta.
Al entrar pudo escuchar a alguien presentarse bajo el nombre de Berry y su afición por patear a los malos. Se quedó de piedra al ver en la habitación a una mujer con un pelaje negro y con apariencia de zorro, además de también ver a un panda humanoide, se quedó viendo a ambos en silencio durante unos 20 segundos... A pesar de que en el periódico ya había leído historias sobre ellos, sobre todo del panda, no dejaba de impactarle el hecho de tener a gente de esa raza tan cerca, pues nunca había podido conocer a uno en persona.
Tras salir de su ensimasmiento rápidamente hizo el saludo protocolar de la revolución y comenzó con su presentación. - Buenas tardes a todos los presentes, mi nombre es Dean y fui convocado a este lugar para colaborar con la agrupación de los Toros Negros. - Los nervios de estar ante gente tan importante dentro de la organización estaban comenzando a apoderarse de él, se rascó la nuca con la mano izquierda para intentar tranquilizarse. - Espero ser un aporte para ustedes, yo soy un explorador, conozco mucho sobre la flora y fauna del mundo, si quieren saber algo sobre eso solo deben preguntar. - Soltó un par de risas, lo que le permitió relajarse un poco.
Se imaginaba que ya todos los presentes o al menos los encargados de reclutarlo ya lo sabían todo o casi todo sobre él, así que no iba a perder tiempo en dar muchos detalles sobre su vida o experiencia. - Soy realmente malo con el alcohol, así que si quieren a alguien que los cuide durante las celebraciones, soy el indicado - Sí, seguramente ese dato no estaba en ningún expediente... ¿cierto?
Durante la presentación le dedicó miradas a todos los presentes, pues ya la asamblea había sido algo único para él, pero no esperaba estar ante personas que habían hecho tanto por la organización. Todo estaba sucediendo demasiado rápido por lo que sabía que tenía que andar con pies de plomo, pues sabe que tanto el panda como el líder Kisuke Kageyama han enfrentado y enfrentarán a monstruos que escapan de su imaginación.
Resumen
Karmas
